
Ha llegado el Carnaval y los padres suelen esforzarse en buscar el disfraz más original, divertido y creativo que pueda llevar su niño en las celebraciones, pero algo que hay que saber y respetar es que no a todos los niños les gusta disfrazarse.
Asumimos por regla de tres que a los niños pequeños les encanta disfrazarse, pero hay muchos niños que por timidez o miedo al ridículo (aunque son pequeños también lo tienen) no les apetece ir vestidos de animalitos, piratas, o lo que sea que se nos ocurre a los padres.
Cada niño es diferente, y por tanto tienen diferentes formas de ser. Hay niños a los que les encanta disfrazarse todos los días mientras que otros lo pasan fatal vestidos de una forma que no es la habitual. No todos relacionan el disfraz con una forma de juego.
Como padres, debemos comprender y respetar al niño. No debemos forzarlo a disfrazarse si no le apetece sólo porque “mira tu amiguito que mono que va de osito” o porque “eres el único de la clase que no va disfrazado”.










