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Grandes madres: Nancy Edison

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Uno de los grandes problemas que solemos tener las madres y los padres actuales es la falta de modelos. Tenemos a nuestros propios padres, a las personas que conocemos, pero más allá de eso, nos podemos guiar por modelos poco coherentes.

Por eso he encontrado interesante hablar de grandes madres y padres que fueron garantes de los derechos de sus hijos y, con su confianza y dedicación, les ayudaron a desarrollarse plenamente.

La televisión o lo que aparece en los medios de comunicación en general son modelos bastante confusos. Sin embargo, la Historia, nos ofrece ejemplos de madres y padres en quienes podemos vernos reflejados especialmente si queremos defender nuestra manera de ver el mundo y defender a nuestros hijos en contra, a veces, de un sistema que uniformiza y reclama sumisión a los poderes establecidos en lo que se refiere a crianza o educación.

Nancy Edison y su hijo Thomas

Hoy os traigo la historia de Nancy Edison, precisamente cumpliéndose ahora los 164 años del nacimiento de su hijo Thomas Edison, uno de los mayores inventores que han existido. Él mismo Edison explicaba su admiración por su madre y el reconocimiento por su labor y defensa de manera incuestionable.

Descubrí que una madre suele ser algo maravilloso, ya que mamá me cogió de la mano y me llevó de regreso a la escuela. Hecha una furia, le dijo al profesor que no sabía lo que estaba diciendo. Mamá fue la defensora más entusiasta que hubiera podido tener cualquier niño, y fue exactamente en ese instante cuando tomé la decisión de que sería digno de ella y le demostraría que no estaba equivocada.

El pequeño Thomas Edison en la escuela

Su familia era de clase media. Sus padres habían emigrado a Estados Unidos procedentes de Canadá por razones políticas y tenían una pequeña empresa maderera.

Thomas Edison era el séptimo hermano, aunque solamente tres de sus hermanos mayores habían sobrevivido a la infancia. Cuando cumplió ocho años acudió a la escuela por primera vez, algo habitual en aquella época.

Sin embargo, Thomas era un niño demasiado imaginativo, muy movido. No había manera de que estuviera callado y sentado en clase atendiéndo, se aburría y molestaba. Odiaba las matemáticas. Lo que hoy se consideraría, posiblemente, un hiperactivo al que habría que tratar.

Cuando llevaba tres meses acudiendo al colegio volvió un día llorando a casa. El profesor le había dicho que siempre sería estéril e improductivo, lo que se dice un “zote”.

Su madre, en vez de castigarlo o preocuparse, confiaba en las cualidades de su hijo, sus peculiaridades y su espíritu inquisitivo. Y desde luego no permitía que se le faltara al respeto ni que se le etiquetara como tonto o problemático.

Se plantó en la escuela y, como se dice, “le cantó las cuarenta” al profesor. No estaba dispuesta a que a su hijo se le amargara la infancia ni se le matara la confianza en si mismo. Si el chiquillo era movido, se le dejaría moverse. Si el chiquillo preguntaba sobre todo y quería saberlo todo, se le respondería.

La educación del joven Edison

Y en vista de que el sistema escolar no era capaz de integrarlo felizmente, Nancy Edison tomó una decisión que marcaría el destino de su hijo, como él mismo reconocía. Decidió educarlo en casa ella misma.

Nancy tenía cierta formación como maestra, pero no tenía demasiada experiencia en ello. Sin embargo, eso no la asustó. Era una madre comprometida, entregada y sobre todo, defendía a su particular hijo ante quien fuera necesario, hasta del propio padre que no siempre entendía que al niño se le dejara investigar por su cuenta sin seguir las normas educativas habituales.

Ella sabía que su hijo era brillante, quizá de manera diferente, pero con grandes capacidades que solamente podrían ser atendidas en un ambiente personalizado y respetuoso. Le aterraba la uniformidad y la obligatoriedad en el aprendizaje que imperaba en la escuela, prefería optar por un estilo mucho más abierto, poco ortodoxo, flexible y creativo.

Le leía obras de literatura e historia que a ella le habían cautivado y pronto descubrió el gran interés del muchacho por la ciencia y los experimentos, dotándole de libros e instrumentos para que siguiera su gran pasión.

La confianza de su madre le ayudó a ser un gran inventor

Thomas Edison se convirtió, desde joven, en una persona brillante y comprometido, un investigador infatigable que trabajó en campos tan distintos como la óptica, la acústica o la electricidad.

La lámpara de filamento incandescente, el fonógrafo y algunos de los avances en el cine fueron algunos de sus inventos más conocidos y que más han influido en los cambios tecnológicos. Pero sobre todo la gran contribución de Edison fue el ser capaz de llevar la investigación científica a la investigación experimental y tecnológica.

Edison consideraba que había podido desarrollar sus capacidades gracias a la entrega y la confianza de su madre. ¿Qué habría sido de él si Nancy Edison no hubiera sido una gran madre?

Yo considero a Nancy Edison como un modelo, una gran madre de la que aprender, y seguro que a muchos de nuestros lectores, su confianza en su hijo y su trabajo para ayudarlo a desarrollarse plenamente, les servirá de inspiración.

Más información | Thomas Edison.com

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