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Cuando hace mucho, pero que mucho, mucho calor

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Dentro de nuestro Especial Verano con niños en Bebés y más vamos a hablar hoy de como sobrellevar esos días ardientescuando hace mucho, pero que mucho, mucho calor.

Es útil tener en cuenta algunos prácticos consejos que nos va a ayudar a que los niños sobrelleven mejor las altas temperaturas, que, para ellos especialmente, pueden llegar a ser peligrosas.

Cuando hace mucho calor la pérdida de agua corporal aumenta y llega a poder presentarse riesgo de deshidratación y de los temibles golpes de calor.

Hay precauciones básicas que nos van a ayudar a prevenir las más peligrosas consecuencias de las altas temperaturas y sobrellevarlas mejor. Tomar estas precauciones va a ser fundamental para evitarle a los niños incomodidades y hasta problemas de salud graves.

Mantener la casa lo más fresca posible

Una medida básica es mantener nuestra casa lo más fresca posible. Podemos usar aire acondicionado (con moderación y evitando los contrastes extremos) y los ventiladores. Con eso, si nos cuidamos, además, de mantener toldos y persianas bajadas en las horas diurnas, evitaremos que la casa resulte asfixiante.

Cuando estos elementos no están disponibles siempre podemos elegir esas soluciones tradicionales que ayudaban a ya a nuestros abuelos: bajar toldos y persianas para que no entre el sol, provocar corrientes dentro de la casa y hasta colgar sábanas mojadas en las ventanas para que se refresque el aire que entra.

Además, refrescar nuca y manos o tomar una ducha ayudan mucho. Los niños pueden ir descalzos siempre que el suelo no sea muy resbaladizo, y podemos mantenerlo fresco pasando una fregona húmeda. Y es importante vestir con ropas fresquitas y que no aprieten, especialmente los niños, y, si llevan pañal, hasta podemos plantearnos dejarlos sin él, que es realmente un artilugio molesto.

Siempre que sea posible hay que permanecer en casa en las horas de más calor, pues no hay mejor protección que la prevención.

Fuera de casa

No vamos a estar encerrados en casa todo el día, los niños van a pedirnos salir a jugar, o quizá, hay compromisos que no podemos posponer. Fundamental, vestir de forma adecuada: ropa y calzado cómodos, lijeros y frescos, gorras o sombreros para la cabeza si hace sol e ir bien pertrechados con agua para beber y mantener a los niños hidratados.

Para salir de paseo o a jugar es preferible elegir las horas más frescas del día y evitar, sobre todo, el ejercicio físico intenso si hace mucho calor.

Debemos saber que nuestro cuerpo tiene una forma de mantenernos frescos cuando hace mucho calor: comenzamos a sudar, se dilantan los capilares y hasta puede aumentar el ritmo con el que nuestro corazón late.

Sin embargo, ancianos y niños, sobre todo si no están bastante hidratados, puede ver que cuando hay temperaturas muy altas este proceso natural falle y hasta producirse un problema muy grave: el golpe de calor.

Cuando vayamos por la calle con mucho mucho calor debemos buscar la sombra y hacer descansos para beber y refrescarnos, aprovechar las fuentes para mojar a los pequeños y entrar, en caso necesario, en algún establecimiento que disponga de aire acondicionado, siempre teniendo en cuenta que los contrastes bruscos de temperatura tampoco son beneficiosos.

Y claro, cuando sea posible, ir a la playa, al río o a la piscina, nada mejor para pasar un día de fuego con los niños

Hidratación

Es muy importante, en las épocas de mucho calor, mantenerse siempre bien hidratado tomando abundantes líquidos, especialmente agua. Más que actuar cuando exista deshidratación deberíamos prevenirla ofreciendo a los niños agua abundante y con las medidas que anteriormente os hemos contado.

En el caso de los lactantes no es necesario, más bien es incorrecto, ofrecerles agua. Lo que hay que hacer es aumentar las tomas y dejarles libre acceso al pecho, para que puedan saciar su sed con pequeñas tomas de leche del comienzo tantas veces como lo deseen.

Con los bebés que toman leche artificial hay que seguir la misma pauta de alimentación a demanda, pero estando especialmente atentos porque ellos no tienen la ventaja de poder hidratarse con leche del inicio de la tetada.

Hay tomar alimentos frescos y con alto contenido en agua (gazpachos, zumos, frutas, ensaladas) y sobre todo beber mucho líquido. Por ejemplo, las sandías y pepinos son ideales para esta época por su alto contenido en agua.

Resumiendo, cuando hace mucho, pero que mucho, mucho calor es indispensable prevenir los efectos adversos de las altas temperaturas evitando salir en las horas de más sol, manteniendo nuestras casas fresquitas y sobre todo, ofreciendo alimentos frescos y mucha agua a los niños.

En Bebés y más | Verano con niños: consejos sobre las altas temperaturas, La importancia del agua en la dieta infantil, Cuidados para los niños ante la ola de calor

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