
El calostro es el líquido segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y los primeros días después del parto, precursor de la leche materna. Está compuesto por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos conformando un líquido seroso y amarillo.
El calostro le proporciona al bebé todo lo necesario en sus primeros días de vida, nutricionalmente hablando. Muchas veces pensamos (u oímos) que el calostro no alimenta al bebé, que no es suficiente, que “es agua”... pero nada más alejado de la realidad.
El calostro está ajustado a las necesidades específicas del recién nacido, cumpliendo todas estas funciones:
De modo que con un poquito de paciencia hasta la subida de leche “definitiva”, el bebé en condiciones normales (nacimiento a término y saludable) no necesita otra cosa que esta leche para alimentarse adecuadamente. Ni la cantidad ni la composición son inadecuadas sino que se ajustan a los requerimientos del bebé.
El calostro es escaso pero suficiente, porque los bebés nacen con las “reservas” específicas a la espera de la subida de leche. El calostro le proporciona al recién nacido todo lo que necesita.
Vía | Unicef
Foto | c r z en Flickr
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