Mi bebé llora cuando le pongo en el portabebé: ¿qué puedo hacer para que disfrute del porteo?

Todos los bebés necesitan contacto físico, y estar en brazos de mamá y papá se convierte en una necesidad básica desde que llegan al mundo. En este sentido, el porteo es una de las prácticas que siempre recomendamos, pues nos permite tener a nuestro bebé pegadito siempre a nosotros, fortalecer nuestro vínculo y ayudarle en su correcto desarrollo.

Sin embargo, hay bebés que parecen resistirse a ser porteados y lloran, se retuercen o se enfadan cuando se les coloca en el portabebé. ¿Por qué sucede? ¿Es posible que el porteo no sea adecuado para todos los bebés? ¿Hay algo que podamos hacer para ayudarles?

Ana Villaseca, consultora de crianza consciente, experta en porteo y responsable de Amarsupiel es contundente: "A todos los bebés les gusta estar en brazos y todos los bebés se han sentido felices dentro del útero materno, por lo que si el porteo no gusta, hay que buscar las causas".

Repasamos con Ana cuáles pueden ser estos motivos y qué podemos hacer para que tanto el bebé como nosotros disfrutemos de la maravillosa experiencia que supone portear.

Portear desde el nacimiento

Todas las asesoras de porteo coinciden en afirmar que la principal causa por la que un bebé rechaza ser porteado es porque no está acostumbrado a ello; es decir, no ha sido porteado desde el nacimiento.

El porteo ergonómico desde el primer día permite al bebé prolongar la postura natural que tenía dentro del útero, y crecer y desarrollarse acostumbrado al sostén y la envoltura del portabebé.
"En el vientre materno el bebé está muy recogido, en posición fetal y pegado completamente a su mamá. Si una vez ha nacido no seguimos propiciando esta postura de recogimiento, contención y envolvimiento a través del porteo, es normal que meses después, cuando tratemos de colocarlo en el portabebé, se resista y no quiera" - explica la experta en porteo.

Portear de forma ergonómica

Otra causa frecuente de rechazo a ser porteado ocurre cuando pretendemos portear al bebé de forma no respetuosa, en una mochila colgona, no evolutiva, demasiado grande o con adaptadores que no son la opción ideal para el recién nacido.

Igualmente, si el bebé ha crecido acostumbrado a ser porteado de cara al mundo también se resistirá cuando tratemos de colocarle en un portabebé ergonómico, pues como explica Ana, "estará acostumbrado a un portabebé que le ofrece un ángulo de visión, unos estímulos y una movilidad que perjudican el porteo ergonómico".

Esto también sucede cuando en lugar de acurrucar al bebé contra nuestro pecho al cogerle en nuestro brazos, le ponemos mirando hacia afuera o de cara al mundo.

Elegir el portabebé más adecuado

Foto de Josh Willink (Pexels)

Ana insiste en la idea de que no hay un portabebé mejor que otro, siempre que se trate de portabebés ergonómicos. Por eso, aconseja informarse bien sobre las diferentes opciones que existen y dejarse asesorar por los expertos para saber el portabebé que mejor nos conviene.

"Hay muchos sistemas de porteo; desde camisetas para portear al recién nacido, hasta fulares, bandoleras, meitais, mochilas... pero no todos son adecuados para todas las familias. Es necesario elegir el portabebé atendiendo a la edad del niño, el uso que vayamos a darle, las expectativas que tengamos, la época del año en la que vayamos a portear..."
Tener en cuenta todas estas variables ayudará a encontrar el mejor portabebé en nuestro caso, facilitando así la adaptación de nuestro bebé.

Igualmente, a medida que nuestro hijo vaya creciendo es necesario observar sus necesidades y demandas, y si es el caso, adaptar el portabebé o la forma de ponerlo.

Por ejemplo, el nudo de cruz envuelta con fular elástico no es el más recomendable para bebés inquietos o a los que no les gusta estar envueltos o apretados.

