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Cómo saber que les contamos bien un cuento

Cómo saber que les contamos bien un cuento
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Contar un cuento a nuestros hijos es sencillo. Leyéndolo o narrándolo sin un libro, les haremos vivir mil aventuras y desarrollar su imaginación. Pero hay maneras y maneras de contar un cuento. ¿Cómo sabremos que les estamos contando bien un cuento? Aquí os dejamos algunas pistas.

Nuestros antepasados tenían mucho mejor desarrollada que nosotros la capacidad de relatar. Hoy día, nuestro modo de vida ha relegado la expresión oral de relatos a un segundo plano, y tampoco siempre tenemos el don de la palabra. No importa, cojamos un libro y basémonos en él.

Pero, con libro o sin él, hemos de fijarnos en la actitud del niño, cómo está recibiendo el mensaje. Un niño que disfruta con el cuento, nos muestra que:

  • Quiere saber más. El cuento no siempre se acaba al cerrar el libro. Busca finales alternativos.
  • Escucha atento, expectante por lo que sucederá en la próxima página, pero...
  • Nos interrumpe cuando lo considera necesario, porque no entiende algo, porque quiere saber más, porque quiere darnos su punto de vista sobre el episodio en concreto...
  • Quiere ver los dibujos, en el caso de libros ilustrados.
  • Se queda con el libro y lo repasa, lo "lee" a su manera después de haber escuchado el cuento.
  • Dibuja lo que ha pasado en el cuento, o sus personajes (a veces sólo hace falta que se lo propongamos).
  • Quiere jugar a ser el héroe o heroína del cuento. O el antagonista, qué más da.
  • Se acuerda del cuento en otras situaciones.
  • Se cree el cuento: lo contamos dando voces particulares a los distintos personajes, empleamos onomatopeyas, gesticulamos... No hay nada peor que un niño bostezando o distraído mientras le contamos un cuento. ¿No será que lo estamos haciendo monótono?
  • Gesticula con nosotros, habla con los personajes, imita las onomatopeyas.
  • Quiere que le contemos el mismo cuento, una y otra vez. De paso, aceleramos la adquisición de vocabulario del pequeño, aunque no dejemos que se pierda nuevas aventuras.

Dicho todo esto, no puedo concluir sin decir que a contar cuentos se aprende con la práctica, y que los niños disfrutarán desde el primer momento a escuchar de boca de sus padres esos relatos, incluso antes de entenderlos.

Por ello siempre os animo a contar cuentos a vuestros hijos, mejor o peor, y que estas líneas os ayuden a darles un toque especial y os den ideas para hacer que el cuento no se quede en una mera lectura.

Foto | Neeta Lind en Flickr En Bebés y más | Beneficios de fomentar lectura temprana, La dulcificación de los cuentos modernos, Cómo tienen que ser los primeros libros del bebé, 10 consejos para que los niños odien la lectura

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