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Una de las ventajas del parto en casa es que la madre escoge el lugar más adecuado para dar a luz y ahí se produce todo el proceso, sin afectar a la movilidad. Es decir, que la dilatación y la expulsión se producen en un mismo ámbito. Esto también sería posible en hospitales que, no obstante, habitualmente cuentan con salas de dilatación y salas de parto o de expulsivo.

Y aunque evidentemente el entorno no será tan acogedor como el de nuestro propio hogar, se podría hacer mucho en este sentido para mejorarlo en el hospital. Una de las cuestiones sería determinar un lugar único para el parto.

Si lo ideal es que todo el proceso del parto transcurra en un único espacio para no desconcentrar a la mujer, y evitar su traslado en un momento delicado a nivel hormonal y emocional como es el inicio del expulsivo, esto debería favorecerse e ir implantándose en los hospitales.

Según el informe “Arquitectura integral en Maternidades”, elaborado como material de apoyo a la Estrategia de Atención al Parto Normal del Sistema Nacional de Salud, no es necesario cambiar a la mujer de habitación por no disponer de un “potro” o cama obstétrica tradicional donde se ha producido la dilatación.

Algunos hospitales permiten que la mujer de a luz en la misma habitación. En cualquier habitación de dilatación puede atenderse la fase de expulsión, ya sea en la cama, en distintas posturas según el grado de movilidad de la mujer, o en el suelo en cuclillas, agarrada a las barras de la cama. Esto es, favoreciendo la postura que espontáneamente adopte la madre, una premisa que la OMS indica como necesaria en la atención al parto normal.

Si se produjera una complicación, el traslado por motivos médicos (y aquí habría una gran ventaja respecto al parto domiciliario) siempre se puede realizar más tarde y de manera rápida a un paritorio o quirófano convencional.

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Parto en salas diferentes, pero mejores condiciones

Cuando las estructuras o necesidades de organización hacen necesario el cambio de espacio cuando llega el expulsivo, es conveniente procurar hacerlo con calma, con la máxima intimidad posible, evitando que la mujer se cruce en su recorrido a muchas personas, y si no lleva anestesia epidural, que pueda hacer el recorrido a pie si lo desea, ya que de este modo se facilita el balanceo pélvico y el descenso del bebé por el canal del parto.

En este sentido, también es interesante permitir a la mujer en la primera fase del parto, durante la dilatación activa y si las características del centro lo permiten, que pasee por otras dependencias, por los pasillos pasillos…, acompañada de la persona elegida, o incluso a veces de la matrona. Y por supuesto, no olvidarse de la libertad de movimientos para que la mujer escoja de manera natural aquellas posturas que mitiguen el dolor de las contracciones.

Conforme avanza el parto, las influencias hormonales tienden a hacer que la mujer busque “refugiarse” en un espacio en el que se sienta cobijada y protegida, segura, lo que Michel Odent ejemplifica, recordándonos que somos mamíferos, con los animales que se aislan para dar a luz.

Iremos viendo de qué maneras se puede favorecer la fisiología del parto y cubrir las necesidades de la mujer en el hospital cuando se produce el parto, como con una misma sala para la dilatación y el expulsivo, una solución que requiere de fuertes inversiones en infraestructuras, pero que poco a poco podría ir generalizándose en nuestro entorno.

Vía | IHAN
Fotos | Flickr – Raphael Goetter y Dave Haygarth
En Bebés y más | ¿Cómo será el parto?, Bañeras de dilatación, una gran ayuda para el parto, Las fases del parto: dilatación activa, Guía del Plan de Parto (Dilatación)

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