Seguramente muchos de los lectores de Bebés y más recordarán una serie televisiva que fue capaz de captar la atención de todos los niños, nos referimos a Pippi Calzaslargas. Muchos niños de la generación de los 60 y los 70 sentían fascinación por esa niña de largas y tiesas trenzas y con una fuerza sobrehumana, la imaginación era muy importante y la serie conseguía envolvernos en su mundo.
Para muchos adultos, la serie o el libro eran instrumentos transgresores y nada adecuados, siendo un mal ejemplo para los niños porque les enseñaba un concepto distinto de familia, de modo de vida, de escuela… en resumidas cuentas, nada de lo que debería hacer un niño normalmente.

