¿Cuántas veces hemos sido testigos de abuelas sobrecargadas de obligaciones? Agobiadas y presionadas hasta el extremo, cargan con el deber de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, acierto y puntualidad, siendo además responsables directas de sus nietos o hijos adultos no emancipados.
En algunos casos extremos llega a producirse el síndrome de la abuela esclava, un cuadro clínico de difícil diagnóstico, pues quien lo padece presenta síntomas de enfermedades comunes, aunque éstas no responden a tratamientos convencionales. Todo esto provoca en la abuela un sufrimiento crónico y un notable deterioro de su calidad de vida.
El síndrome de la abuela esclava se produce por agotamiento consecutivo a estrés o sobreesfuerzo físico y emocional crónicos, sobre todo en relación con las responsabilidades propias de una ama de casa en ejercicio activo. La coexistencia de otras enfermedades adelanta la aparición de manifestaciones clínicas y las agrava.

