Pasa de ser una recomendación a una necesidad, según indicaron los especialistas en el simposio “Prevención de yodo en el embarazo”.
De hecho, en las consultas se prescribe a las embarazadas un suplemento vitamínico y uno extra de yodo para satisfacer la dosis diaria necesaria para un buen desarrollo del bebé (a mí me lo han recetado explicándome que el agua no contiene los niveles de yodo necesarios y por eso necesitaba un refuerzo).
Los alimentos, por muy buena alimentación que llevemos, no nos aportan la dosis que yodo que el bebé requiere para su desarrollo cerebral, un crecimiento adecuado y una correcta regulación del metabolismo.

