Algunas cosas que los pediatras pensamos en la consulta pero no decimos a los padres (o sí)

Algunas cosas que los pediatras pensamos en la consulta pero no decimos a los padres (o sí)
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No podía empezar este post sin decir antes que el objetivo no es ofender a nadie. Hemos buscado hacer algo divertido, un post en el que tanto padres como pediatras nos sintamos identificados en algunas situaciones y veamos cómo se siente el otro (en este caso nosotros, los pediatras). Quien me conoce y ha trabajado conmigo sabe que me encanta trabajar tanto con los niños como con sus familias así que escribo este artículo sin ninguna malicia.

"No es necesario que nos traigáis el pañal con caca o el vómito de vuestro hijo para que lo veamos"

De verdad que nos fiamos completamente de lo que digáis y estamos seguros de que sabréis describir con bastante precisión la situación: caca verde, caca con sangre, vómito con trozos de comida... Igual que nos fiamos si nos decís que tiene 39ºC y no traéis el termómetro para que lo veamos, no necesitamos el pañal para ver qué aspecto tiene la deposición. Si a pesar de eso, necesitáis que veamos sí o sí la "sustancia X" es preferible una foto (que no huele).

"No, no siempre es un virus (aunque la mayoría de las veces sí)"

Algunos padres hasta se enfadan cuando les contamos que, efectivamente, lo que tiene su hijo es, de nuevo, un virus. Pero es que, en la mayoría de los casos esto es así. La probabilidad de que el culpable de la infección de un niño sea un virus es muy alta. Y, por desgracia, hay miles de virus, muchos de los cuales no tenemos manera de identificar en la consulta (ni lo necesitamos). También por desgracia (o por suerte, según por dónde se mire), en la mayoría de los casos no es necesario ningún tratamiento específico, más allá del tratamiento sintomático: antitérmicos si hay fiebre, lavados nasales en los catarros...

Pero no, no siempre es un virus y a veces se trata de una infección bacteriana; en esos casos, sí está indicado un antibiótico (y de verdad que lo recetamos con gusto)

"El antibiótico no siempre es el bueno de la película"

Muchas veces escucho la frase: "Hasta que no le dieron antibiótico no se le pasó". Y, obviamente, tú no eres el pediatra que se lo ha recetado.

Aquí pueden pasar varias cosas. Como hemos dicho, lo más probable es que la infección en un niño pequeño se deba a un virus. Pero, a veces sucede que con el paso de los días, llega una "bacteria aprovechada" e infecta también al niño. Por ejemplo, uno comienza con un catarro y al final acaba con una otitis.

También puede suceder que cuando se exploró la primera vez era demasiado pronto. Por ejemplo, un niño acude en cuanto comienza con fiebre y dolor de garganta; no le vemos gran cosa en la exploración salvo la garganta un poco roja y cuando vuelve a los dos días, tiene placas y se diagnostica de faringoamigdalitis. Por eso, siempre os decimos (o debemos hacerlo), en qué situaciones tenéis que volver a consultar, porque lo que al principio parecía una cosa, luego puede ser otra.

Por último, también puede suceder que se mande el antibiótico cuando ya hayan pasado unos días y la fiebre desaparezca enseguida. Tal vez se trataba de una infección bacteriana, efectivamente, o tal vez era una vírica que tocaba que se curase ya. De hecho, hay un dicho que dice que la gripe (virus) se cura en 7 días con antibiótico o en una semana sin él.

pediatra

"No, no podemos mandar siempre el antibiótico de los tres días"

La verdad es que un antibiótico que sólo se toma una vez al día durante tres días es el sueño de cualquier padre, así que entiendo totalmente a los que desean que se mandemos a toda costa. Sin embargo, este antibiótico (Azitromicina) tiene unas indicaciones muy concretas (y poco frecuentes) en Pediatría (y medicina en general), aunque desgraciadamente muchos profesionales lo receten con demasiada alegría.

Pero creedme si os cuento que la mayoría de pediatras intentamos recetar, siempre que sea posible, las medicinas que estén más ricas o se puedan dar menos veces al día para facilitar las cosas a nuestro paciente y a su familia.

"Las pruebas (analítica, radiografía...) tienen una indicación concreta, y el deseo paterno no suele ser una de ellas"

A veces nos encontramos con padres que vienen a consulta porque quieren que le hagamos a su hijo una u otra prueba. Para hacer una prueba complementaria (analítica, radiografía, TAC), nosotros hacemos la historia clínica (nos contáis vosotros o el niño/a lo que le pasa) y exploramos al paciente; en base a eso decidimos si necesitamos una prueba para diagnosticarlo y/u orientar el tratamiento o si no es necesaria.

Es cierto que en los adultos a veces se hacen analíticas para ver "cómo está un poco todo". En niños, no. Si necesitamos hacer una prueba para diagnosticar algo, la haremos. Pero si se trata de un niño sano sin problema, no pedimos pruebas "a ciegas".

"No pinchamos a los niños por no portarse bien"

Algunos padres "amenazan" a sus niños con que el doctor o la doctora les va a pinchar si no se portan bien y nos toca ser a nosotros los malos de la película. En ningún caso queremos hacer daño a ningún niño. Hicimos pediatría, entre otras cosas, porque nos encanta la infancia.

Pero si queremos curarles tenemos que explorarles (y a veces puede requerir que estén tumbados en la camilla o meter el palo en la garganta que puede resultar un poco molesto) y, en caso necesario, hacer alguna prueba dolorosa (como analítica) o poner una vacuna, tanto si se han portado bien como si no. Es preferible explicar al niño lo que va a suceder y no buscar culpables. (Y, por cierto, nosotros no solemos pinchar; lo hacen las enfermeras o los enfermeros).

"No somos adivinos"

Aunque de verdad que nos encantaría. No podemos saber lo que le pasará a un niño mañana, ni si la fiebre irá a peor o acabará siendo una infección más grave. A veces venís a consulta cuando apenas han empezado los síntomas porque os vais de viaje al día siguiente o tenéis un evento y queréis que lo veamos "por si acaso". Pero desgraciadamente en muchos casos no vamos a poder diagnosticar nada tan pronto ni, mucho menos, poner un tratamiento preventivo.

Por último, os cuento que los médicos también somos personas y, como tal, podemos equivocarnos. Es imposible que lo sepamos todo. En general, los médicos no dejamos nunca de estudiar, estamos en continua formación. Pero la medicina es muy amplia y evoluciona cada día así que no podemos abarcarla por completo. A veces necesitamos consultar una determinada enfermedad, buscar cuál es el mejor tratamiento, preguntar a un compañero, o volver a ver al paciente en unos días. Y eso no nos hace ser peores.

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