Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Ya dijimos que bajo “prácticas de crianza” íbamos a englobar actividades muy diversas, y hemos visto conceptos tan distintos como el cachete y el colecho. Ahora llega el turno al modo en que alimentamos al bebé, algo que, a diferencia de los temas anteriores, es necesario para su subsistencia. Pero criar también es alimentar, ayudar a vivir y a crecer.
La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé, de eso no hay duda y así lo señalan nuestra biología, las organizaciones de salud de todo el mundo y los estudios científicos que sólo hablan de los beneficios de amamantar. Entonces, ¿por qué la controversia?
Cuando todo esto se afirma, las madres que no han amamantado por la razón que sea se ven cuestionadas en sus decisiones, que pudieron ser más o menos justificadas, más o menos informadas.
Imagino que, en el fondo, todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Y, sin ánimo de ser condescendiente, muchas mujeres que no pudieron dar de mamar lo saben y les hubiera gustado dárselo, cuanto más informadas están, mayor es la frustración que pudieran desarrollar, tal vez avivada con juicios inconvenientes de quienes no han pasado por una situación similar.
La manera en que se defiende la lactancia materna también puede tener su parte de “culpa” en algunas polémicas: no es lo mismo destacar las evidentes ventajas de la lactancia materna que suponer beneficios más “metafísicos”, emocionales o a larguísimo plazo que no están demostrados o son difíciles de constatar.
Leer más