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La subida (o la bajada) de la leche: todo lo que hay que saber

La subida (o la bajada) de la leche: todo lo que hay que saber
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Cuando una mujer se queda embarazada le asaltan las dudas y llegan las preguntas del estilo “¿Cómo será mi parto? ¿Seré capaz de dar a luz?”. Una vez el bebé nace, o un poco antes, llegan otras relacionadas con la alimentación del bebé “¿Seré capaz de amamantar a mi bebé? ¿Tendré leche?”

La mayoría de mujeres pueden amamantar a sus bebés sin problemas, pero hay un pequeño porcentaje de mujeres que no lo consiguen, ya sea por falta de ayuda, ya sea por falta de información, ya sea por alguna enfermedad, ya sea porque no hay manera de que vaya bien. Para tratar de ofrecer información a las futuras madres acerca del proceso de creación de leche y responder a la pregunta “¿Tendré leche?” hoy os vamos a explicar todo lo que hay que saber acerca de la subida (o la bajada) de la leche.

Todo empieza cuando el bebé nace

Días antes de que el bebé nazca muchas mujeres segregan ya calostro. El calostro, como os hemos explicado en otras ocasiones, es una sustancia amarillenta, densa, con una cantidad increíble de células inmunitarias, aminoácidos y sustancias nutritivas. Se le llama oro líquido porque es la primera “vacuna” que recibe el bebé. Es tan importante para su salud que en muchos hospitales se les dice a las mujeres que, aunque hayan decidido no amamantar a su bebé, al menos le den el calostro.

El calostro es suficiente para el bebé, en los primeros días, y por eso no hace falta darles ningún suplemento de leche. Sí, ya sé que hay enfermeras capaces de decir algo tan absurdo como "mira, sólo te salen unas gotas de calostro, no tienes leche, vamos a darle un biberón", pero es un error. No hay que darle nada más al bebé, porque no lo necesita. ¿Que pierde peso? Así es. Los bebés pierden peso los primeros días y es algo natural y normal. Es como si nacieran con reservas de más, conscientes de que los primeros días no tomarán grandes cantidades de comida, mientras su sistema digestivo empieza a prepararse para hacer sus funciones con normalidad y mientras va eliminando el meconio.

En el momento en que el bebé nace se producen unos cambios hormonales que promueven la creación de leche. El cuerpo sabe que el bebé ya ha salido y las hormonas progesterona y lactógeno placentario, que estaban en concentraciones elevadas, bloqueando la acción de la prolactina (hormona encargada de fabricar leche), disminuyen. Tanto la progesterona como el lactógeno placentario utilizan los mismos receptores en las células mamarias. Al bajar la concentración, empiezan a desaparecer y la prolactina se va fijando poco a poco en los receptores de la mama, para empezar así a fabricar leche.

La concentración de prolactina es variable, habiendo más actividad en el momento en que la mamá duerme. Vamos, que el cuerpo de la madre tiene como misión aprovechar los momentos de sueño para incrementar la producción de leche y asegurar que el bebé tendrá alimento suficiente cuando despierte. Esto desmonta el mito que dice que "los bebés no tienen que mamar por la noche, pues deben dormir toda la noche seguida", pues de hacer algo así se perdería la oportunidad de comer por la noche (la succión también estimula la creación de leche, algo muy recomendable si se hace cuando la prolactina está alta) y la madre correría riesgo de ingurgitación o mastitis (si produce leche pero no se extrae, puede derivar en una importante infección).

En caso de que la madre no dé el pecho a su bebé, la concentración de prolactina va disminuyendo poco a poco hasta que a las 2-3 semanas los niveles son iguales que los de cualquier mujer no embarazada ni lactando.

¿Cuándo sube la leche?

Aquí en España se dice que la leche sube. En otros países se dice que baja. Son maneras diferentes de hablar de lo mismo, del momento en que la madre pasa de segregar calostro a segregar leche. La leche sube entre el tercer y cuarto día. Para ser más concreto, entre las 50 y las 73 horas, aunque hay mujeres que lo perciben más allá de las primeras 72 horas.

Las sensaciones son de calor en el pecho, aumento de tamaño e incluso dolor. Se suele pensar que todos esos síntomas son producidos por la leche, es decir, que si el pecho está creciendo y poniéndose duro es porque hay mucha leche en su interior, pero esto no es así en realidad, pues responde a un aumento de la vascularización de las mamas. Algo así como la preparación de las estructuras del pecho para empezar a producir leche durante mucho tiempo. En realidad, a esas alturas una mujer está produciendo cerca de 20 ml de leche por toma (muy poco comparado con lo que el bebé llegará a tomar meses después, cuando los pechos estén mucho menos hinchados).

