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Los niños no pueden tener rabietas en el parque: el cartel de un recinto infantil de Almería que ha causado polémica en redes

Los niños no pueden tener rabietas en el parque: el cartel de un recinto infantil de Almería que ha causado polémica en redes
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Los niños pueden estallar en rabietas cuando menos lo esperamos, sobre todo cuando son pequeños y su capacidad de verbalizar lo que sienten es todavía reducida. Las rabietas son una parte normal de su desarrollo, y los adultos debemos entenderlas, respetar el momento y acompañar al niño en este proceso.

Por eso nos ha llamado la atención un cartel situado en el Parque de las Familias de Almería, que recoge una serie de normas que los niños "pueden o no pueden hacer" cuando entran en el recinto, y entre las que se incluye "no poder tener rabietas". ¿Extraño, verdad?

Ni rabietas, ni pegar, ni bañarse

El Parque de las Familias, ubicado en la ciudad de Almería, es un área de 41.000 metros cuadrados donde los niños pueden divertirse, jugar y pasear por zonas repletas de fuentes y jardines. Pero las normas de uso del parque han enfadado a algunos vecinos, que se han quejado al Ayuntamiento de la ciudad de tratar de manera negativa uno de los aspectos del desarrollo emocional de los niños: las rabietas.

El cartel con las normas ha sido compartido por una usuaria en su cuenta de Facebook, y en él pueden leerse las cosas que, según los gestores del parque, los niños "pueden y no pueden" hacer dentro del recinto.

Entre las cosas positivas (marcadas en color verde y con el símbolo del dedo pulgar hacia arriba) están jugar, saltar, compartir, esperar el turno y utilizar las papeleras para cuidar del medio ambiente. Y entre las cosas negativas o aquellas que no podrían hacerse (marcadas en color rojo y con el dedo hacia abajo) estarían bañarse, pelear y tener rabietas.

Según podemos leer en la parte inferior del cartel, ha sido elaborado en colaboración con la Asociación de Autismo de Dárata, y contiene pictogramas que representan cada una de estas normas para facilitar su comprensión a las personas con autismo.

Las rabietas no son algo negativo

rabietas

Entendemos que bañarse en las fuentes del parque esté prohibido, así como que los padres debamos estar pendientes de educar a nuestros hijos para que no peguen a otros niños (aunque también sabemos que cuando se trata de niños muy pequeñitos, este comportamiento no solo puede llegar a ser normal, sino también impredecible). Pero, ¿impedirle a un niño tener rabietas? ¿En serio?

Las rabietas no son algo negativo que deba evitarse, prohibirse o esconderse, pues son la manera que tienen los niños de expresarnos sus emociones o explicarnos sus problemas.

Es cierto que el llanto de un niño en plena rabieta puede ser muy sonoro, e incluso molesto para algunas personas. Para los padres también es un comportamiento que preocupa, y en general, suele ser poco tolerado a nivel social.

Pero no debemos olvidar que los niños, especialmente cuanto más pequeños son, tienen muy limitada su capacidad de comunicación verbal, de ahí que recurran al llanto con frecuencia si se ven envueltos en una emoción intensa, desasosegante, están agotados o simplemente no saben cómo verbalizar lo que sienten.

Acompañar. No impedir, ni ignorar

Por lo general, la fase de las rabietas suele tener lugar entre los dos y los cuatro años, coincidiendo con el momento en que comienzan a descubrise como personas independientes capaces de tener su propia voluntad.

Sin embargo, hay quien sigue considerando las rabietas como algo que reprimir o prohibir, negándole al niño su derecho a expresarse. Pero una rabieta jamás debería ser ignorada, y por supuesto, tampoco ser tratada como algo negativo.

A los padres, a veces, puede costarnos calmar las rabietas de nuestros hijos, y lo que menos necesitamos en ese momento es ser juzgados por otros, o que la sociedad desapruebe o no entienda esta fase normal del desarrollo de los niños.

Así pues, esperamos que las personas que han elaborado las normas para este parque de Almería recapaciten y entiendan que las rabietas no son nada malo que haya que prohibir, castigar o apartar. Es una fase por la que casi todos los niños pasan, y que supone un paso más en su desarrollo.

Foto de portada | @Menta Ballesteros

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