
El parto en la Antigüedad egipcia estaba rodeado de trascendencia, como corresponde a la importancia del momento, y de leyendas varias. Alguna práctica sin base real pero que se convirtió en un hábito extendido era el peinado de las parturientas egipcias.
Las mujeres que daban a luz en Egipto tenían por costumbre no anudar ni recoger los cabellos de ninguna forma, pues se pensaba que esas ataduras podrían dificultar el parto.
Christian Jacq, en su libro “Las egipcias” comenta que la parturienta debía de estar desnuda con el pelo suelto, pues debía de estar libre de cualquier nudo que complicara el parto. En las representaciones antiguas de partos se ve en el momento del nacimiento a la madre con el pelo suelto.
Esto me ha recordado a mis partos: normalmente en casa llevo el pelo recogido por comodidad, pero para los partos quise llevar el pelo suelo. ¿Algo inconsciente dentro de mí quería esa libertad?









