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El piel con piel no es una "modernidad absurda", es muy importante para madre y bebé

El piel con piel no es una "modernidad absurda", es muy importante para madre y bebé
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El otro día, mientras esperaba en la cola de un establecimiento para hacer unas compras, escuché una conversación entre dos mujeres que me dio que pensar. Una de ellas le comentaba a la otra que el parto de su hija se programaría esta semana pero que los médicos les habían recomendado no recibir visitas hasta trascurridas dos o tres horas del nacimiento.

La indignación de la futura abuela iba en aumento, ya que no entendía porqué debía esperar para conocer a su nieto. "Lo llaman piel con piel" - le explicaba a la otra mujer que la acompañaba - "pero yo lo llamo modernidades absurdas"- sentenciaba enfadada.

Cuando nace un bebé, los abuelos, tíos y amigos deben esperar

Entiendo realmente la indignación de esta mujer, pues de sus palabras se deducía que era su primer nieto y que estaba asustada por el hecho de que tuvieran que programar el parto a su hija. Entiendo que tuviera ganas de conocer al bebé, de abrazarle y ser de las primeras personas en estar ahí. Al fin y al cabo, era su abuela y madre de la parturienta. Pero déjeme decirle una cosa:

El piel con piel no es ninguna "modernidad absurda" sino que es una práctica recomendada por la OMS realmente importante y necesaria para establecer vínculos entre madre y bebé, y para comenzar con buen pie la lactancia materna. Cuando llegue al mundo, ese bebé sólo necesitará a su madre; le pese a quien le pese.

El recién nacido no va a buscar a sus abuelos, ni a sus tíos, ni a los mejores amigos de sus padres. Seguro que todos ellos le querrán y esperarán ansiosos su llegada, pero lo que el pequeñín quiere es encontrarse con su mamá, sentir su pecho, el calor de su respiración y la voz que durante nueve meses le ha acompañado. No hay más

Estar piel con piel sobre el pecho de su madre tiene múltiples beneficios para el bebé, pero los más inminentes es que le ayudará a regular la frecuencia respiratoria, cardiaca y la temperatura, le aliviará el estrés y la ansiedad que provoca el nacimiento y propiciará el inicio de la lactancia materna.

Sentir el calor y olor de su madre ayudará al bebé a buscar instintivamente el pezón, estableciéndose la lactancia materna de forma precoz y pudiéndose alimentar del calostro, la primera sustancia segregada por los pechos con incontables ventajas para él.

Y por si todo esto fuera poco, está demostrado que el contacto piel con piel con el bebé mejora sus habilidades cognitivas y ejecutivas, y aumenta su desarrollo físico incluso años después de haberlo practicado.

Es por todo ello, que los hospitales invitan a la madre a hacer el piel con piel o método canguro - o en su defecto al papá- y a pasar las primeras horas tras el nacimiento en la intimidad, conociéndose y disfrutando de los beneficios de esta práctica que, por otro lado, es algo instintivo que nos sale hacer a todas las madres cuando nos encontramos por primera vez con nuestras crías.

Por otro lado, cada vez hay más profesionales médicos que aconsejan que los recién nacidos no reciban visitas y, desde mi experiencia, no puedo estar más de acuerdo con ellos. Porque no hay nada peor que desear ponerte a tu bebé sobre tu pecho desnudo y tener que cortarte ante las visitas de familiares y amigos, o no poder quejarte, destaparte o dormir porque alguien quiere debatir contigo sobre el color de ojos de tu recién nacido.

Quizá algún día sea abuela y entienda de primera mano el sentimiento de frustración e indignacion que compartía esta mujer por no poder estar presente en las primeras horas de vida de su nieto, pero hay que entender el papel que jugamos en la familia, y ¡madre no hay más que una!

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