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¿Quién necesita un movimiento antivacunas con el Ministerio de Sanidad que tenemos?

¿Quién necesita un movimiento antivacunas con el Ministerio de Sanidad que tenemos?
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Las vacunas infantiles han supuesto una mejoría en términos de salud increíbles. Gracias a ellas se han evitado millones de muertes y millones de enfermedades que se han podido prevenir. Gracias a las vacunas muchas enfermedades están bajo control, otras cerca de estar controladas y una de ellas, la viruela, erradicada. El último caso de viruela se documentó en Somalia en 1977. Desde entonces no ha habido más casos.

No hay duda de lo útiles que son y, sin embargo, siempre han generado sospechas. En todo el mundo han existido siempre los movimientos antivacunas y España no es una excepción. En nuestro país, sin embargo, lo tienen más fácil, porque cuentan con un gran aliado: el Ministerio de Sanidad, que con sus inexplicables decisiones no hace más que agrandar las dudas, generar desconfianza y hacernos más difícil a los sanitarios nuestra labor informativa, poniendo en peligro la salud de toda la población.

La retirada de la vacuna Varilrix, pasando a uso hospitalario

Hasta el año 2009 coexistían dos vacunas de la varicela en el mercado, la vacuna Varilrix y la Varivax. Ambas eran perfectamente válidas para ser administradas a niños y adultos pero, no se sabe bien por qué, en octubre de 2009 el Ministerio de Sanidad decidió retirarla y dejarla únicamente para uso hospitalario. De ella he oído de todo, que la retiraron porque era menos eficaz, que la retiraron porque sólo se podía administrar vía subcutánea, cuando la Varivax permite además la vía intramuscular, que la retiraron porque era peor para los niños, etc.

La realidad es que no hay ninguna razón médica para hacer tal distinción entre ambas vacunas y en muchos países europeos las dos siguen a la venta. De hecho, muchos de los padres que viajan a Andorra en la búsqueda de la vacuna de la varicela acaban trayéndose la Varilrix.

El bloqueo de la vacuna de la meningitis B

Seguro que pensáis que vuestro hijo está vacunado de la meningitis, ¿verdad? Pues sí, es cierto. Todos los niños españoles están vacunados de la Meningitis C (bueno, todos los que se vacunan), y algunos del neumococo (Prevenar), que también puede producirla. El caso es que eso no quiere decir que los niños no puedan coger una meningitis, porque no sólo existe la "C", sino que hay muchos tipos de virus más. Uno de ellos es el de la meningitis B, que es el más habitual, el mayor culpable de que los humanos padezcamos meningitis.

Desde hace un tiempo existe la vacuna de la meningitis B, una gran noticia. La pega es que antes de que llegara el Ministerio de Sanidad la bloqueó dejándola para uso hospitalario. Lo extraño del asunto es que de los países de la Unión Europea, fue el único que tomó esa decisión.

El bloqueo de la vacuna Varivax, que pasa a uso hospitalario

Después de hacer en 2009 que la única vacuna de la varicela que podían comprar los padres fuera la Varivax, el Ministerio, a través de la AEMPS, en una decisión que no hay profesional de la salud que entienda, decidió bloquear la venta de la vacuna de Varivax de modo que los padres no pudieran comprarla. No se emitió comunicado ni se dieron las razones, y ello hizo que las comunidades científicas redactaran una nota de prensa pidiendo explicaciones y comentando su postura.

Sin vacunas de la varicela

De nuevo la maniobra generó alarma social. A mi centro empezaron a llegar llamadas y padres preguntando qué le podía pasar a su hijo, que ya llevaba una o dos dosis, pensando que la retirada era porque la vacuna era negativa para la salud, o preguntando qué podían hacer, porque querían poner la segunda dosis y el niño se quedaba, en cierto modo, "a medias", o directamente aún no estaba vacunado. La gente no sabía la razón y, como digo, muchos pensaron que se debía a un problema de seguridad de la vacuna, ya que cuando un medicamento es retirado, la razón suele ser que los efectos secundarios hacen del medicamento una solución inviable.

Las únicas palabras que llegaron desde el Ministerio, en referencia a la Varivax, fueron desoladoras, por absurdas. Fue Mercedes Vinuesa, directora de Salud Pública, quien hace unos meses dijo que el bloqueo de la vacuna responde a que en España se estaban poniendo muchas más vacunas que en otros países, que no hay por dónde cogerlo, porque lo lógico y deseable de una vacuna es que la población vacunada sea mayoría, para controlar el virus.

Dijo también que lo que intentaban con el bloqueo de la vacuna era alejar el virus de la población adulta, pues es cuando es más peligroso. De nuevo, el argumento carece de ninguna evidencia, porque los datos de países que llevan décadas vacunando, como EE.UU., muestran que la varicela ha disminuido en los adultos y, más cerca, los datos de las Comunidades Autónomas de Madrid y Navarra, donde todos los niños eran vacunados, dicen lo mismo, que cada vez había menos casos de varicela en la infancia y menos casos de varicela en los adultos. La lógica es aplastante, cuando un virus que se contagia sobre todo gracias a los niños no corre en la infancia, es mucho más difícil que llegue a los adultos. A más vacunados, menos niños susceptibles, menos contagios, y menos varicela en la edad adulta.

Ahora, tras unos meses sin la vacuna de la varicela pasará lo que es más lógico: que la varicela volverá, como bien lo señalan desde la AEP. Volverá a las comunidades que la había controlado y aumentará en las comunidades donde eran los padres los que la compraban. Los niños la volverán a padecer y serán de nuevo vehículos del virus, favoreciendo que los adultos la sufran.

¿Quién necesita un movimiento antivacunas con el Ministerio de Sanidad que tenemos?

Así que, a modo de resumen y conclusión, no me queda más que decir esto: no necesitamos demasiado movimiento antivacunas, porque lo tenemos en el mismo gobierno. Una sola maniobra, un solo bloqueo, ni que sea temporal, ayuda a generar dudas y desconfianza, otorga mala fama a las vacunas y ya se sabe que, en muchas ocasiones, la mala fama no tiene solución.

Señores y señoras del Ministerio de Sanidad. Tengan por favor más en cuenta la salud de sus ciudadanos, piense en la prevención de enfermedades, tengan en cuenta el coste y beneficio de sus decisiones y tómenlas con evidencia científica en la mano, que nadie se explica lo de las vacunas, como nadie se explica lo de la homeopatía. Y si al final deciden saltárselo todo a la torera y aprobar las cosas porque ese día les apetece hacerlo así, al menos expliquen los motivos para que la sociedad no crea que todo se debe a que la homeopatía funciona de verdad o a que las vacunas tienen un problema o son perjudiciales.

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