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Tren

Viajar en tren con niños es más relajado que en otros medios. Básicamente porque nos permite desplazarnos y así matar un poco el aburrimiento sobre todo en trayectos largos. Además, los trenes de hoy en día son muy confortables y cuentan con excelentes servicios para los pasajeros de cualquier edad.

Si nos toca sentarnos al lado de una ventanilla, los paisajes se irán renovando y así las oportunidad de distraer a nuestro bebé y a nosotros mismos.

Contar con servicios sanitarios completos, incluyendo en muchos trenes hasta cambiadores de bebés, es una gran ventaja cuando emprendemos un viaje en familia. Nos ahorrará más de un apuro y viajaremos más relajados y atendidos.

El vagón-cafetería o restaurant será nuestro aliado al momento de preparar la mamadera, calentar la comida de nuestro bebé, conseguir agua o pasar el tiempo rompiendo la monotonía tentándonos con algún snack o bocadillo. Incluso, podemos disfrutar de una comida familiar completa y distinta.

Tengamos en cuenta algunos aspectos interesantes que nos ayudarán al momento de viajar en tren con un bebé.

Los menores de 4 años, no pagan billete, pero tampoco tienen derecho a asiento. Por lo tanto, el bebé debe viajar en la falda de un adulto. Si el asiento al lado nuestro está desocupado, podremos acomodarle allí un rato, pero tampoco es muy seguro.

No podemos colocar una sillita en ese asiento, por lo que recomentamos el uso de una mochila y llevar a tu bebé pegado a tu pecho. Si el viaje es muy largo, deberías cambiarle de posición alternando con tu falda para que sea mas llevadero para ambos.

A partir de los 4 años, los niños gozan de hasta un 40% de descuento viajando y tienen derecho a su propio asiento.

Con respecto al transporte del carrito del bebé, hay algunas cosas que debemos saber. En primer lugar sabemos que el acceso desde el andén al tren no suele ser muy fácil. Por lo general hay una amplia brecha entre el borde y el primer escalón, por lo que se dificulta bastante subir al tren con un bebé y todo lo que ello implica. Extremar las precauciones.

Además, las puertas de los vagones son angostas, aún en los más nuevos, y subir el carrito abierto será casi una misión imposible. Por lo que deberemos plegarlo antes de subir y depositarlo en los extremos de los vagones junto con el equipaje general.

En el tren es menos frecuente que los niños se mareen y como los asientos suelen tener una pequeña mesita, dispondremos de una superficie para jugar con nuestro bebé. Su peluche favorito, un sonajero o animalitos de tela de colores divertidos harán el trayecto más llevadero. Y, por supuesto, los libros que son los mejores compañeros de viaje para toda edad.

La mayoría de los trenes cuentan con un área donde los asientos están enfrentados. Son 4 asientos que forman un espacio ideal para las familias ya que permite el contacto de todos los miembros y se gana más amplitud para que los niños se puedan mover mejor. Si haces tu reserva de billetes con tiempo, puedes pedir que te asignen asientos en este área familiar.

Por último, el aire acondicionado de los trenes (podemos ampliar el consejo también a los aviones) puede acelerar la deshidratación del bebé. Por ello aconsejo darle de beber frecuentemente y en pequeñas cantidades. Si el viaje va a ser muy largo, unas gotas de suero fisiológico evitarán que los niños de toda edad (y los grandes) sientan comezón en los ojos y se los resfrieguen. Además, a raíz del aire acondicionado, los niños pueden sentir frío, por lo que deberemos llevar un abrigo liviano a mano.

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