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Dislalia III

La dislalia puede estar originada por diferentes motivos. Hoy veremos una clasificación posible en la cual tendremos en cuenta el motivo del problema.

En cualquier caso (a excepción de la dislalia evolutiva, la cual forma parte de un proceso normalizado del desarrollo del lenguaje), la dislalia debe ser tratada de forma precoz y adecuada, con el fin de lograr la rehabilitación más beneficiosa.

Debemos tener en cuenta, no obstante, que al menos en algunos fonemas (no a la totalidad de los mismos), lo que en un idioma o dialecto puede ser considerado como una articulación defectuosa, para otro no lo es (por ejemplo, el ceceo o el seseo en Andalucía). Aqui no es una dificultad como tal, sino del contexto social de cada país o comunidad autónoma, que puede llegar a determinar algunas formas peculiares de articulación.

Dislalia evolutiva

Es una fase normal del desarrollo del lenguaje infantil. En ella, el niño no es capaz de reproducir perfectamente las palabras que escucha en su vida cotidiana. A causa de ello, dice palabras de forma incorrecta (por ejemplo: “togú” en vez de “autobús”).

Dentro de una evolución normal en la maduración del niño, estas dificultades se van superando y sólo si siguen pasados los cuatro años de vida, se pueden considerar como patológicas.

La dislalia evolutiva no requiere tratamiento directo como tal, ya que forma parte del desarrollo normal del niño; pero hay que mantener con el niño un comportamiento adecuado que ayude a su desarrollo adecuado y así evitar futuros problemas, además de evitar una fijación de la forma defectuosa, que en ese momento es normal para él, de pronunciación.

Por ello, es conveniente seguir una serie de pautas que no refuerce la pronunciación errónea.

Dislalia funcional

Es un defecto en el desarrollo de la articulación del lenguaje, por una función anómala de los órganos del lenguaje (boca, lengua, paladar…) sin que existan trastornos o modificaciones orgánicas en el sujeto (paladar ojival, ausencia de dientes, frenillo lingual o labial…), sino tan sólo una incapacidad funcional.

El niño puede ser consciente, en muchos casos, de que articula mal y querrá corregirse y tratar de imitar el habla correcta, pero sus órganos no obedecen con la facilidad que el desea, y no encuentran el movimiento concreto que debe realizarse para pronunciar un sonido correctamente.

Hay que saber que, los fonemas son el resultado final de la acción de la respiración, del paso del aire por las cuerdas vocales y de la articulación. Pero en estos casos existe una incapacidad o dificultad funcional en cualquiera de estos aspectos que impide la perfecta articulación.

Otras veces, el niño no percibe su defecto por la fijación que tiene del mismo, no pudiendo distinguir las articulaciones correctas de las erróneas.

La causa de la dislalia funcional es muy variada, pudiendo existir una serie de ellas que determinan unos mismos efectos de articulación defectuosa. En muchos casos no es una sóla la causa determinante, sino que estas anormalidades funcionales se deben a una combinación de factores que están todos ellos incidiendo en el niño. Es necesario conocer las posibles causas de cada caso, ya que de ello depende el tratamiento más adecuado atendiendo a aquel factor que está impidiendo el desarrollo y normal evolución del lenguaje del niño.

En cualquier caso, la dislalia funcional nunca es producida por una lesión del Sistema Nervioso Central, la cual ocasionaría otra serie de trastornos (que se verán más adelante); en su caso, está motivada por una inmadurez del niño que impide un funcionamiento adecuado de los órganos que intervienen en la articulación del lenguaje.

Algunas de las causas que pueden determinar la aparición de la dislalia funcional, de mayor a menor frecuencia, son:

