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Apego

La relacíón más importante en la vida de un niño es el apego a su madre. Esto es debido a que la primera relación determina la base para todas sus relaciones futuras. Un vínculo saludable con la mamá es indispensable para futuras relaciones sociales con otras personas.

Los seres humanos nacemos biológicamente preparados para vincularnos de forma afectiva y para llegar a ser seres sociales. El primer contexto de relación y comunicación social lo realiza el bebé con sus padres, en especial con su madre. No obstante, la personalidad del niño no depende sólo de los padres, sino que será resultado de la acción conjunta de las características de los padres, y del temperamento del niño, así como del período del desarrollo en el que esté.

Desde el primer momento la madre acomoda su comportamiento al ritmo natural del bebé. En la alimentación encontramos el primer contexto para la interacción, donde la mamá usa los ritmos biológicos de sueño/vigilia, succión/pausa, etc., para establecer un patrón de turnos y crear así un contexto de diálogo.En esta situación, inicialmente es la madre quien posee la intención, quien crea y controla la situación; posteriormente la relación entre ambos contará con más intercambios vocales, intercambios de mirada…

Podríamos definir el apego como un lazo afectivo que se establece entre la madre y su bebé vinculándose en el espacio y perdurando en el tiempo.

Desde el primer momento en el que la mamá y el bebé están implicados en esta relación, hasta que el niño se incorpora al sistema social en el que vive, se forma un proceso de aprendizaje en el que tanto madre como bebé, ponen en marcha una marcada preferencia hacia miembros de su especie y estímulos sociales(tales como: preferencias por el rostro de la madre, su voz, su olor…).

Así mismo, los bebés cuentan una serie de reflejos y señales comunicativas (llanto, sonrisa, expresiones gestuales…) con las que comunican su estado emocional, reclamando la atención de la madre y buscan su proximidad, resistiéndose a la separación.

Las mamás también poseen diferentes conductas cuando interactúan con los bebés, tales como la búsqueda del contacto corporal, las caricias, los besos, la satisfacción de sus necesidades biológicas y el uso del baby-talk.

Las funciones del apego

El apego cumple dos funciones básicas: favorece la superviviencia y proporciona seguridad emocional. No obstante, también cumple otras funciones tales como:

  • fomentar la salud física y psíquica
  • favorecer el desarrollo de la comunicación y el desarrollo cognitivo
  • favorecer el desarrollo social
  • convertir esta interacción en un juego en el que disfrutan tanto la madre como el bebé

¿Cómo se desarrolla el apego entre madre e hijo?

El apego se inicia desde el nacimiento, siendo un proceso que necesita de un tiempo para establecerse que consta de varias etapas:

  • Etapa de los 0 a los 3 meses: existe una preferencia marcada por los rostros humanos y una respuesta social indiscriminada hacia aquellas personas que le cuidan e interactúan con él (el niño demanda la atención del adulto y disfruta de la voz, el contacto y el calor humano). En esta etapa no podríamos hablar de apego como tal, ya que el bebé aún acepta de buen grado a cualquier adulto que cubra sus necesidades
  • Etapa de los 3 a los 6 meses: los bebés discriminan con claridad el rostro, voz, olor o conductas de las personas familiares y muestran conductas diferenciales (sonrisas, vocalizaciones, llanto desigual…) hacia su figura de apego, aunque aún no rechaza a los desconocidos.
  • Etapa de los 8 a los 16 meses: el bebé logra explorar cada vez más activa de su entorno, usando a la figura de apego (generalmente la madre) como una base segura. La separación de ésta provoca reacciones de ansiedad, protesta, llanto…; el reencuentro, por otro lado, tranquilidad y alegría. La desconfianza y el miedo ante los desconocidos se hace habitual.

A partir del primer año vida comienza una cierta independencia de sus figuras de apego, ya que la separación da lugar ahora a explorar, descubrir nuevas relaciones y estímulos…, y con ello, ganas de avanzar. Pero en contrapartida supone la pérdida de una base segura.

Tipos de apego

  • Apego seguro:el niño siente la seguridad y confianza de la madre. Muestra conductas de ansiedad cuando se separa y de alegría cuando regresa. Ante el extraño se muestra tranquilo siempre y cuando su figura de referencia esté presente.
  • Apego evasivo:el niño ignora a la madre cuando está presente, no se entristece cuando se va y no busca su contacto ni muestra conductas de alegría cuando regresa. No muestra inquietud ante extraños. Es un tipo de apego inseguro en el que se ha aprendido a no protestar y a ocultar sus sentimientos.
  • Apego de oposición: el niño está muy apegado a su madre, apenas explora, no está bien con la situación y ante el extraño, reacciona con angustia ante la separación, aunque no se consuela con el reencuentro, pero busca contacto a la vez que protesta.
  • Apego desorganizado: el niño muestra muchas conductas de inseguridad, confusas y contradictorias: se acerca a la madre pero la evita, ante un extraño huye de la madre y en el reencuentro buscan la aproximación aunque de repente evitan la interacción con ella.

La relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre. Esta relación es la que en un futuro determinarás las relaciones futuras. Las experiencias que se den durante los primeros años del desarrollo del niño tienen mucha relevancia en la capacidad de formar relaciones íntimas y emocionalmente saludables. La empatía, el afecto, la inhibición, el llegar a amar…, son aspectos que están directamente relacionadas con el apego que se forma entre la madre y su hijo durante la infancia.

Foto | Edwin Dalorzo en Flickr
En Bebés y más | La teoría del apego de John Bowlby

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