Cómo se detectan los retrasos en el desarrollo psicomotor de los niños (I)

Cómo se detectan los retrasos en el desarrollo psicomotor de los niños (I)
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Durante la infancia el sistema nervioso de los niños ha de ir madurando adquiriendo nuevas funciones y perfeccionándolas.

La mejor manera de valorar si existe algún tipo de disfunción en el sistema nervioso es evaluando el desarrollo psicomotor de los pequeños.

Iniciamos con ésta una serie de entradas en las que iremos explicando el sistema utilizado en los protocolos de salud de España (Haizea-Llevant) para realizar estas valoraciones, con la intención de darlo a conocer.

El objetivo de estas evaluaciones, que deben ser realizadas por personal entrenado (normalmente lo hacen los pediatras y las enfermeras de la consulta de atención primaria), es el de detectar posibles retrasos del desarrollo psicomotor. En otras palabras, no se intenta ver lo correcto que está siendo el desarrollo de un bebé o niño ni se trata de definir el grado de retraso que pueda tener, simplemente se busca detectar posibles anomalías en el desarrollo para luego diagnosticarlas si realmente existen (de manera similar a las gráficas de crecimiento y peso, que buscan detectar, pero no diagnosticar).

Lo cierto es que ante los fallos en el desarrollo pocas veces se dispone de un tratamiento eficaz, sin embargo la instauración precoz de medidas terapéuticas ayuda a prevenir y tratar las posibles carencias. Cuanto antes se empiece a “tratar” al pequeño, mejores resultados se obtendrán.

Todos sabemos que los niños tienen unos ritmos diferentes a la hora de madurar. Es por ello que se utilizan, para detectar los trastornos, los llamados cribajes, cuya finalidad es la de detectar de manera rápida y sencilla una gran parte de los niños con problemas en el desarrollo.

Los cribajes son pruebas de aplicación simple y fáciles de interpretar (ya lo veréis) aunque, como digo, lo recomendable es que se realicen por personal entrenado que pueda hacer una interpretación correcta.

Muchas de estas pruebas se valoran mediante la simple observación del niño o pueden ser respondidas por la madre. Otras en cambio deben realizarse "in situ" y lo ideal es que las condiciones que envuelven a los niños sean lo más habituales y adecuadas posibles (que no tenga hambre, que no lo hayamos acabado de despertar, que no se fuercen las situaciones…).

Están basados en el trabajo realizado por un grupo de expertos (Estudi Llevant de 1984) que estudiaron a una población de 1.702 niños y niñas con edades comprendidas entre 15 días y 24,5 meses, considerándose una muestra representativa de la población menor de dos años de Catalunya. Para los mayores de 2 años se suele utilizar el estudio Haizea.

En unos días explicaré la Tabla Haizea-Llevant, que engloba todos los cribajes, y explicaré cómo se utiliza.

Foto | Flickr (jyri) En Bebés y más | Desarrollo psicomotor, Pataleando: "pasito a pasito" hacia el gateo

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