  • Escasa habilidad motora: existe una relación directa entre el grado de retraso motor y el grado de retraso del lenguaje en los defectos de pronunciación, los cuales irán desapareciendo al mismo tiempo que se va desarrollando la agilidad y coordinación de movimientos necesarios para hablar correctamente.
  • Dificultades en la percepción del espacio y el tiempo: el lenguaje comienza a surgir en el niño por imitación de movimientos y sonidos. Es muy difícil que puedan darse los primeros si el niño no tiene interiorizadas las nociones del espacio y el tiempo. El niño ve un movimiento pero no es capaz de diferenciar una articulación de otra, porque él las percibe de forma semejante sin lograr captar los matices que las distinguen por falta de desarrollo de la capacidad perceptiva.
  • Falta de comprensión o discriminación auditiva:algunos niños tienen dificultades en cuanto a la discriminación acústica de los fonemas por capacidad insuficiente de diferenciación de unos a otros; por ello, el niño no podrá imitar los sonidos distintos. Falta capacidad para distinguir los intervalos entre dos sonidos, las diferencias de intensidad y las duraciones;igualmente, el sentido rítmico es muy imperfecto. En este caso, el niño oye bien, pero analiza o integra mal a su habla los fonemas correctos que oye.
  • Factores psicológicos:cualquier trastorno de tipo afectivo puede incidir sobre el lenguaje del niño haciendo que quede fijado en etapas anteriores a la que le corresponde por edad cronológica, impidiendo una normal evolución en su desarrollo. Una falta de cariño, inadaptación familiar, un problema de celos ante la venida de un hermano pequeño, la actitud ansiosa de los padres, la existencia de un rechazo hacia el niño, experiencias traumatizantes por ambiente familiar desunido, por falta de alguno de los padres o algún accidente, pueden provocar un trastorno en el desarrollo de la personalidad del niño que se refleja en la expresión de su lenguaje, ya que existe una interacción continuada entre el lenguaje y el desarrollo de la personalidad.
  • Factores ambientales:el ambiente es un factor de gran importancia en la evolución del niño, que junto con los elementos o capacidades personales, irán determinando su desarrollo y maduración. Muchos de los factores psicológicos están ocasionados por factores ambientales poco favorecedores (carencia de ambiente familiar, nivel cultural del ambiente, bilingüismo, superprotección materna/paterna, rechazo, inadaptación familiar…)
  • Factores hereditarios:puede darse un factor hereditario que predisponga a un trastorno articulatorio, aunque estos casos son menos frecuentes. Se puede ver reforzado por la imitación de los errores que cometen al hablar los familiares o el entorno más cercano del niño.
  • Deficiencia intelectual:en estos casos no se puede hablar tan sólo de dislalia funcional, sino que son problemas más complejos, donde aparece la dislalia como un síntoma más, y como tal, puede ser igualmente tratada, aunque en estos casos las posibilidades de reeducación estén más limitadas y condicionadas a la capacidad intelectual del niño.

Los síntomas que aparecen en la dislalia funcional son la omisión, sustitución o deformación de los fonemas. La expresión es en general fluida, aunque a veces por su forma se puede hacer ininteligible si aparecen afectados muchos fonemas.

Los niños que padecen este trastorno aparecen con frecuencia distraidos, desinteresados, tímidos o agresivos y con escaso rendimiento escolar. En muchos casos el niño piensa que habla bien, sin darse cuenta de sus propios errores, y en otras, aunque sea consciente de ellos, es incapaz por sí solo de superarlos, creando a veces este hecho situaciones traumatizantes que dificultan más su rehabilitación.

Dislalia audiógena

Un elemento fundamental en la elabororación del lenguaje es la percepción auditiva, siendo necesario para conseguir una correcta articulación el poseer una correcta audición. Si el niño no oye nada, no hablará de forma espontánea, y el niño que oye de forma deficitaria, hablará incorrectamente.

El niño que presenta una dislalia audiógena tendrá especial dificultad para reconocer y reproducir sonidos que ofrezcan entre sí una semejanza, al faltarle la capacidad de diferenciación auditiva. Se presentan también, generalmente, problemas en la voz y del ritmo, lo que afectará al ritmo normal del habla.

Las alteraciones presente en el habla del niño hipoacúsico, dependerán de la intensidad de la pérdida de oido que tenga y de la capacidad del niño para compensarla.

La déficit auditiva de la dislalia se detectará con exactitud con el examen audiométrico que nos indicará la intensidad de la pérdida. Según los resultados se verá si es necesaria la aplicación de una prótesis auditiva que permita la amplificación del sonido y que en la mayoría de los casos será útil al niño, tanto para el desarrollo del lenguaje como social.

Dislalia orgánica

Son todos aquellos trastornos de la articulación que están motivados por alteraciones orgánicas, pudiendo referirse a lesiones del sistema nervioso que afecten al lenguaje (disartria) o a los órganos del habla por anomalías anatómicas o malformaciones del mismo (disglosia). Hablaremos más detenidamente de este tipo de alteraciones posteriormente.

Antes de iniciar un tratamiento logopédico, es necesario realizar un correcto diagnóstico y un pronóstico. Debemos identificar de qué tipo de dislalia se trata para así llevar una reeducación lo más adecuada posible.

Por su mayor incidencia, estos próximos días hablaremos sobre la dislalia funcional. Y para empezar, comentaremos los diferentes tipos de errores que se dan en la dislalia.

Foto | chipgriffin en Flickr
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