Compartir
Publicidad
Publicidad

Educación de los niños en la alimentación: reparto de las comidas y comportamiento en la mesa

Educación de los niños en la alimentación: reparto de las comidas y comportamiento en la mesa
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Ya hemos repasado en nuestro Especial Alimentación Infantil algunos de los principales problemas relacionados con la alimentación de nuestros niños: trastornos de la alimentación, obesidad, inapetencia o rechazo a determinados alimentos. Pensamos que por lo general se pueden prevenir con unas buenas pautas establecidas desde el hogar, y uno de los hábitos más favorables es de realizar al menos una comida juntos toda la familia diariamente.

En el apetito y hábitos alimentarios de nuestros hijos influyen además de sus propias actitudes, la distribución de actividades a lo largo del día, y el ajuste de algunas de estas a un determinado horario. Es muy importante que las comidas se mantengan dentro de unas franjas horarias que sean más o menos fijas, y que al mismo tiempo permitan flexibilidad ante ocasiones especiales.

Haremos un repaso hoy de como se reparten las comidas y de las necesidades nutricionales de los niños, para acabar algunas recomendaciones para favorecer la autonomía de los más pequeños durante las comidas.

Pauta general para repartir las comidas en el transcurso de una jornada:

Dado que nuestro organismo intenta recuperar la energía periódicamente, lo más conveniente es ofrecer un aporte de nutrientes mediante cuatro o cinco comidas. De esta forma se consigue evitar algo muy importante: y es que los niños (especialmente en períodos vacacionales) sientan necesidad de comer continuamente, y tomen alimentos que en ocasiones son poco saludables, a veces esto ocurre sin que los padres sean conscientes.

Al realizar cuatro o cinco comidas es más fácil mantener un peso saludable, eliminar la sensación de hambre, y conseguir una dieta nutritiva y saludable

1.- El desayuno, es una de las tres comidas más importantes. Con frecuencia no le dedicamos el tiempo suficiente, ¡y eso que por sí solo debería cubrir al menos el 25 % de las necesidades nutricionales! Cuando se empieza el día con una adecuada reserva de energía, la dieta suele ser más equilibrada, y además en niños y jóvenes se ha observado menor riesgo de sobrepeso cuando se desayuna bien. Poner el despertador 15 minutos puede ayudar a realizar todas las tareas organizativas, a arreglarnos, y también a desayunar adecuadamente, es recomendable sentarnos a la mesa todos juntos, pero no siempre es posible entre semana, así que quizás podríamos tomar juntos la primera comida en sábado o domingo.

2.- A fin de cumplir con las cinco comidas se deben buscar alternativas saludables para la ingesta de ‘media mañana’, esta deberá distar dos horas del desayuno y dos de la comida (al menos). En principio el bocadillo sólo sería necesario en situaciones en las que sí se van a ‘quemar esas calorías’ con las actividades diarias, por lo que un niño en vacaciones que además no esté acudiendo a campametos no tendría necesidad. Así que nos decantaremos por una pieza de fruta, un yogur, un par de tortitas de maíz, zanahorias limpias y cortadas en tiras o zumos de frutas o verduras naturales.

Los padres educamos cuando decimos y cuando hacemos sin decir, debemos ser conscientes de que los niños nos imitan, y eso incluye nuestras preferencias, costumbres y hábitos. Cuando los progenitores nos molestamos en ofrecer continuamente alimentos diferentes y de calidad, hay más probabilidades de que los peques disfruten de la gran variedad que las comidas aportan, llegando a apreciar sabores y texturas diferentes

3.- La comida del mediodía: en nuestra cultura constituye al mismo tiempo la toma de alimentos más importante y para muchas familias una oportunidad de encontrarse, así que merece la pena prestarle mucha atención. Están prohibidas las interrupciones: televisión, ordenador, consolas, teléfonos fijos y móviles, ya habrá tiempo para consultas o llamadas más tarde. No es saludable tampoco reñir constantemente a los niños, si queremos corregir un comportamiento, será suficiente con indicarlo verbalmente, y recordarlo posteriormente con suavidad, e incluso decirlo al oído del niño, pero sin violencia. Y no está prohibido pero es desaconsejable preparar la comida a última hora y distanciar los distintos platos (primero de segundo, plato único de postre,…).

4.- La merienda, debe ser ligera y se debe notar la ausencia de grasas saturadas (y ácidos grasos - trans), azúcares refinados y aditivos. La merienda se toma en un momento del día en que el organismo necesita complementar alimentos y nutrientes (que no se hayan aportado antes). Merendar también ayuda a que se mantengan los niveles de glucosa en la sangre, y a no llegar con mucha hambre a la cena comiendo copiosamente justo cuando menos es recomendable.

5.- La cena: para las familias que no hayan podido verse durante la comida, llega la oportunidad con la cena. Una ocasión para contarnos relajadamente lo que ha sucedido en el día, para vernos las caras y dedicarnos sonrisas. Debemos tomar la cena pronto para no tener prisa en acabar, y también para que le dé tiempo al cuerpo a hacer la digestión.

Aunque la próxima semana presentaremos un decálogo de la Alimentación Saludable en la infancia, hoy queríamos recordaros algunos de los ‘alimentos’ que no deben estar presentes en la dieta habitual de los niños: zumos comerciales (con o sin leche), refrescos, empanados para freír, cereales de desayuno con azúcar, chocolate o miel añadidos, chocolates, bollería industrial, y snacks dulces / salados

La American Heart Association tiene una ‘guía de recomendaciones para la dieta de niños y adolescentes’ publicada en su página y traducida por el Ministerio de Educación en el documento ‘Alimentación Saludable, Guía para Familias’, de 2007. Tenéis el cuadro resumen abajo,

Necesidades nutricionales de niños y jóvenes

Facilitar la autonomía y la seguridad de los niños durante las comidas:

¿Cómo se hace?

En primer lugar tengamos en cuenta que los niños necesitan crecer y aprender ajustándose a sus propias necesidades, aunque como vivimos en sociedad, los papás y las mamás les introduciremos en las costumbres aceptadas por nuestra cultura, a la vez que favorecemos la adquisición de autonomía.

  • Los utensilios: es conveniente introducir secuencialmente la cuchara, el tenedor y el cuchillo (hacia los seis o siete años muchos peques ya pueden manejarlo perfectamente). El hecho de que se ensucien o se les caiga las cosas no es motivo para regañarles, ni tampoco para desistir.

  • Posturas: también poco a poco irán aprendiendo a permanecer erguidos, no poner los pies sobre las sillas, los codos en la mesa, etc.

  • Todos a la mesa: es una buena costumbre sentarnos todos juntos y levantarnos a la vez, así les incitamos a colaborar poniendo y quitando la mesa.

  • Higiene: las manos se lavan antes y después de comer, los dientes después (al menos) del desayuno y la cena. No se tiran alimentos al suelo ni se dejan restos sobre la mesa. No importa si a alguien le caen cosas al suelo, pero tirar al suelo la comida es una falta de respeto al que la ha preparado.

Recordad siempre el papel que tenéis los padres educando en todos los aspectos que rodean las comidas. Si actuáis con decisión y paciencia, los peques consolidaran hábitos de alimentación saludable con facilidad.

Imagen | slightly everything En Peques y Más | Claves alimenticias para la salud II: tipos de alimentos recomendados a cada edad

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos