Niños que desconfían mucho de los demás: por qué ocurre y cómo ayudarles

Cada persona es única y cuenta con sus propias características de personalidad. Algunos son extrovertidos, mientras que a otros se les dificulta un poco más interrelacionarse con los demás, y no hay nada de malo en ello, se trata simplemente de cualidades diferentes.

Y en los niños ocurre lo mismo; hay algunos más confiados que otros. En el caso de los niños que se muestran muy desconfiados ante los demás, algunos pueden incluso llegar a evitar cualquier tipo de interacción con personas que no forman parte de su círculo más cercano.

Y esto puede llegar a ser contraproducente y perjudicar su desarrollo psicosocial. Hablamos de los niños que desconfían mucho de los demás: por qué ocurre y cómo ayudarles.

“La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas la preguntas”.
-Earl Gray Stevens-

Niños que desconfían mucho de los demás: por qué ocurre

No existe una única respuesta a esta interrogante, y es que el ser humano es un ente biopsicosocial en el que influyen muchos factores que a su vez interactúan entre sí. Que tu hijo sea desconfiado no se trata necesariamente de algo que deba considerarse negativo.

Ser desconfiado es una de las maneras en las que muchas personas buscan protegerse de ser dañados de alguna forma, pero cuando la desconfianza es constante y no disminuye con el tiempo, podría deberse a causas como:

Una baja autoestima

No saber bien la valía que el niño tiene y no ser consciente de todo lo que es capaz de hacer, saberse consciente de poder defenderse, etc., puede ser un factor favorecedor para la desconfianza. Así, los niños con baja autoestima pueden tener más tendencia a desconfiar.

Estilos de crianza y apego inseguro

Algunos estilos de crianza también influyen en el desarrollo de esta desconfianza, como por ejemplo la sobreprotección, que lejos de lograr lo que se espera que es mantener a salvo a nuestros niños, termina imposibilitando un desarrollo emocional sano. Y esta sobreprotección puede llegar a generarles un apego inseguro.

Las comparaciones

Cuando los niños son frecuentemente comparados con sus hermanos, amigos, compañeros de clases, etc., suelen desarrollar una gran inseguridad que les lleva a sentir desconfianza de los demás (y de ellos mismos).

Y esto, a su vez, puede hacer que sean ellos mismos quien se comparen con otros niños.

Poco afecto recibido

Para los niños es muy importante saberse amados y protegidos; no des nada de esto por sentado, tómate tu tiempo para expresarles con palabras y gestos todo tu amor, pues esto les ayudará a sentirse más seguros y por ende, a confiar mucho más.

Un rasgo de la personalidad

Sin embargo, no todo se explica por el entorno. Y es que la desconfianza que muestran algunos niños también puede ser indicativa de un rasgo de su personalidad, la cual se construye a través de las experiencias y en base a una importante carga genética.

Eventos traumáticos como el bullying

Aunque no es la causa más común es preciso tenerla en cuenta. En ocasiones nuestros niños viven situaciones difíciles ante las cuales no saben cómo actuar, lo que les genera mucha inseguridad. Un ejemplo sería el bullying.

Y además, ten en cuenta que los eventos que pueden ser traumáticos para tu hijo puede que para ti no lo sean.

No des nada por sentado ni asumas que tu hijo ha vivenciado las mismas experiencias de igual manera en la que lo has hecho tú. Si crees que este puede ser el caso de tu hijo, por favor busca ayuda profesional.

“La fuerza es confiada por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos”.
-Arturo Graf-
Hay muchos factores que explican el por qué los niños son desconfiados: experiencias traumáticas, estilo de personalidad, apego inseguro o educación recibida, entre otros.

¿Cómo ayudar a mi hijo a confiar?

Si bien la confianza parece ser una cualidad con la que nacemos y hasta cierto punto es así, también podemos trabajar para desarrollarla, y con algunos ejercicios simples, ayudaremos a nuestros hijos a ser más seguros de sí mismos y a poder confiar en los demás.

Lo primero, deberemos identificar la causa de esa desconfianza. Y por otro lado, algunas recomendaciones que pueden ir bien son:

Acéptalo como es

Aunque a veces pueda ser un poco frustrante y quieras que tu hijo sea más confiado, evita siempre la crítica hacia su forma de ser. Una de las cosas que los niños desconfiados sienten es que no son aceptados por los demás, por lo que es necesario tomarnos un tiempo para que sepan que son aceptados y amados.

Dile que lo amas

Siguiendo con la idea anterior, es importante que le digas a tu hijo que está bien ser como es, recordarle lo mucho que lo quieres y que sabes que es capaz de lograr muchas cosas. Recuérdale además, que siempre estarás ahí para él.

Fortalece su autoestima

Una de las claves para aminorar la desconfianza de nuestros hijos hacia los demás es trabajando su autoestima. Ayúdalo a comprender sus fortalezas y debilidades y explícale que está bien ser así. Enséñale que equivocarse no es malo, es un aprendizaje.

Fortalecer la autoestima de los más pequeños puede ayudar a evitar que desarrollen desconfianza hacia los demás.

Enseña con tu ejemplo

Tu hijo aprende más de lo que te ve hacer que de lo que escucha de ti. Permítele ver cómo puedes confiar en los demás de manera natural. No lo presiones para que confíe, respeta su proceso personal.

Ofrece un ambiente seguro

La confianza se comienza a adquirir en el hogar. Ofrécele a tu hijo un espacio seguro en el que se pueda expresar con confianza y en el que sus sentimientos y pensamientos sean atendidos y respetados como los de todos en la familia.

Trabaja en su confianza de forma práctica

También nos puede ayudar a trabajar la desconfianza de nuestro hijo ir haciendo pequeñas pruebas de confianza, poco a poco.

Por ejemplo, podemos probar a dejarlo con otra persona cercana unos minutos al día (un tío, sus abuelos, etc.). E incluso, animarle a ir a fiestas de cumpleaños de los niños que le inviten si se muestra reticiente a hacerlo, o a asistir a eventos donde vayan otros niños (teatros infantiles, exposiciones, espectáculos), probar a dejarlo un rato con los demás niños, etc.

Explícale cuándo desconfiar

Puede parecer algo obvio, pero muchas veces damos por sentado que nuestros hijos saben cosas sin tener la información necesaria.

Tómate un tiempo para explicarle que en algunos casos está bien desconfiar, y que en otros no es necesario. No te molestes, solo convérsalo y comentar juntos estas situaciones tan diferentes.

“Es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez.”
-René Descartes-

Fotos | Portada (Pexels)

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