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El bebé de alta demanda, ¿nace o se hace?‏

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Tras unas cuantas entradas hablando de bebés de alta demanda explicando sus características y algunas de las vivencias de los padres que hemos tenido bebés de este tipo quedaba pendiente hablar del origen de dicho comportamiento en los bebés.

Por mi profesión visito a diario a varias madres y a varios bebés y tanto por observación como por lo que explican las mamás he encontrado, en alguna ocasión (pocas, a decir verdad), bebés que podrían considerarse de alta demanda.

Una vez "avistados", lo ideal es seguir observando su comportamiento en el tiempo para ver cómo evolucionan (a veces están muy nerviosos unos días por algún motivo y cuando éste se soluciona son bebés relativamente tranquilos) y preguntar a los padres cómo fue el nacimiento, los primeros días, cómo se comportaba el bebé, etc. De este modo es posible saber, en cierto modo, si el bebé de alta demanda nace, o bien se hace.

El bebé de alta demanda nace

Estoy prácticamente seguro de que los bebés de alta demanda son así porque es su carácter, porque son más sensibles, necesitan más contacto, más movimiento...

Para hacer esta afirmación me centro en aquellos bebés cuyas madres explican que "ya desde el primer día era así" o que los primeros días estaba un poco adormilado pero enseguida empezó a expresar sus necesidades.

El caso más llamativo es el de unas gemelas, que ahora tienen cuatro meses, que ya desde el primer día demostraron ser muy diferentes. En la primera visita, cuando apenas tenían 8 días, entraron una junto a la otra en su cochecito gemelar y, mientras una de ellas dormía tranquila, la otra gemía y se removía "como un garbanzo en la boca de un viejo".

En visitas posteriores la niña mostraba siempre un comportamiento similar y los mismos padres explicaban que "son la noche y el día" y que, mientras una prácticamente se duerme sola y queda rezagada esperando su turno, la otra demanda brazos y alimento como si sólo existiera ella.

El bebé de alta demanda se hace

Sin embargo, también he podido observar a niños y niñas cuyos padres te explican que son muy demandantes, que lloran muy a menudo, que sólo se calman en brazos, que no pueden estar con otra persona que no sea mamá o papá ni un instante o que el sólo hecho de perder de vista a la madre unos segundos genera un drama de proporciones desmesuradas, cuyos primeros meses parecían ser más tranquilos o en los que observas que podría haber una relación causa-efecto entre el modo de actuar de la madre y el comportamiento del bebé tiempo después.

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Con esto me refiero a que he podido ver a bebés muy vinculados con sus madres, incapaces de separarse de ellas y que podrían ser considerados de alta demanda, cuyas madres han explicado, por ejemplo, que al ser prematuro empezaron a hacer el método canguro, que han seguido haciéndolo hasta ahora, pese a que ya podría considerarse un niño a término de más de tres meses y que llora mucho si no está con la madre. O el caso de otra madre cuyo bebé, diagnosticado de displasia de cadera, explica que lleva a su bebé siempre colgado en una mochila para que las piernas le queden bien abiertas y que eso parece haber provocado que siempre quiera estar en brazos, que se despierte a menudo para ver si mamá está cerca, etc.

La duda ante este tipo de casos es saber si estos bebés y otros en situación similar habrían sido bebés de alta demanda igualmente.

El diagnóstico es indiferente

En cualquier caso, como ya he dicho en otras ocasiones, si un bebé demanda brazos, quiere alimentarse a menudo y se despierta varias veces por la noche (y todo aquello que puede llegar a pedir un bebé de alta demanda), la actuación de los padres debe ser la misma, ya sea considerado de alta demanda o no: satisfacer las necesidades de su bebé.

Es indiferente decir que un bebé es de alta demanda porque nació así o que es de alta demanda porque al cogerlo mucho en brazos ha creado un vínculo muy férreo con su madre (o padre), porque el diagnóstico sólo es útil para los padres, para entender que el comportamiento de su hijo es normal, pese a ser diferente de la mayoría de niños y para entender que necesita que sus necesidades sean tenidas en cuenta, como todos los niños.

Conclusión

El bebé de alta demanda nace, pero también se hace. Haciendo una analogía entre los bebés y las plantas, podríamos decir que los bebés que nacen siendo de alta demanda son como las plantas que, nada más brotar, se enroscan en el palo que, clavado junto a ellas, les sirve de guía.

Los bebés que "se hacen de alta demanda" serían las plantas que nacen paralelas a dicho palo, que son atadas al brotar con bridas para ofrecerles una guía y que, poco a poco, se aproximan a él hasta enrollarse de igual modo.

Los bebés con un comportamiento menos demandante, más habitual, serían aquellas plantas que crecen de un modo paralelo al palo, cerquita, con momentos en que se enrollan a él y momentos en que vuelven a separarse (aunque también podrían enrollarse al brotar para soltarse enseguida, o ser cogidas con bridas al principio para separarse del palo en cuanto cesa la sujeción, o...).

Lo bueno del asunto es que, si observamos los tres tipos de plantas crecer con el tiempo, llegará un día en que sobrepasarán al palo y seguirán su camino sin su ayuda, es decir, los bebés que parece que nunca se separarán de sus padres, un buen día, al crecer, demostrarán que el tiempo no ha pasado en balde y que todo el tiempo de contacto intenso les ha servido para madurar y ser capaces de seguir su camino por sí solos.

Fotos | Flickr - memecode, TheGiantVermin En Bebés y más | Qué supone tener un bebé de alta demanda‏, Bebés de alta demanda: características (I), (II) y (III), Bebés de alta demanda: cómo nace el término, Bebés de alta demanda: cuando viajar en el coche es misión imposible

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