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Muere en Bélgica una niña de tres años por difteria

Muere en Bélgica una niña de tres años por difteria
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¿Recordáis el caso del niño de Olot, de 6 años, que falleció el año pasado por difteria? Imposible olvidarlo. El caso fue muy sonado porque se trataba de una enfermedad prácticamente erradicada y a pesar de los esfuerzos no fue posible salvarle.

Pues bien, un año después, la historia se repite, esta vez en Bélgica, donde hace unas semanas falleció una niña de tres años por la misma enfermedad, la difteria.

No estaba vacunada

Sucedió en Amberes, Bélgica. La niña cogió la enfermedad y la dificultad de diagnosticarla hizo que empeorara. Al igual que en España, la difteria es considerada una enfermedad muy rara, tanto que la mayoría de pediatras que trabajan hoy en día no ha visto nunca un caso de difteria. Esto hizo, en ambos casos, que se tardara un poco más en diagnosticar de lo deseable y que la enfermedad aprovechara ese tiempo para avanzar.

La difteria, como ya explicamos en su día, es una enfermedad respiratoria contagiosa que se produce por la infección de la bacteria Corynebacterium diphtheriae. Esta bacteria de por sí no puede considerarse demasiado peligrosa. El problema es que en algunas personas, la bacteria produce una toxina, la llamada toxina diftérica, que produce daños al corazón, al sistema nervioso o al cerebro, y que puede ser mortal.

La vacuna contra la difteria no es una vacuna contra la bacteria, sino contra la toxina. Esto quiere decir que son muchas las personas que tienen la bacteria, que son portadores, pero que no padecen sus consecuencias. En esa situación pueden contagiar a otras personas y niños, y en caso de no estar vacunados, tras producirse la infección, la bacteria puede empezar a generar la temida toxina.

Esto es lo que pasó con la niña, que se contagió y, no estando vacunada, sufrió la peor de las consecuencias.

La antitoxina no llegó a tiempo

Parece inexplicable, pero les pasó en Bélgica lo mismo que sucedió aquí en España. Al tratarse de una enfermedad prácticamente erradicada, que apenas se ve ya en los países desarrollados, y por la que aún menos personas mueren, la antitoxina no está directamente disponible. Que sucediera en España, donde hacía décadas que no había casos, tiene lógica, pero que con el antecedente de aquí no se tomaran medidas para que hubiera existencias de la antitoxina en otros países es más cuestionable.

Volvieron a perder tiempo buscando la antitoxina y la niña no pudo superarlo, como en España, donde pasaron días para que llegara dicho tratamiento con un problema añadido: cuando llegó (hablo del niño de Olot), estaba caducado.

Erica Vliegue, del Instituto de Medicina Tropical de Amberes, dijo lo siguiente en Flanders News:

En Bélgica, casi todos los niños están siendo vacunados (...) Si alguien tuviera tan mala suerte de contraer la enfermedad, el tratamiento es doble: antibióticos para acabar con la bacteria, y la antitoxina para acabar con la toxina diftérica. Este último tiene que ser administrado tan pronto como sea posible en los casos graves, y aquí es donde la respuesta ante este caso falló.

Por su parte, el ECDC (European Centre for Disease Prevention and Control) emitió un comunicado unos días después del fallecimiento de la niña para confirmar que la inmunización universal con la vacuna que contenga toxoide diftérico es la única medida preventiva eficaz para el control de la difteria.

Además, ante la dificultad de conseguir la antitoxina en los países europeos, y para evitar que casos que podrían controlarse acaben como el de estos dos niños (o al menos intentarlo), se sugirieron como opciones:

  • Asegurar que los médicos tienen los conocimientos necesarios para reconocer y tratar con premura la difteria.
  • Garantizar que los laboratorios tienen la capacidad de hacer las pruebas necesarias para confirmar las infecciones por toxina diftérica.
  • Evaluar el nivel de acceso a la antitoxina diftérica y considerar opciones de disponibilidad entre naciones para asegurar el acceso rápido a ella.
  • Aconsejar a los que viajan a los países donde la difteria es endémica que comprueben si necesitan vacunarse contra la enfermedad.
  • Promover y supervisar el acceso a la inmunización en niños y adultos.

Foto | iStock
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