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Marc Jacobs

Hace dos años, la ahora ex redactora jefe de Vogue Francia publicó un reportaje fotográfico en el que aparecían niñas de unos ocho años maquilladas, vestidas de forma sugerente (como mujeres adultas) y posando como las modelos que estamos acostumbrados a ver en la famosa revista. Este reportaje fue motivo del despido de la redactora jefe que llevaba las riendas de la edición francesa de Vogue desde el año 2001, ¿el motivo? Carine Roitfeld escandalizó a toda Francia con este reportaje que rozaba lo excesivo y puso en boca de todos el debate sobre la hipersexualización de la infancia.

¿Qué es la hipersexualización de los niños?

Little Miss Sunshine

En 2001, el Ministerio de Educación del Gobierno británico de David Cameron encargó un estudio sobre la sexualización y comercialización de la infancia a Greg Bailey primer director ejecutivo varón de la Mother’s Union, un tema que ha generado un gran debate en Inglaterra, cuyo resultado fue conocido como el Informe Bailey donde se explica el concepto de hipersexualización y se define como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”, además este informe de casi doscientas páginas alerta de la gran cantidad de imágenes sexuales que rodean constantemente a los niños.

La sociedad actual está llena de imágenes sexualizadas, según el Informe Bailey, los padres son conscientes de este hecho, pero al mismo tiempo son inacapaces de actuar contra esto porque no tienen dónde quejarse.

Esta hipersexualización tiene muchas fuentes: la publicidad, que a menudo muestra a niñas posando y actuando como adultas, dando imagen de pequeñas Lolitas (como en la imagen de portada de la campaña publicitaria de Marc Jacobs protagonizada por Dakota Fanning que fue retirada de Gran Bretaña), la industria de la moda que promociona y vende ropa inapropiada para cierta edad (minifaldas, tops e incluso lencería o tacones), las series de televisión y programas infantiles tipo Monster High, que emiten en una cadena infantil en un horario para todos los públicos, donde las protagonistas están excesivamente maquilladas y vestidas de forma exagerada lo que provoca que muchas niñas quieran imitarlas a temprana edad o algunos videoclips sugerentes que no deberían ser vistos por menores, aunque en ocasiones estén protagonizados por sus ídolos.

El Informe Bailey alerta también de los peligros que conlleva el hecho de que la infancia esté cada vez más erotizada y donde las principales víctimas suelen ser las niñas puesto que esta sexualización tiene relación con el papel de la mujer como objeto sexual y se adelanta la edad en la que las niñas se convierten en ello puesto que adoptan roles y comportamientos estereotipados que además no corresponden a su temprana edad.

Además, esta hipersexualización hace que la transición de la infancia a la adolescencia sea cada vez más acelerada: la intrusión precoz en la sexualidad puede provocar daños irreversibles puesto que los niños no están preparados ni física ni mentalmente para dar ese paso.

Tenemos un problema, busquemos la solución

Suri Suri Cruise ha desatado muchas polémicas por utilizar tacones a su corta edad.

Para solucionar este problema debe existir un consenso entre varios actores. En primer lugar es el Gobierno de cada país quien debe tomar medidas de protección a los menores actuando como reguladores de contenidos sexuales que puedan aparecer en la publicidad, los programas de televisión y videoclips.

Otras dos medidas interesantes ya se han tomado en Francia, una de ellas es la prohibición a los menores de 16 años de posar para una marca de moda para impedir que sean transformados en adultos, otra es también la prohibición a los menores de 16 a participar en concursos de belleza.

Desde Reino Unido se proponen otras medidas tales como tapar las portadas de revistas eróticas que puedan estar fácilmente a la vista de los más pequeños, la reducción de los anuncios con contenido sexual que se encuentren dentro de un horario que puedan ver los niños, regular la difusión de contenido erótico en televisión o concienciar a los padres sobre el uso de Internet incluyendo guías prácticas para que puedan proteger a sus hijos.

Proteger la infancia de los niños es una labor de todos: empezando por casa y llegando a la publicidad, la industria de la moda y el Gobierno.

Algunos casos preocupantes

En Estados Unidos existe un reality show llamado Toddlers & Tiaras, basta con googlearlo para escandalizarse y preguntarse si en América del Norte los servicios sociales funcionan correctamente: Toddlers & Tiaras es un programa de TLC que dentro de poco estrenará su quinta temporada, en cada episodio la cámara sigue a tres niñas de tres, siete y doce años aproximadamente mientras ensayan y se presentan a un concurso de belleza.

Lo grotesco de Toddlers & Tiaras es el árduo camino que hacen esas niñas para conseguir su sueño (o el de sus madres): convertirse en reinas de la belleza. Este camino pasa por duros ensayos (en una ocasión una madre, orgullosa ante la cámara dice: “Mi hija ensaya hasta tarde, a veces hasta que no puede más y cae rendida, llorando“) hasta llegar a la total transformación de la niña mediante maquillaje, pelucas, bronceador e incluso incómodas pestañas postizas, hay niñas que están a dieta a pesar de su temprana edad.

Además de los problemas físicos y mentales que puedan llegar a sufrir las concursantes, lo triste es el mensaje que se transmite: una sociedad que valora ante todo y sobre todas las cosas la importancia de lo físico, donde las niñas viven por y para esos concursos, para ser la más bella del lugar.

Toddlers

En Bebés y Más han salido algunas barbaridades de este reality como la madre que obliga a su hija de cinco años a depilarse las cejas o el caso de Eden Wood… una de las estrellitas del reality.

Pero hay más y para encontrarlo no hace falta cruzar el charco, hace un tiempo en Bebés y Más mi compañero Armando nos habló de Princelandia: un centro de belleza para niñas, donde una niña de cuatro años puede hacerse la manicura, peinarse y maquillarse como una adulta. Como hablábamos antes, haciéndola crecer rápido y preocuparse por temas por los que no debería preocuparse, como por ejemplo su apariencia física.

También pudimos ver como en aumentó la oferta y demanda de bebés y niños para trabajar en televisión con todo lo que eso conlleva: horarios incompatibles con el colegio o la disminución de sus relaciones sociales con el resto de niños, haciéndoles madurar más rápido al sumergirles en un mundo de adultos.

Estos son algunos ejemplos de esta hipersexualización de la infancia, lamentablemente hay muchos más. La infancia es uno de nuestros mayores tesoros, ser niño solo se es una vez en la vida y lo cierto es que de esto solo te das cuenta cuando ya eres adulto. Por eso hay que proteger la infancia, dejar que los niños sean niños durante el tiempo que les toca serlo porque para ser adultos ya tendrán el resto de su vida.

En Bebés y más | Mis hijos no quieren ni oír hablar de las Monster High

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