El síndrome de atlas, los nuevos padres
Los tiempos han cambiado, la mentalidad ha evolucionado y sin duda los nuevos papás también. Son más juguetones, dulces y cariñosos que antaño. La evolución que ha sufrido el concepto de ser papá ha traído muchos beneficios a las nuevas generaciones de niños, aunque también hay que reconocer que han surgido algunas dificultades para que se hagan respetar, pero esto es un mal menor que se solventa con el camino adecuado.
Antaño los padres eran muy autoritarios y de difícil acceso para sus hijos, demostraban mucho menos el cariño y les costaba bastante jugar con sus hijos. La educación era bastante severa y el niño tenia un profundo respeto y algo de temor por la figura paternal.
Hoy en día, los papás disfrutan con la experiencia de ser padres, se muestran muy cariñosos y están implicados al 100% en la educación del niño. Los nuevos papás exigen más de si mismos, son cómplices de la educación y desarrollo de sus hijos y, si es necesario muestran notas autoritarias para mantener el respeto. No hay duda de que la mentalidad y el concepto de ser padre ha cambiado.
Según los psicólogos, los nuevos padres están más disponibles para con sus hijos pero también están más confusos, lo que les hace desarrollar menos la autoestima. El psiquiatra inglés Tim Cantopher identificó el llamado “Síndrome de Atlas”, se trata de un nuevo tipo de depresión que afecta a los nuevos padres. Este síndrome se caracteriza sobre todo por el afán de perfeccionismo que se persigue, desean ser unos padres impecables pero sin renunciar a ningún aspecto como su carrera profesional o sus hobbies.
Cuando se persigue algo así, lo único que se consigue es que se estresen más y sufren las consecuencias de ello. Según Aldo Naouri, psicoanalista y pediatra francés, la era del padre autoritario finalizó, ahora los padres están al servicio de los hijos al igual que lo están las madres. Según este psicoanalista, los padres se convierten en otra madre y los hijos que están protegidos por “dos madres” suelen crecer con problemas, cosa con la que no estamos de acuerdo, pues generalmente en la educación de un niño el papá y la mamá se complementan, lo que creemos que en todo caso le beneficia.
Hay que ser padre pero no exceder la perfección, ni tampoco sobreproteger a los hijos, es difícil pero hay que aprender. Es un maravilloso camino que hay que llevar con un gran sentido del equilibrio para el bienestar del niño. Un libro que aconsejamos para leer y que trata varios temas sobre ser padres es “Ser padres hoy”, en este libro hay un gran numero de consejos y guías para realizar la función de ser padre adecuadamente.
Más información | llewellyn
Más información | Educarc
Más información | Acpremsa
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Los miedos del futuro papá En alguna ocasiones hemos hablado sobre los miedos que puede tener la futura mamá ante la llegada de su hijo, pero no sólo somos las mujeres las que los padecemos, también los papás tienen sus temores, algunos desde e02 oct 2006 22:06
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Interesante anotación, consuela saber que hay muchos papás por ahí con mis mismos quebraderos de cabeza.
Creo que la clave de la educación "compartida" es que cada uno asuma su papel para ofrecer un marco de referencia coherente a los pequeños. Yo puedo ser más autoritario que la mamá, por ejemplo, pero también tenemos nuestros juegos y complicidades.
El otro tema es cómo los papás nos enfrentamos al tema de conciliación familiar; si hasta ahora eran las mamás las que se incorporaban al mercado laboral e intentaban seguir siendo buenas madres, ahora somos los papás los que nos incorporamos a la crianza de nuestros hijos y pretendemos ser padres modélicos. La frustación surge cuando pretendemos llegar a todo.
Me identifico claramente con el modelo de padre del que se habla en el post. Intento pasar con mi hija (5 meses) todo el tiempo que me es posible, y cuando llega el viernes por la tarde, después del trabajo, ya no me digo eso de "qué bien, un fin de semana sin trabajar", sino algo como "qué bien, dos días enteros para estar con mi hija y la madre". En fin, animo a todos los padres que se impliquen desde el embarazo, merece la pena.