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Riesgos inmediatos del postparto: la hemorragia vaginal

Riesgos inmediatos del postparto: la hemorragia vaginal
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Uno de los riegos inmediatos tras haber dado a luz es la hemorragia vaginal postparto. Se trata de una complicación que sucede sobre todo durante las dos primeras horas tras el parto, y aunque no es frecuente puede llegar a ser grave, incluso en uno de cada cuatro casos pude suponer la muerte de la madre.

No se han de confundir las hemorragias con los loquios del postparto: durante el período de regresión uterina es normal la salida de secreciones por vía vaginal procedentes del interior de la cavidad del útero. Si bien la pérdida de sangre durante el periodo expulsivo y las primeras horas del postparto es normal (el parto vaginal espontáneo supone la pérdida de un promedio de 500 ml de sangre, y una operación cesárea aproximadamente de 930 ml.), un reducido porcentaje mujeres (7-8%) excederán la pérdida promedio.

Cuando la hemorragia vaginal es intensa es cuando pueden producirse complicaciones peligrosas por la insuficiencia circulatoria y un riego insuficiente, provocando una hipovolemia o disminución del volumen circulante de sangre.

Causas de la hemorragia postparto

  • Inercia uterina. Las hemorragias postparto son más frecuentes en mujeres mayores, multíparas, embarazos múltiples, polihidramnios, tras un parto muy largo, con placentas previas o muy adheridas. También predisponen ciertos fármacos (uso prolongado de oxitocina, halotano, sulfato de magnesio y drogas tocolíticas), la corioamnionitis, un antecedente de hemorragia postparto en embarazos previos, óbito fetal, miomas uterinos concomitantes y embolía de líquido amniótico o alteraciones de la coagulación (congénitas o adquiridas). Casi todos los factores previos provocan atonía o inercia uterina, es decir, falta de contracción del útero, por lo que el lecho placentario queda cruento con un sangrado continuo.

  • Lesiones del canal vaginal, en relación a partos traumáticos o instrumentales, que habría que reducir en lo posible.

  • Rotura uterina, en pacientes con antecedente de cicatriz uterina, parto prolongado o precipitado, hiperdistensión uterina, hiperestimulación con oxitocina.

  • Inversión uterina, cuando ha habido una tracción indebida del cordón umbilical o presión fúndica excesiva, placenta acreta o antecedente de inversión uterina en partos previos. Consiste en la inversión o invaginación del útero dentro de su propia cavidad descendiendo por la vagina hasta asomarse por la vulva.

  • Placenta acreta (consiste en la unión superficial de la placenta al miometrio), en pacientes multíparas, con enfermedades uterinas como miomas o adenomiosis, cesárea anterior, placenta previa, legrados uterinos previos.

  • Placenta retenida, que ocurre en 1 de cada 100 partos vaginales y que puede corresponder a lóbulos placentarios aberrantes o fragmentos placentarios retenidos en la matriz.

Prevención de la hemorragia postparto

¿Qué podemos hacer para prevenir esta hemorragia postparto? La mayoría de las causas anteriores quedan fuera de nuestro control, sin embargo sí que podemos actuar contra la inercia uterina, la primera causa señalada. Fundamentalmente, podemos favorecer los entuertos o contracciones uterinas que ayudan a sellar los vasos sanguíneos que quedan abiertos con el desprendimiento de la placenta, y reducir de este modo el riesgo de hemorragias intensas.

  • Estimulación mamaria temprana. Cada vez que el bebé toma pecho se produce una descarga de la hormona oxitocina, que provoca que el útero se contraiga más, de modo que se ayuda a sellar las bocas arteriales que quedan abiertas tras el parto. Al contraerse el útero los vasos se cierran: esto es lo que se llama "ligaduras vivientes de Pinard".

  • Masajear el útero fuertemente durante cinco minutos por debajo del ombligo, a lo cual el útero responde contrayéndose. El masaje abdominal postparto puede ser realizado eficazmente por los profesionales médicos, que detectan con facilidad el nivel del útero y presionan para ayudarlo a involucionar. También es un masaje que podemos efectuar nosotras mismas tras el parto controlando la presión efectuada.

  • Micción temprana. Vaciar la vegiga en cuanto nos sea posible ayudará a tener el espacio pélvico desocupado, de modo que el útero puede contraer mejor.

Siguiendo todos estos consejos, provocamos que el proceso de involución uterina tras el parto sea correcto y temprano, disminuyendo el riesgo de hemorragia vaginal. Lo habitual es que, si la hemorragia postparto hace su aparición, sea de forma precoz, en las primeras 24 horas; pero también puede ser tardía, hasta 6 semanas después.

Más información | Escueda Med, Med Unne Foto | Raphael Goetter en Flickr En Bebés y más | La hemorragia postparto, Complicaciones en el parto, Las complicaciones del puerperio

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