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Una adaptación al cole flexible y respetuosa evitaría muchos problemas a niños y familias

Una adaptación al cole flexible y respetuosa evitaría muchos problemas a niños y familias
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No es la primera vez que dedicamos algún artículo a las diferentes adaptaciones que los niños deben hacer en su etapa escolar, creo que desde la familia se deben invertir esfuerzos en conseguir que los niños se integren al ritmo de las clases, a estar pendientes de los conflictos que surjan, y ¡cómo no! a su evolución académica.

El tránsito a la Educación Secundaria, el cambio de Infantil a Primaria, e incluso cómo apoyar a niños que comienzan el curso en un cole diferente, todos estos temas han tenido cabida en Peques y Más. Y de forma más general, las pautas para pedir información al escoger escuela de Infantil / Primaria o Instituto. Hoy me gustaría hablar sobre la adaptación de los niños cuando empiezan Educación Infantil, es decir de cómo sería una adaptación respetuosa con los ritmos de los pequeños. Se sabe que la etapa de Educación Infantil es muy importante desde el punto de vista de creación de hábitos, diagnóstico de dificultades, e inicio de la lectoescritura. Yo soy más partidaria de la escolarización tardía, a fin de que los niños en edades tempranas pudieran dedicar su tiempo al juego, aprender de forma natural y pasar más tiempo con su familia (y teniendo en cuenta que esta etapa no es obligatoria). Pero en contra de este pensamiento está en primer lugar la inexistente conciliación laboral y familiar, y después otra serie de factores en los que ahora no voy a entrar.

En la actualidad la adaptación al colegio en la mayoría de escuelas que conocemos se limita a incorporar a los niños de tres años poco a poco a las aulas, y con mucha suerte, los primeros días / semanas, podrán permanecer sólo una parte de la jornada escolar, a fin de que entren en contacto suavemente con el ambiente del colegio, conozcan a la profesora que se ocupará de ellos, y no se desvinculen tan bruscamente de sus abuelos o progenitores. Todo depende de la Comunidad Autónoma y del reglamento del colegio, pero todo depende también de los padres, de hasta donde estén dispuestos a llegar, pactar, negociar por sus hijos, por una adaptación no traumática.

Adaptación cole final

El cambio que conlleva una gran carga emocional.

Los niños con tres años aún pueden ser considerados como bebés (bebés grandes como diría mi hijo), con esta edad el inicio del colegio es una experiencia cargada de emociones (incluso en esos niños que aparentemente entran tranquilos y contentos a la clase).

Aquí no hay racionalidad posible, puesto que aunque dediquemos varios años de nuestra vida a ser seres racionales, no es hasta los 12 años (como mínimo) cuando podemos considerar que el raciocinio puede controlar las emociones.

Por lo tanto, lo mínimo que podemos hacer, y esto sí que no depende de nuestros horarios de trabajo, es entender a nuestros niños, comprender qué sienten cuándo los dejamos en la puerta del aula, y dejarlos que se expresen. Olvidémonos de hacer caso a las frases de ánimo ‘¡ya se le pasará!’, porque incluso cuando se acostumbran pronto, debemos pensar que pueden necesitar contarnos que sufren, que nos añoran, que no están a gusto (o que sí), y que desean recuperar los abrazos y besos perdidos.

Los conflictos emocionales de bebés y niños pequeños, se tratan mejor si ponemos en práctica la escucha emocional. Es conveniente que seamos pacientes y que mostremos sin medida nuestro cariño por los niños, mostrándonos sensibles y receptivos a sus problemas

Como adultos debemos estar dispuestos a afrontar todos los cambios de conducta que presentan los niños: más rabietas, menos apetito, dificultades para dormir, lloros, etc. No nos vayamos a desbordar ahora después de ser capaces de soportar la presión en nuestros trabajos.

Es decir no se trata de ignorar, enfadarnos o menospreciar los sentimientos de los niños, sino de escucharles, entenderles y respetar sus necesidades cuando ya estamos con ellos (aunque ello implique cambiar una rutina como la de ir al parque o a la cafetería con otras mamás, por más tiempo en casa con el peque). Para ello, está claro que necesitamos recuperar la calma, olvidarnos de tareas domésticas, o pedir ayuda (a veces las abuelas pueden hacernos la cena si no hemos recurrido a ellas durante el día, es sólo un ejemplo).

Adaptación imagen

¿La adaptación ideal?

Es ni más ni menos que aquella que respeta los ritmos de los niños, permite a las familias flexibilidad y se prodiga en muestras de afecto por parte del personal educativo. No siempre es posible conseguirla, aunque todo empieza con la elección del colegio, si tenemos posibilidades de hacerlo.

Aunque parezca una utopía, hay escuelas que promueven una adaptación ‘casi a medida’, y otras que dejan que los padres ‘abran camino’ sin ponerles demasiadas pegas. Yo misma me he visto sentada en un rincón de la clase para que mi hijo que entonces tenía casi cinco años no se sintiera desamparado: lo había pactado con él y con la profesora, y permanecía allí sólo un ratito por las mañanas.

Con una adaptación respetuosa que perdurara en el tiempo (nada de quince días, sino más bien un mes como mínimo), los problemas que presentan muchos días serían menores, y se percibiría mayor tranquilidad en el ambiente. Al fin y al cabo, no creo que en primero de Infantil se pierda mucho si se dedica parte del trimestre a la adaptación.

Concretando: la mejor adaptación sería aquella que permitiera, no sólo una incorporación progresiva de los niños, sino también una permanencia diaria corta en las aulas, y la posibilidad de que los padres acompañaran a los niños durante los primeros días, para que todos se familiaricen a la vez con el nuevo ambiente, y para que el niño sienta que su familia también es parte de este nuevo mundo.

Si se mira sólo la comodidad de la organización del colegio, la adaptación no será nunca como yo propongo, pero si se piensa de verdad en los niños, en sus emociones y en lo que todos nos podríamos evitar (lloros persistentes, negarse a ir al cole, etc.), estos períodos deberían plantearse de otra manera. Bien es verdad, que en ocasiones son los propios padres los que rechazan las propuestas de adaptación, bien por la imposibilidad de flexibilizar sus obligaciones laborales, bien por ‘pasar rápidamente de página’ y ver al niño ‘colocado’ en el colegio.

En definitiva, he pretendido transmitir que para los niños, y para los padres, todo va mejor cuanto más seguro se siente el peque, y para ello cómo se trate el inicio del cole es muy importante. Eso, y prestar muchísima atención a cómo se sienten.

Imágenes | eliduke, edenpictures, edenpictures En Peques y Más | ¿Necesita mi hijo un psicólogo? (Problemas en el cole)

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