
A partir del 1 de junio ha entrado en vigor la prohibición para la comercialización e importación de artículos que contengan este tóxico, lo que supone el adiós definitivo al Bisfenol A (BPA) en biberones y otros artículos de uso diario.
Desde el pasado 1 de marzo está prohibida la fabricación de biberones con bisfenol A en la Unión Europea por ser considerado un componente peligroso relacionado con enfermedades como el cáncer, la obesidad infantil, la diabetes, problemas endocrinos y producir alteraciones en el organismo.
El peligro del Bisfenol A radica en que cuando el biberón o el recipiente fabricado con este producto plástico se calienta, se desprenden partículas tóxicas que pasan al alimento y penetran en el sistema digestivo. El organismo no metaboliza el bisfenol, por tanto su efecto es acumulativo. Al ser un producto químico que mimetiza la acción de los estrógenos, interfiere en la fertilidad pudiendo llegar a provocar trastornos hormonales y problemas en el sistema nervioso.


Con la que se ha armado en torno a los juguetes retirados del mercado por contener altos niveles de plomo se ha sembrado la desconfianza entre los consumidores.