
Se saben muchas cosas sobre la lactancia materna y se sabe que aún quedan muchas cosas por saber. De igual modo se saben muchas cosas sobre las fórmulas infantiles, más conocidas como “leche artificial” y sabemos que aún quedan muchas cosas por saber, sobretodo porque la mayoría de estudios relacionados con dichos preparados son los realizados por las mismas empresas que los fabrican.
Un estudio reciente realizado por la Universidad del País Vasco y el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) ha decidido comparar a bebés amamantados con bebés que toman leche de fórmula para ver cómo afecta el tipo de alimentación de los bebés en el riesgo cardiovascular cuando crecen.
Los resultados son los que comentamos en el título: los bebés que toman leche artificial tienen un 6% más de riesgo cardiovascular y presentan peores valores en capacidad aeróbica, peores niveles de colesterol, inflamación y presión sistólica (la que conocemos como “cifra alta” cuando miramos la tensión) que los bebés que toman leche materna.









