
Un ejercicio estupendo de comunicación con nuestros hijos y una terapia estupenda para relativizar problemas, aumentar su autoestima y ser más optimistas es repasar los buenos momentos del día con nuestros hijos.
Un buen momento para hacerlo es la hora de la cena en familia, cuando podemos hablar con tranquilidad, sin televisión ni otras distracciones. Nos sorprenderá cómo para ellos la mayoría de sus mejores momentos están relacionados con nosotros y el tiempo que pasamos juntos.
Al mismo tiempo, los mayores haremos repaso del día para destacar los mejores momentos, que también suelen estar relacionados con ellos, cómo no. Cuando ellos son protagonistas de esos momentos, se sienten felices y les encanta recordar esas experiencias vividas.
Pero no siempre tiene que ser así necesariamente. Por ejemplo, que nuestros hijos conozcan aspectos de nuestro trabajo les ayuda a conocernos mejor. Del mismo modo que a nosotros nos gusta saber qué es lo que hacen ellos en el colegio.







