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Los primeros estudios sobre el síndrome alcohólico fetal

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Hace décadas que empezaron a exponerse los peligros para el feto del consumo de alcohol durante el embarazo, aunque se conociera como el “síndrome alcohólico fetal” más adelante.

Se considera que la ingesta diaria de 90 mL de etanol en la gestación hace que el 40% de los fetos sufran el síndrome alcohólico fetal, si son 60-90 mL sucederá en el 19 , y si son 30-60 mL, en el 10 de casos. Ahora conocemos mucho sobre este síndrome, pero ¿quién fue el primero en estudiarlo? ¿Quién le otorgó ese nombre?

Paul Lemoine, pediatra social de Nantes, fue el primero en describir el cuadro de los hijos de madre alcohólica, observando el aspecto peculiar y el retraso mental que presentaban algunos niños de su ciudad, cuyas madres eran alcohólicas. Recordemos que el consumo de alcohol durante el embarazo es una de las causas más frecuentes de retraso mental.

Lemoine describió que estos niños presentaban una cabeza pequeña con hendiduras palpebrales pequeñas, mandibula pequeña y labio en boca de pescado. También, soplo cardíaco y una macrodactilia en el primer dedo del pie. Evolucionaban con retraso de crecimiento somático, psicomotor y psicoafectivo.

La causa directa es el consumo de etanol que afecta directamente al feto. El alcohol afecta a su cadena respiratoria, a su metabolismo e incluso a sus cromosomas, produciendo anomalías.

El término “Síndorme alcohólico fetal”

Lemoine, junto a Harousseau y Borteyru, publicó sus observaciones de 127 niños afectados de esta enfermedad en la revista “Ouest Medical” (1968), que tuvo poco impacto. Hubo que esperar unas décadas para que los americanos Clarren y Jones, en la prestigiosa revista “Lancet” (1985), describieran 11 casos de fetopatía alcohólica, que tuvo una gran repercusión en el mundo científico.

Ellos lo denominaron “Síndrome Alcohólico Fetal” (SAF), y describieron tres niveles de gravedad:

  • En el primer nivel hay deficiencias de crecimiento pre y posnatal;
  • en el segundo hay alteraciones craneo faciales, como microcefalia y filtrum muy poco desarrollado, fisuras palpebrales cortas y malformaciones del área maxilar;
  • en el tercer nivel describen graves disfunciones del sistema nervioso central.

Hoy en día se ha avanzado mucho en el conocimiento del síndrome alcohólico fetal y todas sus consecuencias. Un problema que no es nuevo y que, como vemos, ya tuvo los primeros estudios hace décadas, ayudando a comprender la influencia de los hábitos de salud de la madre en el feto y a prevenir en muchas ocasiones.

Vía | Pediatría Social
Foto | Niklas Bildhauer en Flickr
En Bebés y más | Absolutamente nada de alcohol durante el embarazo, “Por un embarazo sin”, campaña contra el consumo de alcohol

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