Mi hijo se porta mal en casa y estupendamente fuera: lo estás haciendo bien
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Mi hijo se porta mal en casa y estupendamente fuera: lo estás haciendo bien

Seguro muchos padres se identificarán con esta situación: cuando sus hijos van a la escuela, a casa de los abuelos o a alguna clase extraescolar, todos comentan lo placentero que es tenerle de visita o como alumno. Pero al llegar a casa, su comportamiento no coincide con esos comentarios.

¿Por qué nuestros hijos se portan mal cuando están en casa, pero lo hacen estupendamente fuera de ella? Te explicamos a qué se debe y por qué no debe ser una situación preocupante ni que te haga sentir culpable, sino todo lo contrario.

Una anécdota personal

Recuerdo que hace varios años, antes de convertirme en madre, visitaba a una amiga que tenía dos hijos, el más pequeño de edad preescolar. Todos en la familia decían que era "tremendo" porque hacía muchas travesuras, "me vuelve loca", comentaba mi amiga. Y la verdad es que sí, era muy travieso, como cualquier niño, a diferencia de su hermana mayor, que era más seria y reservada.

La sorpresa llegó un día, en el que mi amiga fue a recogerlo a la escuela y mientras esperaba a que saliera, la maestra le dijo que estaba muy feliz de tenerlo, que era un alumno modelo y que ojalá tuviera más niños como él. Mi amiga se quedó sin palabras y pensó "si lo vieran en casa no pensarían lo mismo".

Cuando me contó lo que había pasado, solo pude reírme y pensar lo mismo: deberían de verlo en casa. En aquel entonces solo me pareció algo muy curioso y una anécdota para recordar, pero después de convertirme en madre y aprender sobre educación emocional, pude entenderlo.

Sobre portarse mal o portarse bien...

"Se estaba portando bien hasta que llegaste", es una frase que algunas madres reciben, incluyéndome. Pero, ¿qué es "portarse mal"? A veces decimos frases por imitación o por costumbre, cuando su significado o lo que queremos decir no es exactamente eso. Y me gustaría aclarar algo:

Así como no hay niños "buenos" ni "malos" ni "difíciles", tampoco hay niños mal portados o bien portados. Solo hay niños que están en el camino de múltiples aprendizajes y que van a su propio ritmo. Niños con habilidades y capacidades diferentes, que van evolucionando de formas distintas.

Realmente no podemos ni debemos encasillarles y decir que se portan "mal" o se portan "bien", porque aunque es verdad que hay ciertos parámetros o reglas que deben respetarse, al final del día simplemente son niños que están aprendiendo sobre el mundo y sobre ellos mismos. Y nos necesitan.

No es que tus hijos se porten peor cuando están contigo

nilña

Aclarado el punto anterior, volvemos al título de este escrito. ¿Por qué mi hijo aparenta tener un mal comportamiento en casa, cuando fuera de ella es tan tranquilo y estupendo? Existen un par de razones.

La primera, es porque los niños al encontrarse fuera de casa, como en la escuela, entienden que hay ciertos códigos sociales y reglas a seguir. Esto naturalmente hace que se comporten mejor a ojos de otros, como el caso que mencionaba del niño que la maestra afirmaba era un alumno modelo.

Pero la segunda razón, es la que (creo yo) es más fuerte e importante: la casa es su lugar seguro. Y no es porque los niños se porten peor con sus madres porque tengan un radar especial cuando ellas están cerca, como afirmaba un supuesto estudio de hace años que después resultó ser falso.

Es porque dentro de sus hogares están en un ambiente de confianza, acompañados de las personas que les aman y con las que se sienten en mayor libertad de experimentar, probar, ser ellos mismos y, sobre todo, sentir y dejar fluir sus emociones.

Algo similar sucede con nosotros como adultos. ¿Con quién vamos a desahogarnos y llorar o quejarnos cuando algo va mal o estamos molestos? Definitivamente no es algo que fácilmente haríamos con un desconocido. Vamos a recurrir a las personas que amamos y nos aman. A nuestra familia, nuestros amigos.

Para un niño, esas personas somos mamá y papá. Es normal y deseable que con sus personas referentes tengan cosas propias de niños, como rabietas o explorar sus emociones, que son aún muy nuevas y desconocidas para ellos y necesitan de nuestro acompañamiento para aprender a gestionarlas.

En resumen: su hogar es ese lugar en el que pueden ser más "ellos", y eso es algo muy bueno, porque significa que tienen un espacio en donde les permiten aprender a conocerse, en el que se sienten total y completamente cómodos y libres para dejar fluir sus emociones, poner a prueba sus habilidades y experimentar con las ideas que pasan por su mente. Porque no hay lugar más seguro para él, que contigo. Lo estás haciendo bien.

Fotos | iStock

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