
La dislalia puede estar originada por diferentes motivos. Hoy veremos una clasificación posible en la cual tendremos en cuenta el motivo del problema.
En cualquier caso (a excepción de la dislalia evolutiva, la cual forma parte de un proceso normalizado del desarrollo del lenguaje), la dislalia debe ser tratada de forma precoz y adecuada, con el fin de lograr la rehabilitación más beneficiosa.
Debemos tener en cuenta, no obstante, que al menos en algunos fonemas (no a la totalidad de los mismos), lo que en un idioma o dialecto puede ser considerado como una articulación defectuosa, para otro no lo es (por ejemplo, el ceceo o el seseo en Andalucía). Aqui no es una dificultad como tal, sino del contexto social de cada país o comunidad autónoma, que puede llegar a determinar algunas formas peculiares de articulación.
Es una fase normal del desarrollo del lenguaje infantil. En ella, el niño no es capaz de reproducir perfectamente las palabras que escucha en su vida cotidiana. A causa de ello, dice palabras de forma incorrecta (por ejemplo: “togú” en vez de “autobús”).
Dentro de una evolución normal en la maduración del niño, estas dificultades se van superando y sólo si siguen pasados los cuatro años de vida, se pueden considerar como patológicas.
La dislalia evolutiva no requiere tratamiento directo como tal, ya que forma parte del desarrollo normal del niño; pero hay que mantener con el niño un comportamiento adecuado que ayude a su desarrollo adecuado y así evitar futuros problemas, además de evitar una fijación de la forma defectuosa, que en ese momento es normal para él, de pronunciación.
Por ello, es conveniente seguir una serie de pautas que no refuerce la pronunciación errónea.
Es un defecto en el desarrollo de la articulación del lenguaje, por una función anómala de los órganos del lenguaje (boca, lengua, paladar…) sin que existan trastornos o modificaciones orgánicas en el sujeto (paladar ojival, ausencia de dientes, frenillo lingual o labial…), sino tan sólo una incapacidad funcional.
El niño puede ser consciente, en muchos casos, de que articula mal y querrá corregirse y tratar de imitar el habla correcta, pero sus órganos no obedecen con la facilidad que el desea, y no encuentran el movimiento concreto que debe realizarse para pronunciar un sonido correctamente.
Hay que saber que, los fonemas son el resultado final de la acción de la respiración, del paso del aire por las cuerdas vocales y de la articulación. Pero en estos casos existe una incapacidad o dificultad funcional en cualquiera de estos aspectos que impide la perfecta articulación.
Otras veces, el niño no percibe su defecto por la fijación que tiene del mismo, no pudiendo distinguir las articulaciones correctas de las erróneas.
La causa de la dislalia funcional es muy variada, pudiendo existir una serie de ellas que determinan unos mismos efectos de articulación defectuosa. En muchos casos no es una sóla la causa determinante, sino que estas anormalidades funcionales se deben a una combinación de factores que están todos ellos incidiendo en el niño. Es necesario conocer las posibles causas de cada caso, ya que de ello depende el tratamiento más adecuado atendiendo a aquel factor que está impidiendo el desarrollo y normal evolución del lenguaje del niño.
En cualquier caso, la dislalia funcional nunca es producida por una lesión del Sistema Nervioso Central, la cual ocasionaría otra serie de trastornos (que se verán más adelante); en su caso, está motivada por una inmadurez del niño que impide un funcionamiento adecuado de los órganos que intervienen en la articulación del lenguaje.
Algunas de las causas que pueden determinar la aparición de la dislalia funcional, de mayor a menor frecuencia, son:
Los síntomas que aparecen en la dislalia funcional son la omisión, sustitución o deformación de los fonemas. La expresión es en general fluida, aunque a veces por su forma se puede hacer ininteligible si aparecen afectados muchos fonemas.
Los niños que padecen este trastorno aparecen con frecuencia distraidos, desinteresados, tímidos o agresivos y con escaso rendimiento escolar. En muchos casos el niño piensa que habla bien, sin darse cuenta de sus propios errores, y en otras, aunque sea consciente de ellos, es incapaz por sí solo de superarlos, creando a veces este hecho situaciones traumatizantes que dificultan más su rehabilitación.
Un elemento fundamental en la elabororación del lenguaje es la percepción auditiva, siendo necesario para conseguir una correcta articulación el poseer una correcta audición. Si el niño no oye nada, no hablará de forma espontánea, y el niño que oye de forma deficitaria, hablará incorrectamente.
El niño que presenta una dislalia audiógena tendrá especial dificultad para reconocer y reproducir sonidos que ofrezcan entre sí una semejanza, al faltarle la capacidad de diferenciación auditiva. Se presentan también, generalmente, problemas en la voz y del ritmo, lo que afectará al ritmo normal del habla.
Las alteraciones presente en el habla del niño hipoacúsico, dependerán de la intensidad de la pérdida de oido que tenga y de la capacidad del niño para compensarla.
La déficit auditiva de la dislalia se detectará con exactitud con el examen audiométrico que nos indicará la intensidad de la pérdida. Según los resultados se verá si es necesaria la aplicación de una prótesis auditiva que permita la amplificación del sonido y que en la mayoría de los casos será útil al niño, tanto para el desarrollo del lenguaje como social.
Son todos aquellos trastornos de la articulación que están motivados por alteraciones orgánicas, pudiendo referirse a lesiones del sistema nervioso que afecten al lenguaje (disartria) o a los órganos del habla por anomalías anatómicas o malformaciones del mismo (disglosia). Hablaremos más detenidamente de este tipo de alteraciones posteriormente.
Antes de iniciar un tratamiento logopédico, es necesario realizar un correcto diagnóstico y un pronóstico. Debemos identificar de qué tipo de dislalia se trata para así llevar una reeducación lo más adecuada posible.
Por su mayor incidencia, estos próximos días hablaremos sobre la dislalia funcional. Y para empezar, comentaremos los diferentes tipos de errores que se dan en la dislalia.
Foto | chipgriffin en Flickr
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