¿Se puede adelantar la subida de la leche?

Lactancia los primeros días

Hemos comentado que la subida sucede entre el tercer y cuarto día, pero que a veces llega más tarde. Esto nos hace pensar que podría haber algo que pudiera hacerse para conseguir que la producción se iniciara antes. Sin embargo, no hay mucho que se pueda hacer. Cuando se ha comparado a madres que dan el pecho desde el primer momento con madres que no dan el pecho por decisión personal, sin llegar a tomar medicación que "corte" la leche, se ha observado que la subida se produce prácticamente en el mismo momento.

Es decir, no por mamar más veces un bebé empezará a tomar leche antes, aunque esto no quiere decir que no haya que irle ofreciendo de manera frecuente, pues ayudará a que haya un mejor agarre, tomará el calostro y se podrán prevenir posibles ingurgitaciones posteriores (si un bebé se coge bien al pecho, cuando llegue la leche será más capaz de extraerla que otro que se coge peor). Incluso hay madres que han intentado adelantar el momento utilizando sacaleches antes del tercer día y el resultado no ha sido mejor, sino todavía peor, pues esas madres amamantaron a sus hijos por menos tiempo.

¿Cuánta leche producirá cada madre?

Cuando la madre empieza a producir leche el cuerpo no tiene ni idea de si le va a dar de mamar a un bebé chiquitín, a uno más grande, a gemelos o a trillizos. Como no lo sabe, está totalmente a la expectativa de la succión, y determinará la cantidad a producir en base a lo que mame el o los bebés. A más succión, más producción. A menos succión, menos producción.

Si la mamá tiene un bebé que mama poco, producirá poco. Si la mamá tiene gemelos, producirá leche para los dos. Pero ojo, esto sucederá siempre y cuando la succión sea eficaz. Por más grande que sea el bebé, si no se coge bien el pecho y no mama correctamente, la producción no se equiparará a lo que en realidad necesita y necesitarán ayuda, tanto por el peso del bebé como por, más que posiblemente, las grietas en el pecho de la madre.

¿Qué puede atrasar la subida de la leche?

Sabemos que no se puede hacer mucho por adelantar la subida de la leche, pero se sabe también que hay mujeres a las que les sube más tarde. Cuanto más tarda en subir más peso pierde el bebé y mayor es el riesgo de que la lactancia acabe fracasando. En consecuencia, vale la pena saber qué factores pueden retrasar la subida de la leche.

La causa más habitual es el estrés. Un parto complicado, una madre primeriza, una cesárea de urgencia, visitas que en vez de ayudar, molestan, entre otras situaciones, pueden hacer que la madre esté más nerviosa de lo habitual, más estresada y esto genere problemas en la lactancia. Se sabe que el estrés no perjudica en modo alguno a la prolactina, pero que en cambio sí lo hace sobre la oxitocina, que es la hormona encargada de la eyección de la leche. Estando alterada la oxitocina, la madre segrega peor su leche, se vacía menos el pecho y en consecuencia se produce menos cantidad de leche.

Si a esto le sumamos que los bebés también sufren estrés, pudiendo tener un peor agarre o un agarre más débil, el cuadro empeora, pues el bebé no gana el peso suficiente, puede ir perdiendo fuerza de succión y la madre, viendo que el bebé no se agarra bien, puede llegar a estresarse aún más, entrando ambos en un círculo peligroso.

También puede retrasar la subida de la leche la prematuridad del bebé o que haya nacido con bajo peso (el uso de corticoides antes del parto puede afectar a la producción de leche), que la mamá tenga los pezones invertidos o planos, que se le den a los bebés biberones ya en el segundo día de vida y el uso del chupete, que provoca una succión del bebé sobre algo que no modifica en modo alguno la producción (vamos, que para succionar el chupete o un biberón cuando aún no lo necesita, mucho mejor que succione el pecho).

Fotos | Thinkstock
En Bebés y más | Mitos sobre la lactancia materna: “Durante los primeros tres o cuatro días no hay leche suficiente”, Papel de los pediatras en el fomento de la lactancia: primeros días del bebé, La subida de la leche tras el parto

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