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Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación visual, la televisión y las películas, tienen enorme importancia en la manera en la que percibimos la realidad y la entendemos.
Por eso me pregunto si la imagen del parto que recibimos de la televisión es la correcta.

Realmente, ahora, hemos perdido la experiencia real sobre el parto e incluso sobre la crianza de los bebés. Raramente habremos tenido el privilegio de acompañar a una mujer que da a luz, e incluso, la mayoría, tampoco habremos visto nacer a los animales como antes sucedía.

La lactancia y el comportamiento normal de los bebés también nos es ajeno. Educados en familias nucleares, nuestra experiencia vital sobre la crianza es muy limitada. Muchas mujeres llegamos a tener a nuestro hijo en brazos sin haber contemplado una lactancia feliz.

El parto en la televisión

La imagen que recibimos en la escuela y los estudios superiores sobre esta parte tan importante de la vida humana es sumamente escasa y raramente real. No hemos visto posiblemente un parto más que en televisión si no nos preocupamos de buscar otras imágenes más agradables.

Es cierto que en algunos documentales podemos ver partos normales, sin intervencionismo y sin miedo, pero son una excepción. Cuando en una película aparece un parto prima el mantener a la audiencia en tensión, poniendo en peligro a la protagonista y a su hijo, manteniendo además la posibilidad de matar a alguno.

Si el parto es sin asistencia, normalmente están condenados. Si la mujer quería un parto sin anestesia, temina chillando y pidiendo la epidural. Si era en casa, terminan en ambulancia. Si entra en un hospital, le meten prisa y parece que tiene un infarto en vez de estar pariendo un niño. Todo es miedo, todo es peligro, todo es premura.

Datos sobre un año de televisión en Gran Bretaña

En Babog, una interesante página sobre nacimiento y embarazo conscientes, he encontrado un interesante estudio en el que se analizaban los partos aparecidos en la televisión británica en 1993 y me temo que el resultado podría ser extrapolable a nuestra actualidad.

Leyendo a Tiffany L. Holdsworth, he llegado hasta un interesante estudio publicado en 1997 sobre la influencia que tienen los medios de comunicación sobre lo que es o no el nacimiento de un bebé.

Sarah Clement estudió 92 nacimientos emitidos por la televisión británica en el 93. En ellos:
4 bebés y 1 mamá morían, 5 bebés y 4 madres ponían en grave peligro sus vidas durante el nacimiento y en 22 de 58 nacimientos mostrados, el nacimiento era rápido e incontrolable.

¿Parto o pesadilla?

Si nos fiásemos de lo que aparece en las películas sobre los partos parece que son hechos traumáticos, sorpresivos y enormemente peligrosos. Las mujeres rompen aguas e inmediatamente después se parten de dolor, teniendo que salir corriendo hacia un hospital en grave riesgo vital. Los niños, al nacer, son separados de la madre y se les corta el cordón como si dejarlo un minuto siquiera fuese a matarlos de asfixia o de una fulminante infección. Unas verdaderas pesadillas. Ficción, está claro, pero muy poderosa si nos creemos que eso es lo que nos espera.

Muchas mujeres y niños aparecen en peligro mortal en el nacimiento y muchos, incluso, fallecen, sobre todo si no han acudido a un hospital donde el bebé se extrae como si fuera un alien destructor.

La mujeres gritan espantadas, destrozadas por el dolor, pero conscientes en todo momento, sin que aparezca nunca una madre transportada en el parto, acompañada de otras mujeres, cuidada y segura pero también feliz en el parto, con ese dolor mitigado por atenciones no invasivas y envuelta en un poder enorme. No creo que, aunque no hubiera complicaciones, hubiesen podido parir con tantos nervios, premura e intervenciones continuas.

Los partos normales no son como nos los muestra la televisión

Hay partos complicados, por supuesto. Hay partos en los que la atención especializada es indispensable. Hay partos rápidos. Hay partos mortales. Hay partos en los que el dolor impide concentrarse en la experiencia. Pero no es lo normal, ni lo habitual, ni lo que debería sernos siempre enseñado como lo que sucede.

Me preocupa la imagen del parto que se nos ofrece en los programas y películas, porque asusta y conduce a una idea errada de lo que es nuestra naturaleza normal.

Más información | Babog
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