
Qué mejor sonido que los gritos de los niños divirtiéndose en el parque, en la playa, en el campo, en el patio del colegio, en la feria, al aire libre, en la guardería, en la ludoteca… Pero, ¿qué sucede cuando gritan dentro de casa? Mejor planteado, ¿qué sucede cuando los pequeños gritan dentro de casa y existen vecinos? Existen vecinos que quieren descansar, o con bebés a los que también se les molesta.
Alguna vez en el blog hemos hablado del poco respeto vecinal por el preciado (para algunos) silencio. No pongo ninguna objeción a los gritos de niños y niñas en los primeros casos que he apuntado, es más, creo que esas expresiones son una fuente de descarga de energía necesaria y una muestra espontánea de sus sentimientos.
Pero echo de menos el silencio dentro de casa, cuando los pisos se separan con esas paredes, suelos y techos tan finos que a la menor alzada del tono de voz molestas al vecino. Como podéis imaginar, tengo unos vecinos algo gritones. Los padres y los niños.

