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¿No querrías que las comidas con los niños duraran un poco más? La clave está en crear un ambiente positivo

¿No querrías que las comidas con los niños duraran un poco más? La clave está en crear un ambiente positivo
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La Fundación Thao y el Instituto DKV, han realizado recientemente cuna investigación llamada “Estudio del ambiente durante la hora de la comida en la infancia”, que ha consistido en la observación directa a 40 familias con 52 hijos de tres a siete años.

Recuerdo que cuando presentábamos el último trabajo de Thao relatando que los índices de obesidad infantil se estaban manteniendo, leí algo sobre la futura realización del estudio que hoy os presento, y me pareció interesante tener una visión general del comportamiento de las familias a la hora de comer.

Interesante, porque aunque parezca una intromisión (pactada, eso sí) en la intimidad, la técnica se ha utilizado a fin de profundizar en los factores educativos y culturales que niños y niñas interioridad en el seno de la familia

En mi humilde (y parcial) opinión, a muchos niños se les agobia - “¡acábate el plato!”, “¡no juegues con la cuchara!”, etc. - justamente en un momento en que toda la familia debería estar relajada. Como hablaba con Julio Basulto (en esta entrevista), muchas veces los padres tendemos a olvidarnos de la importancia de la nutrición para presionar a los niños en temas sin importancia.

Y eso a pesar de que se sabe que comer en familia puede convertirse en un factor de protección frente a los diversos trastornos de la alimentación; e incluso se considera como un potente mecanismo para reforzar las comunicaciones familiares, hasta tal punto que es posible su relación con el rendimiento académico. Pero claro, una comida en la que unos a otros se riñen, contestan mal, comen a disgusto, o tienen ganas de acabar para levantarse de la mesa; esa no ejerce los beneficios que se le atribuyen.

Pero, volvamos al estudio: se han estudiado las interacciones familiares a la hora de la comida, recogiéndose estrategias que usan los padres y madres para influir en el comportamiento de hijos e hijas mientras comen, y la respuesta de niños y niñas, dentro del contexto de la hora de comer.

Comiendo En Familia2

Esta vez el “qué se comen” no era la principal preocupación

Sino, como se ha comentado, las dinámicas familiares; puesto que estas son tan importantes que influyen en el ambiente familiar. Tengamos en cuenta que a más duración del “momento comida” mayor es la interacción con los niños, estableciéndose un ambiente positivo que se centra en escuchar a los niños, y mantener distintas conversaciones sobre temas de interés general.

Así por ejemplo, las comidas que duran menos de veinte minutos, están relacionadas con niños que comen solo con la presencia de uno de los progenitores, que generalmente se centran en el comportamiento y los modales.

Por otro lado, cuando el acto de comer se realiza junto a juguetes o viendo la tele (algo muy desaconsejable en mi opinión), aumenta la dispersión propia del niño, estableciendo una especia de pugna entre el “comer” y el “divertirse”. Es una creencia errónea pensar que el conjunto estímulos / comida puede dar buenos resultados, porque no facilita en absoluto una buena relación con la comida, y mucho menos aún con la familia.

Parece que cuando no hay elementos de distracción en la mesa, y los padres interactúan con los hijos, los niños se distraen menos y se centran en la comida (a mi pareja le encantaría leer esto porque no se cansa de pedir a la niña que no lleve a la mesa a sus muñecas o pequeños tesoros, los cuales además ocupan espacio en la pequeña mesa).

Teniendo en cuenta los resultados de las observaciones

Se recuerda a los padres que los niños tienen una capacidad innata para regular la ingesta energética, eso traducido sería que no poniendo al alcance alimentos insanos, los padres deberíamos estar tranquilos sobre esas cucharadas de más o de menos (y regular lo que ponemos en el plato en base al conocimiento de nuestros propios hijos).

Los padres que mantienen un modelo conversacional (no directivo, por lo tanto) suelen mostrar más respeto hacia actitudes de los niños, y conseguir mejores resultados. Entiendo que este modelo es fruto de la seguridad que sienten los padres en sí mismos, y la confianza en los hijos, y sería un objetivo a lograr. Empecemos por practicar la escucha, y dejar de ser esas “talking heads” que parlotean sin cesar, obviando a los más pequeños (que no por serlo son mini personas).

Debe existir un respeto por la dinámica de los hijos, sus ritmos, percepciones y sensaciones durante la comida: la animación, la negociación y la aceptación, son estrategias más que adecuadas, así como la interpelación positiva (curiosamente esto tiene relación con la educación mediante preguntas de la que hablaremos esta tarde).

Obviamente, los padres podemos tener un mal día, o nos podemos enfadar porque los niños jueguen a tirarse macarrones unos a otros (es una exageración, quizás tengáis ejemplos más veraces :)); pero en general deberíamos desdramatizar, y centrarnos en lo importante, sin que ello exima de pedir a los pequeños respeto mutuo.

De postre: el postre

Para finalizar las recomendaciones, y poner la “guinda”, comentar que el postre no es sino un alimento integrado en la comida, que entiendo que según culturas, incluso podría ser prescindible. Pero no me pongo en plan Rottenmeier, que en casa sí tomamos postre, aunque no es el objetivo de la comida; la cuestión no es esa, sino el hecho de que si lo utilizamos como premio, lo disociamos de la comida, y el niño no interioriza ningún valor positivo.

En las familias observadas aparecía como elemento lúdico, de negociación e incluso como amenaza. ¿Y no se pierde así la gran oportunidad de que los niños disfruten con las texturas y sabores de los alimentos considerados postres, en lugar de tragarlo con gula por considerarlo recompensa?

Por cierto, aunque el estudio no considere aspectos nutricionales, recordaros que por lo general, mucho mejor frutas como postre

En general, durante la comida, los niños deberían tener la oportunidad de desarrollar gustos propios y experimentar con sabores nuevos.

Imágenes | eyeliam, Bruce Tuten
Vía | Diario de Navarra
Más información | DKV Seguros
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