La idea de que las pantallas son siempre malas está pasada de moda: ahora se habla de enseñar un uso consciente y creativo

Las pantallas por sí solas no son malas y hay muchas cosas positivas que podemos obtener de ellas. El truco está en cómo las usamos

Lucy Ortega

Colaboradora

El uso de pantallas es un tema que ha generado muchas discusiones en los años recientes. Desde el impacto de usarlas de manera frecuente hasta las consecuencias que se presentan en los niños, es una cuestión que ha sido centro de diversos estudios e investigaciones.

En los últimos años, científicos y expertos en psicología han advertido sobre su uso, señalando que los estudios demuestran un efecto negativo, particularmente cuando estas son utilizadas de manera excesiva.

Sin embargo, deshacernos por completo de ellas no es un escenario realista, pues muchas de las tareas que realizamos día con día en la actualidad se hacen a través de ellas. Por ello, ahora se está comenzando a hablar de utilizarlas de una manera más consciente y responsable.

Índice de Contenidos (5)

No todo el tiempo de pantalla es malo

Desde trastornos del sueño, retrasos en el desarrollo y problemas en el lenguaje hasta problemas de salud mentalhabilidades sociales e inseguridades sobre su autoimagen, la ciencia ha demostrado que las pantallas están dejando una importante huella negativa en la salud física y mental de niños y adolescentes.

Pero como ya hemos explicado en otros momentos, lo que los estudios dicen no siempre es la verdad absoluta ni definitiva. Es decir, no por ver algunas horas de televisión a la semana obtendremos las consecuencias negativas que en ellos se mencionan. De hecho, en la mayoría de ellos estas consecuencias se observan cuando el uso es excesivo, si no está supervisado, si el contenido no es adecuado o cuando las pantallas son introducidas en la vida de los niños desde muy temprana edad.

Es por esto que, así como hay estudios sobre los efectos negativos de ellas, también es fácil encontrar evidencia científica sobre los posibles beneficios de las pantallas

Por ejemplo, de acuerdo con un metaanálisis de 58 estudios publicado en la revista JAMA Pediatrics, solo el tiempo de pantalla "pasivo", ver televisión o jugar videojuegos poco activos que no requieran ningún desafío o reto, es el que tiene un impacto negativo en el desempeño escolar. Por el contrario, las actividades en pantalla que sean de contenido más activo, dinámico o interactivo, no parecen afectarles e incluso podrían ser positivas para su desarrollo cognitivo.

Otra investigación que analizó más de 100 estudios sobre la influencia del uso de pantallas en el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños señala que es posible hacer un uso responsable y, sobre todo, saludable de las pantallas si se siguen ciertas pautas.

En resumen, la clave está en la manera en la que las usamos.

Cómo usar las pantallas de manera consciente y  creativa

Foto | Tiger Lily en Pexels

Hasta ahora hemos leído que las pantallas no son completamente malas como se ha manejado en algunos casos, y que para evitar esas consecuencias negativas hay que fijarnos en su uso. ¿Cómo podemos lograr esto?

Lo primero que debemos hacer es analizar o reflexionar principalmente sobre dos cosas: cuánto tiempo pasamos frente a ellas y qué es lo que hacemos con ellas durante ese tiempo.

1) Limitar el tiempo frente a las pantallas

De acuerdo con datos recientes del Digital 2025: Global Overview Report, las personas adultas pasamos en promedio 6 horas y 38 minutos al día frente a una pantalla. Parece mentira, pero entre las redes sociales, la búsqueda de información, las compras en línea y los momentos de ocio o entretenimiento, se calcula que pasamos un 40% de nuestras horas activas frente a una pantalla.

¿Qué tiene que ver esto con los niños? Pues que el ejemplo que nosotros les demos es una de las influencias más grandes en ellos. Así que si pasamos mucho tiempo frente a una pantalla, no debe sorprendernos que ellos también quieran hacerlo.

Por ello, el primer paso para enseñar a los niños a hacer un uso consciente y responsable de las pantallas es limitar el tiempo que nosotros pasamos en ellas (y por supuesto, el de ellos).

2) Identificar el motivo por el que son utilizadas

Foto | Julia M Cameron en Pexels

Este punto viene de la mano del anterior, pues consiste en analizar en qué usamos ese tiempo que pasamos frente a una pantalla. Idealmente, usaremos las pantallas solo cuando estas sean necesarias, como al buscar una dirección en Google Maps, si estamos esperando un correo importante, para hacer una videollamada a un familiar o amigo, o si necesitamos consultar alguna información específica en ese momento.

Todos estos ejemplos son un uso consciente de las pantallas, pues atienden a una necesidad: estamos utilizando las pantallas para comunicarnos, obtener indicaciones o encontrar respuestas o soluciones.

En cambio, un uso "no consciente" de ellas sucede cuando nosotros o los niños estamos aburridos, mientras esperamos en un restaurante o en el consultorio médico, al hacer fila en el mercado, etcétera. Es decir, cuando no hay una necesidad real detrás de ese uso.

3) Priorizar el contenido de valor

Como ya lo vimos en los estudios que hemos mencionado, no solo importa la cantidad de tiempo de pantalla, sino la calidad. Aunque es cierto que muchos solemos utilizar móviles o tablets para buscar información o entretenimiento, es muy fácil caer en ese scroll infinito que nos puede tener atrapados durante horas.

Así que otro consejo, además de medir el tiempo de pantalla, es priorizar el contenido de valor, es decir, contenido que nos aporte algún beneficio o que agregue algo a nuestras vidas y/o a las de nuestros hijos.

Por ejemplo, no es lo mismo ver un canal de YouTube donde alguien comparte su día a día (que no nos aporta mucho) que ver un tutorial o algún vídeo que nos enseñe algo nuevo, desde aprender sobre historia o cómo hacer una manualidad hasta reflexionar sobre valores o pensamientos.

Por otro lado, el contenido digital puede servir de inspiración e incluso alentar nuestra creatividad, especialmente si vemos programas educativos, artísticos o culturales o si buscamos consejos para continuar potenciando y aumentando nuestra creatividad.

Naturalmente, hay cosas que hacemos por entretenimiento, como ver una película o jugar videojuegos durante nuestro tiempo en familia. Esto es completamente normal y beneficioso, pues además de compartir un tiempo juntos también nos abre las puertas a tener nuevas conversaciones sobre los intereses compartidos.

Al final, las pantallas por sí solas no son malas y hay muchas cosas positivas que podemos obtener de ellas. El truco está en cómo son utilizadas.

Foto de portada | Kampus Production en Pexels

Ver todos los comentarios en https://www.bebesymas.com

VER 0 Comentario