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Tipos de fotoprotectores

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Actualmente, existe una gran variedad de fotoprotectores para preservar nuestra piel del efecto nocivo de la exposición a la luz solar, especialmente la piel de bebés y niños, así como la piel de la mujer embarazada, ya que éstas son más sensibles al sol.

Se conoce como fotoprotectores los distintos productos que se aplican sobre la piel con el fin de protegerla de los efectos perjudiciales de las radiaciones ultravioleta A (UVA) o ultravioleta B (UVB). Esto es posible porque en su composición llevan unas sustancias denominadas filtros, capaces de frenar la acción de uno u otro tipo de radiación. Pero, ¿qué tipos de fotoprotectores encontramos en el mercado?

Según el mecanismo de protección podemos distinguir entre fotoprotectores químicos u orgánicos, que actúan por absorción, y los filtros físicos, inorgánicos o pantalla total, que actúan por reflexión, es decir, que reflejan la luz solar.

Muchos productos comercializados combinan estas dos modalidades de fotoprotección. Actualmente todos los envases de los fotoprotectores comercializados deben indicar claramente el tipo de filtro que es y el espectro de absorción que protegen.

  • Fotoprotectores químicos u orgánicos: son sustancias que aplicadas en la piel absorben los fotones de la luz solar, a través de reacciones fotoquímicas, y los modifica para que no perjudique la piel. Es importante conocer que necesitan unos 30 minutos para hacer efecto, por lo que hay que aplicarlo con la suficiente antelación antes de exponerse al sol. Dado que son absorbidos por la piel, tienen más riesgo de alergia, por lo que su uso está restringido en los niños. Las sustancias más utilizadas son el PABA y sus derivados. Como comentamos ayer, hay que evitar el PABA en los protectores para bebés, embarazadas y mujeres que amamantan debido a que se han conocido casos de intoxicación y a que se trata de una sustancia sobre la que hay bastante controversia y faltan estudios sobre sus efectos.
  • Filtros físicos, inorgánicos: son sustancias inertes que aplicadas en la piel reflejan la luz solar como un espejo y que, a diferencia de los anteriores, no absorben la radiación. Son mucho más efectivas en cuanto a la protección por que protegen todo el espectro solar y tienen menos riesgo de alergia, pero son menos cosméticas, al dejar una fina capa blanquecina sobre la piel. Esto también puede suponer una ventaja, ya que al dejar marca sabemos exactamente dónde hemos aplicado el protector, sin que queden zonas desprotegidas. Por estas razones están especialmente indicados en niños. Son sustancias impermeables a la radiación solar y en raras ocasiones producen reacciones alérgicas. En la actualidad son más cosméticos, ya que dejan una capa más fina sobre la piel. Cuando hablamos de un filtro de pantalla total queremos decir que protege frente a los rayos UVA, UVB, UVC (ultravioleta de onda corta) e IR (radiación térmica), independientemente del factor de protección que tenga frente a cada una de estas radiaciones.
Cremas protectoras solares

Por otro lado, según su consistencia, podemos distinguir entre cremas, lociones, geles, mezclas entre gel y crema, barras sólidas o sprays.

  • Las cremas son las más hidratantes y por ello, su contenido en lípidos suele ser mayor para conseguir esta acción, aunque también las hay de consistencia más ligera útiles para todo tipo de pieles según el factor de protección. Suelen estar envasadas en tubo o tarro, por lo que su escaso volumen las hace más cómodas para tratamiento facial. Al ser más hidratantes, son las mejores para niños y bebés.
  • Las lociones o leches protectoras se extienden mejor y suelen ir en envases de mayor volumen. En general son también buenas hidratantes.
  • Los geles son los más refrescantes por su pequeño contenido en alcohol que se evapora en contacto con la piel dando una agradable sensación. Pero precisamente por ese contenido en alcohol, que puede molestar en los ojos e irritar la piel, no son recomendables para bebés y niños. Dejan escaso residuo por estar exentos de grasas.
  • La mezcla entre gel y crema se caracteriza por su nulo contenido graso, rápida absorción (apenas hay que masajear para que se absorba) y capacidad hidratante. En esta textura se suelen presentar los productos específicos para pieles atópicas y muy sensibles al sol y a cosméticos. De cualquier forma, hay que consultar al médico para que en estos casos nos recomiende el producto más idóneo.
  • El stick o las barras sólidas son muy adecuadas para llevar encima y aplicar como "retoque" en cualquier momento y en cualquier lugar. Útiles para complementar la protección en labios, cara y zonas localizadas. Es el más empleado para esquiar, hacer escalada o simplemente pasear por la playa o montaña. Son de tipo anhidro y muy resistentes al agua.
  • Los sprays se han popularizado por su cómoda aplicación. Acostumbran a ser emulsiones de tipo loción. A pesar de su cómoda aplicación conviene siempre acabar de repartir el producto con la mano para asegurarnos una distribución homogénea.

La piel de cada uno tiene unas necesidades protectoras específicas, y hará falta un mayor factor de protección cuanta menor sea la edad y cuanto más clara sea la piel. De cualquier modo, antes de utilizar un nuevo producto en nuestra piel, y especialmente en la piel de los bebés, habremos de probar primero poniendo poca cantidad en un lugar localizado para comprobar que no producen ninguna reacción cutánea.

En el mercado hay gran variedad de fotoprotectores específicos para bebés y niños, así como para pieles sensibles, por lo que habremos de inclinarnos por esos productos específicos.

Más información | Sepeap, Vivir mejor, La piel En Bebés y más | Siete sencillas medidas para proteger a los niños del sol, Tomar el sol con precaución, Protégelos del sol… y de las medusas, Bebés y niños en verano: prevenir un golpe de calor

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