Niños muy sensibles o a los que todo les afecta: cómo acompañarlos

Todos los seres humanos tenemos cierto grado de sensibilidad. Sin embargo, parece que para algunas personas este es un rasgo muy marcado; y cuando se trata de nuestros hijos, esto nos trae nuevos retos en relación a  la crianza.

Ten en cuenta que esto no se trata de algo malo, por el contrario, cuentas con un tesoro viviente, lleno de empatía y sensibilidad.

Tu hijo percibe el mundo de manera diferente, y como padres podemos ayudarle a manejar sus emociones de la manera más acertada.

“El ser humano es lo que es por reunir en él la capacidad de pensar, la capacidad de sentir y la capacidad de actuar. Nuestras emociones, por tanto, nos dignifican”.
-Karina Zegers-

¿Por qué mi hijo es tan sensible?

No existe una razón específica que explique el motivo por el cual algunas personas son altamente sensibles.

Todo esto ha derivado en muchas investigaciones para tratar de comprender las razones, y aunque no se ha logrado llegar a un consenso, bien se sabe que existen cambios en el cerebro.

El National Institutes of Health demostró, mediante el uso de escáneres, que las personas con altos grados de sensibilidad suelen tener una activación mucho mayor en ciertas áreas del cerebro, como aquellas relacionadas con la empatía y el conocimiento.

Por otro lado, también puede ser, simplemente, un rasgo de la personalidad de tu hijo, o un mecanismo de funcionamiento derivado de ciertas experiencias pasadas (normalmente, en etapas tempranas del desarrollo).

Aspectos a tener en cuenta de su sensibilidad

Si tu hijo es muy sensible, probablemente la manera en la que recibe y percibe la información del exterior es diferente.

Además, estas personas tan sensibles suelen hacer razonamientos muy profundos de lo que ocurre a su alrededor, lo que sobreestimula y en muchas ocasiones incluso le satura.

Atención a los detalles

Su alta sensibilidad le hace tener mayor conciencia de las implicaciones de todo lo que (le) sucede, prestando especial atención a los detalles y a las pequeñas cosas que quizás para la mayoría pueden pasar desapercibidas.

La importancia de la regulación emocional

Que tu hijo sea muy sensible no es nada malo, pero sí puede ser beneficioso para él que puedas enseñarle a comprender y a gestionar sus emociones adecuadamente para evitar que pueda desarrollar ansiedad o incluso depresión.

¿Cómo sé que mi hijo es muy sensible?

Para los padres y personas que les rodean, suele ser bastante evidente su alta sensibilidad. Entre las cualidades y/o características que puede presentar tu niño sensible están las siguientes:

• Tienden a ser muy tímidos y un poco inseguros.

• Se conmueven altamente ante el sufrimiento de otros.

Se abruman ante estímulos fuertes como ruidos, olores, sabores, etc.

• Prefieren jugar a juegos tranquilos, muchas veces en solitario.

• Les gusta el contacto con la naturaleza y las artes.

• Ayudan a los demás.

• Tienden a razonar asuntos profundos para ayudar a los demás.

Son altamente emocionales y tienden a reaccionar fuertemente, como por ejemplo llorando con gran facilidad.

• Suelen ser muy creativos.

• Son muy solidarios con los demás.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Si tu hijo es muy sensible, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudarle a que gestione sus emociones sin que estas le afecten de forma negativa. Intenta lo siguiente:

Ofrécele confianza

Una de las cosas más importantes cuando de niños muy sensibles se trata es ofrecerles un espacio en el que sientan que pueden expresarse sin temores ni angustia. Hacerle sentir confianza contigo es la clave.

Demuéstrale cercanía

Para los niños altamente sensibles es muy importante saberse contenido y no solo nos referimos a la parte emocional, sino también a la física. Abrázale, demuéstrale que estás allí para él en todo momento.

No siempre debe ser contacto físico, puede ser una mirada o una sonrisa desde la distancia.

Expresa lo que sientes

Muchas veces damos por sentado que nuestros hijos saben que los amamos, pues lo demostramos con cada acto que hacemos, pero para ellos es igual de importante escucharlo de ti.

No es necesario vivir diciendo cuánto lo amas cada dos segundos, pero sí tener palabras o frases que le confirmen tu amor, como "me gusta mucho tu forma de ser, me siento muy bien a tu lado", etc.

Ayúdalo a expresarse

Es probable que tu pequeño se sienta agobiado en ocasiones y no sepa cómo expresar todo lo que siente. En estos casos es fundamental ayudarle a relajarse un poco para bajar la carga de estrés que esto implica.

Puedes ayudarle con ejercicios de respiración, mindfulness o relajación, hay muchos disponibles. Recuerda hacerlo siempre en forma de juego.

Préstale atención

Muchas veces las prisas de la vida cotidiana nos dificultan esto, pero es muy importante que te tomes un tiempo para escuchar lo que tu hijo te tiene que decir con respecto a lo que siente.

Escúchale con atención y demuestra que te importa lo que te está contando. Nunca minimices lo que siente.

Ayúdale a nombrar lo que siente

En ocasiones los niños se frustran mucho al no poder expresar lo que sienten, pues no cuentan con las palabras correctas para que lo comprendamos.

Por esto es muy importante trabajar las emociones junto a él, que aprenda a distinguirlas y nombrarlas para que pueda decirte qué es lo que realmente siente.

La compresión es fundamental

Tener un hijo muy sensible demanda de nosotros la necesidad de aprender a ser mucho más empáticos para poder ponernos en su lugar y entender que quizás nuestro pequeño no percibe las situaciones como nosotros, y que algunas cosas que parecen sin importancia para los adultos, para él pueden llegar a ser incluso dolorosas.

El perdón es importante

Al ser muy sensibles no solo les afecta lo que sucede de manera más marcada que a otros niños, sino que además, pueden guardar rencores y dolores por mucho tiempo.

Es importante entonces enseñarles la importancia de perdonar y dejar ir esos sentimientos que le hacen sentir mal.

Si tienes un niño muy sensible no tienes de qué preocuparte, tu pequeño es un alma noble que se preocupa y que siente con todas sus fuerzas sus emociones, y no hay nada de malo en ello.

Sin embargo, como padres, es importante ayudarles a comprender y a manejar sus emociones para que esto no les afecte de manera negativa; y ¡no olvides nunca demostrarles todo tu amor!


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