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Es un desorden que aunque asusta mucho a los padres, resulta bastante habitual entre las niñas durante los primeros meses de vida.

Equivalente a la fimosis en los varoncitos, la sinequia vulvar o la adherencia de los labios menores de la vagina, es el único trastorno de los órganos externos femeninos.

A las niñas se les cierran los labios menores de la vagina, que quedan unidos total o parcialmente por un leve tejido. En algunos casos pueden nacer con los labios adheridos y en otros se les adhieren más adelante.

No es para alarmarse ni se produce como consecuencia de un mal aseo, como a veces se suele sospechar y por lo que muchas madres se sienten culpables.

En la mayoría de los casos, la situación se revierte por sí sola. Sino es así, el pediatra suele recomendar un tratamiento de cremas a base de estrógenos que en pocos días solucionan el problema.

La operación sólo ocurre en casos excepcionales, pero de todas formas es una intervención muy leve de cirugía menor.

Lo ideal es detectarlo cuanto antes para tratarlo a tiempo y evitar complicaciones como puede ser una infección urinaria.

En las exploraciones periódicas el pediatra suele revisar los genitales del bebé, pero también hazlo tú en casa cada tanto, por las dudas.

De todos modos, es muy importante mantener bien limpia la zona de los genitales, tanto en los niños como en las niñas.

Más información | nataldoc.com
En Bebés y más | Tiene fimosis, ¿hay que operarle?

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