Con la noticia del suicidio de un familiar muy cercano a la familia real española, lo que más ha despertado nuestra sensibilidad, a parte de esos padres y hermanos que han perdido a una hija y a una hermana respectivamente, es esa pequeña llamada Carla que cuenta con 6 años de edad y que se ha quedado sin mamá. Aunque ahora no lo comprenda, algún día conocerá la verdad.
No nos gusta juzgar, no somos nadie en la vida de los demás para poder opinar sobre ella, pero desde nuestro interior se desprende un hilo de desconcierto sobre la persona que ha traído a una ser a este mundo y la ha dejado, para descansar en paz.
Hablamos en general, no de este caso en particular, pues esta situación se repite demasiado a menudo en todo el mundo. No nos entra en la cabeza que un adulto con descendencia no quiera ver como su hijo crece, no quiera acompañarle en su aprendizaje ni guiarle por el buen camino en su vida. No comprendemos como una madre que ha sentido en su vientre lo mejor de su vida, no tenga ganas de seguir viviendo por ella.
No nos podemos poner en la situación de los niños que pierden a sus padres por voluntad propia de éstos, ni aunque tengamos conocidos o amigos que también lo hayan experimentado, pero se percibe en su interior la falta de alguien querido, la ilusión de cómo podría haber sido la vida con él e incluso un sentimiento de culpa. ¿Qué se pueden preguntar?, “¿tan poco le importo que prefiere morir que vivir conmigo?”.
No queremos profundizar más en el tema, pero no dejamos de preguntarnos como una mamá o un papá, por muchos contratiempos que puedan presentársele en su vida, no quiera regalar lo mejor que tienen a sus hijos.
El descanso de uno provoca un inmenso dolor a muchos. ¿Se puede considerar un acto egoísta, dar la vida para después robar parte de ella?.



En Francia hay algún libro para niños, estilo "Qué te pasa… mamá" del que hablastéis en una ocasión para explicar el suicidio de la madre de forma que un niño lo pueda entender.
Como en la mayoría de los casos, se recomienda decir la verdad a los niños con palabras que puedan entender. Pero tampoco liarles. Evitar a toda costa que se sientan culpables o que tiene algo que ver con ellos. Que sepan que no están solos. Y sobre todo, que el suicidio no es la solución ni va a acercarle a su mamá.
El libro se llama "Mi mamá del fotomatón", en alusión a las fotos y los recuerdos que le quedan a un niño cuando una madre decide morir.
http://www.lelibraire.org/craque.asp?cat=1&id...
Seguramente no se pueda comprender desde la lógica porque no la tenga. Una persona enferma no es lógica, está enferma. ¿Son por ejemplo comprensibles las fobias desde la lógica?. No, no lo son. Tampoco esto. ¿Es complensible la anorexia desde la lógica?.
No podemos ponernos en la piel de los demás, nunca. Quizá si hemos sentido/sufrido algo semejante podemos hacernos una idea de lo que puede pensar, pero ni aun asi lo sabremos porque cada uno somos un mundo.
Muy buen post, chicos. A mi también me resulta muy difícil de comprender. ¿Tan mal hay que estar como para que ni siquiera un hijo te de fuerzas para seguir viviendo? Es muy triste. Un saludo
mi madre se suicido cuando tenia 13 años, y personalmente lo supere bien, pero tengo una hermana de 10 q tenia 3, y aun no sabe la verdad. es dificil porque algunas veces hizo preguntas y se le dijo q cuando creciera se le hablaria, pero el momento se acerca y no sabemos como abordar el tema de una forma saludable y entendible; si alguien de ustedes puede recomendarme algun libro o algo que pueda servir, gracias!
Pienso que nadie puede hacer ninguna crítica al respecto. Solamente la persona que toma esa decisión sabe el por qué. Y no nos olviemos quw si es por causa de una depresión, cualquier motivo puede ser suficiente. En ese momento creo que se te debe nublar todo y no pensar en nada, solo en descansar. Si por un ápice vieras a tu niña, indudablemente no lo harías. A la familia le debe quedar la siguiente pregunta: ¿Qué pasó, que no me di cuenta de cuál era su estado? Nadie es culpable, y no se trata de decir "lo hizo porque no me quería" o "no le importaba lo suficiente".
Yo soy mayor y hace poco perdí a mi padre, en dos meses, por enfermedad. Han pasado tres años y cada día le echo más de menos: sus abrazos, sus broncas, sus besos… ¿Cómo no la va a extrañar una niña tan pequeña?
Pues si Angela. Desafortunadamente a mi me pasó lo mismo hace ya ocho años. Y desde entonces no pasa semana en la que, al menos una noche, salga mi padre en mis sueños.