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¿Se puede prevenir la depresión postparto?

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Según los estudios, aproximadamente entre el 10 y el 25% de las mujeres experimentan depresión después del parto, lo que justifica la necesidad de investigar qué factores pueden estar involucrados en su aparición, con el fin de desarrollar estrategias preventivas y un diagnóstico y tratamiento precoz.

Como expone el doctor Javier Haya, del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital General de Ciudad Real, “Si se cronifica, aparte de condenarse en vida, sus hijos tienen muchas más posibilidades de sufrir problemas psicológicos en la edad adulta”. Pero, ¿se puede prevenir la depresión postparto?

En ese caso, ¿qué factores influirían? ¿Qué es lo que hace que una mujer se deprima y otra no? Desgraciadamente no existe una respuesta única para esta pregunta y ni siquiera podemos asegurar que quien cumple determinados criterios se deprimirá y las demás mujeres no.

No obstante, los estudios realizados hasta la fecha han identificado una serie de variables psicológicas y psicosociales que pueden contribuir al desarrollo de una depresión, por lo que sería de utilidad conocerlos para estar “más pendientes” de las mujeres que los presentan y poder identificar “madres en riesgo”.

Principales factores de riesgo

Se han identificado algunos factores relacionados con la propia madre, como haber sufrido previamente otros episodios depresivos o intentos de suicidio, presentar síntomas de ansiedad y depresión durante el embarazo, tener antecedentes psiquiátricos o de abuso de sustancias tóxicas o alcohol, problemas persistentes de salud, que sea un embarazo no deseado y algunos rasgos de personalidad, como la dificultad de adecuarse a los cambios o la tendencia a no expresar emociones, especialmente las negativas.

Otros factores de riesgo se relacionan con el entorno, como tener una historia familiar de depresión, falta de apoyo social y familiar percibido, haber vivido recientemente acontecimientos vitales estresantes y, sobre todo, problemas en la relación con la pareja.

Algunos estudios también relacionan como factores de riesgo tener un bajo estatus socioeconómico, ser madre joven, y tener más de un hijo a la vez, pero existe controversia sobre su influencia.

Por otra parte, aún no está claro el papel que desempeñan los factores biológicos, como las alteraciones en los niveles de progesterona y estrógeno, la débil secreción de la hormona liberadora de corticotropina o de prolactina o, de más reciente descubrimiento, una proteína del receptor Gaba, el cual ayuda a regular la actividad de las neuronas cuando éstas se activan.

¿Qué podemos hacer para prevenirla?

Afortunadamente, el hecho de que estos factores puedan favorecer la aparición de una depresión no significa que no podamos hacer nada por tratar de evitarla. De hecho, conocerlos puede ayudar a la mujer y a sus familiares a no pasar por alto síntomas que en otras circunstancias podrían ignorar, lo que facilita no sólo la prevención, sino también la detección precoz para ponerse en tratamiento cuanto antes.

Sin embargo, no toda la responsabilidad recae sobre la mujer o los familiares. Es de gran utilidad que los profesionales sanitarios tengan una adecuada formación y entrenamiento en habilidades de comunicación y en la detección precoz de los trastornos afectivos para facilitar también la intervención temprana.

De hecho, los resultados de los estudios apuntan a que resulta de gran utilidad un apoyo sostenido e individualizado de la mujer tras dar a luz. Lo ideal es que este apoyo fuera suministrado por un profesional sanitario con formación para evaluar el estado de la mujer repetidamente, combinando preguntas acerca del estado psicológico con otras acerca del estado físico y empleando instrumentos sencillos para identificar depresión.

Aparte de la prevención secundaria, donde el objetivo es localizar y tratar lo antes posible el problema y de la prevención terciaria, que se lleva a cabo una vez que el problema ya ha aparecido, debemos hacer hincapié en la prevención primaria, que dirige sus esfuerzos a intentar que no surja el problema.

Para ello, como nos adelantó la psicóloga Gabriella Bianco en posts anteriores, se podrían implementar estrategias de educación y promoción de la salud desde la infancia y adolescencia basándose en las necesidades, problemas y recursos disponibles. También sería interesante entrenar a las mujeres a identificar y manejar las emociones de una forma adaptativa (inteligencia emocional).

¿Y la mujer? ¿Puede hacer algo para evitar la depresión postparto?

Melancolia

Las personas sufrimos cuando percibimos algo como amenazante o estresante y sentimos que no disponemos de recursos para hacerle frente. La llegada de un hijo es una situación llena de cambios y con una gran carga tanto física como emocional para la madre, por lo que disponer de recursos y poner en marcha distintas estrategias de afrontamiento favorecería, sin duda, la adaptación a este período.

Es importante que la madre no abandone su cuidado y alimentación, descanse cuando sea posible y aprenda a delegar y a pedir ayuda, permitiéndose no hacer las cosas “perfectamente” y aprendiendo a expresar sus temores y sentimientos.

Además, compartir momentos de intimidad con la pareja, realizar actividades gratificantes (que también pueden llevarse a cabo en casa) e incluso acudir a un grupo de apoyo a la lactancia potenciaría su sensación de control, uno de los principales factores de protección para el desarrollo de desajustes emocionales.

Foto| por Angelo González, Jonathan Kos-Read , en Flickr En Bebés y más | "La prevención es indispensable": entrevista a la psicóloga Gabriella Bianco (II), Evitar la depresión postparto, Depresión postparto. Tres preguntas claves para detectarla, Depresión postparto: qué es y cómo reconocerla

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