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El mejor regalo para esta Navidad volvemos a ser nosotros

El mejor regalo para esta Navidad volvemos a ser nosotros
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Pasa todos los años, los niños se lían a mirar catálogos y anuncios de televisión buscando sus regalos favoritos, tratan de acertar dentro de las limitaciones que les comentamos e incluso nosotros compramos algunos juguetes que no piden porque creemos que les encantarán y al final resulta que el mejor regalo acabamos por ser nosotros.

Seguro que nadie lo ha hecho nunca, pero yo estoy por meter una foto mía entre las páginas de los catálogos de Navidad con el subtítulo "Que papá juegue con nosotros", para ver si me eligen como regalo. No sé vosotros, pero yo estoy seguro de que saldría el primero de sus listas, el mejor regalo de sus cartas.

Yo nunca jugué con mi padre

O mejor dicho, mi padre nunca jugó conmigo. Lógico, era el cuarto, ya jugaba con mis hermanos. Sin embargo, ahora que yo sí juego con mis hijos, me doy cuenta de que me habría encantado compartir más tiempo y más juego con él.

Escogía cada año con tremenda ilusión mis regalos, hacía la carta con las cosas que más me gustaban y esas noches dormía fatal, por los nervios, por las ganas... me costaba horrores conciliar el sueño y me despertaba a todas horas para mirar si ya eran las seis. Entonces, a partir de esa hora, el que se despertaba primero despertaba al otro (y digo el otro porque esto era un pacto entre Karlitos, el quinto, y yo... el resto dormía como cualquier noche).

Abríamos los regalos que habíamos elegido, y otros que eran sorpresa, con nervios, alegría, radiantes por tener todo lo que habíamos deseado y más. Y sin embargo, si mi padre hubiera sido el regalo de Navidad, me habría quedado con él.

Quizás lo expreso así porque me faltó, es decir, como durante el año no estaba por nosotros, el sólo hecho de poder pasar un día con él, pero de verdad (porque estaba con nosotros, pero no por nosotros), habría hecho de ese día uno de los mejores de mi vida.

Los juguetes son un medio, no un fin

No lo olvidéis nunca. Los mejores juguetes no son los más caros. Son aquellos que sirven para que se desarrolle el juego. Los mejores juguetes no son los que vienen en la caja más grande, sino aquellos con los que los niños pueden sentir la alegría, la magia, las ganas de utilizarlos, de jugar con ellos.

Los padres de ahora hemos tenido en nuestra infancia muchos más juguetes que nuestros padres, y a pesar de eso fuimos capaces de jugar también sin ellos. Los niños de hora tienen muchos más juguetes que nosotros, y sin embargo parece que sin juguetes o sin pantallas no pueden ser capaces de jugar.

Un consejo, para quien lo quiera, haced lo posible esta Navidad por ser el mejor "juguete" de vuestros hijos. Jugad con ellos, si queréis, jugad con ellos con sus nuevos juguetes (que también puede ser), aprovechad el tiempo juntos y veréis que suceden dos cosas: primero, que se lo pasarán tan bien con vosotros que no querrán dejar de jugar y segundo, que a partir de ese momento tendrán más ganas de estar con vosotros, más ganas de compartir tiempo y palabras y que tendréis, así, una mejor relación.

Al fin y al cabo, los niños se acaban haciendo materialistas porque piden y piden cosas para jugar y para tratar de rellenar todo ese tiempo en el que no estamos con ellos ni por ellos.

Foto | Marcin Kargol en Flickr En Bebés y más | Los mejores juguetes son papá y mamá, El mejor regalo de Navidad, ¿Tiempo de calidad o cantidad de tiempo?, Para jugar no se necesita un juguete

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