En el caso de bebés que se impacientan o lloran cuando no están en brazos, se recomienda optar por portabebés rápidos y fáciles de poner, y si hablamos de niños más grandes, el porteo en mochila a la espalda suele ser el mejor aliado.

El "poder" de la bandolera de anillas

Mención especial merece la bandolera de anillas, un portabebé asimétrico que permite colocar al bebé a la cadera, pegado al porteador pero ampliando su ángulo de visión.

Ana asegura que este portabebé suele ser el que mejor aceptan aquellos bebés inquietos o curiosos que disfrutan mirándolo todo, así como bebés que no están acostumbrados al porteo ergonómico o que no han sido porteados nunca.

"El porteo en bandolera a la cadera permite ampliar el ángulo de visión del bebé, que además experimenta la misma sensación que si le lleváramos en brazos, con la diferencia de que la tela da soporte al porteador que no tiene que cargar todo el peso sobre su brazo" - explica la asesora en porteo.

Además, la bandolera se convierte en la opción perfecta para portear en verano, y también en aquellos casos en los que el bebé está aprendiendo a caminar y continuamente quiere subir y bajar de nuestros brazos al suelo.

Escoger el mejor momento para portear

Antes de portear a nuestro bebé es importante que todas sus necesidades estén cubiertas; es decir, que no tenga el pañal mojado, lleve ropa cómoda, esté tranquilo y sobre todo, no tenga hambre.

"Si nuestro bebé se alimenta con lactancia materna y pretendemos colocarlo en el portabebé con hambre, es normal que llore y se revuelva porque estará olfateando el pecho de su madre y lo único que querrá es comer".

Y es que aunque es posible dar el pecho mientras se portea, Ana aconseja esperar a tener dominada la técnica del porteo antes de amamantar porteando.

Igualmente, la experta también recomienda portear al bebé cuando tenga "algo de sueño", pues en seguida se quedará dormido en el portabebés por el balanceo y el contacto con el porteador. Sin embargo, hemos de saber elegir bien el momento, pues si nos pasamos y tiene demasiado sueño, podría estar especialmente irascible y ser contraproducente intentar portearlo.

Otros consejos para acostumbrar al bebé al porteo

Además de los consejos mencionados, os compartimos estas otras recomendaciones para ayudar al bebé a acostumbrarse al porteo:

Empieza poco a poco

Un bebé que no ha sido porteado nunca o que llora cuando le ponemos en el portabebé necesita tiempo para acostumbrarse. Así pues, empieza poco a poco, porteando a diario pero en ratitos cortos y ve ampliando paulatinamente el tiempo.

Se paciente

Recuerda, si tú estás nervioso tu bebé también lo estará.

Aunque es normal tener dudas cuando porteamos las primeras veces, es importante mostrar una actitud confiada y segura, y no caer en un círculo vicioso en el que ambos (bebé y adulto) nos dejemos influenciar por el nerviosismo del otro.

Infórmate, ensaya y pide ayuda

La mejor forma de estar seguros cuando porteamos es informándonos, leyendo sobre porteo, viendo vídeos, ensayando y acudiendo a los profesionales para solventar nuestras dudas.

Como en todas las parcelas de nuestra vida, aprendemos mediante ensayo y error, por eso es importante "no tirar la toalla" e insistir y practicar hasta mejorar la técnica.

Muévete, pasea, baila y habla a tu bebé

Una vez te hayas colocado al bebé en el portabebé elegido, no te quedes quieto. Baila, muévete o sal a la calle a pasear, pues el balanceo ayudará al bebé a relajarse y a acostumbrarse poco a poco a ser llevado de esa forma. También es recomendable hablar con tu bebé y acariciarle para darle seguridad y ayudarle a estar tranquilo.

Si a pesar de todos estos consejos y del asesoramiento de una experta en porteo tu bebé sigue rechazando ser porteado, no le fuerces, respeta su decisión en ese momento e inténtalo nuevamente más adelante.



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