
Los niños no crecen poquito a poco, en plan un milímetro cada día, sino que de un día para otro, o en un par de días, son capaces de crecer algún que otro centímetro.
Seguro que en más de una ocasión le has puesto unos pantalones a tu hijo y te has dado cuenta de que de repente le van pequeños. Incluso puede ser que un día tu hija te diga cuánto le duelen los pies con las zapatillas que el día anterior llevaba tranquilamente.
Pues bien, parece que se ha hallado una relación entre estos brotes de crecimiento o “estirones” de los niños y el sueño, puesto que los días en que los niños parecen no querer despertarse, esos en que piensas “qué raro, pues sí que está durmiendo hoy”, sus cuerpos podrían estar aprovechando para ganar estatura.









