Bilingüismo en bebés: siete beneficios de que los niños aprendan un segundo idioma desde la cuna

Aprender un segundo idioma en la etapa adulta suele requerir de un gran esfuerzo, tiempo y mucha dedicación, pero cuando hablamos de niños, la cosa cambia. Y es que para ellos, el aprendizaje de un segundo idioma resulta más natural y sencillo, además de aportarles grandes beneficios.

Pero, ¿cuándo es el mejor momento para enseñar a los niños otro idioma? ¿Qué ventajas tiene el bilingüismo a edades tempranas?

Hemos hablado con los profesionales y expertos del grupo educativo Helen Doron sobre las particularidades y beneficios de enseñar inglés a los niños desde pequeños (o cualquier otro idioma distinto a la lengua materna).

¿Qué significa "ser bilingüe"?

Ser bilingüe es la capacidad que tiene una persona de entender y expresarse en dos idiomas distintos. Aunque con mucho esfuerzo y un proceso de inmersión lingüística es posible llegar a ser bilingüe en la etapa adulta, se dice que la adquisición de un segundo idioma es más sencilla en la infancia, pues el niño aprende de manera natural.

Pero aunque los niños tengan facilidad para aprender un nuevo idioma desde pequeños, es fundamental que para manejarlo a nivel nativo reciban los estímulos adecuados y de calidad, y que un porcentaje de su actividad comunicativa diaria transcurra en ese segundo idioma.

"Los niños tienen una habilidad innata para adquirir y desarrollar el lenguaje a edades tempranas, por lo que la exposición a un segundo idioma resultará natural si cuentan con el debido estímulo", afirman los expertos.

Beneficios del bilingüismo a edades tempranas

Nunca es tarde para aprender un segundo idioma, pero hacerlo desde la cuna tiene grandes beneficios para los niños, a pesar de las dudas que a veces tienen los padres sobre si el bilingüismo podría retrasar la adquisición del lenguaje o producir confusión entre ambos idiomas.

Pero los expertos consultados insisten en desterrar este falso mito, y nos remiten a un estudio publicado en 2015 en la revista científica Thieme Journal, en donde aseguraban que aunque los niños que aprenden dos idiomas a la vez tardan un poco más en desarrollar completamente el lenguaje, el aprendizaje de dos lenguas de forma simultánea no confunde al niño. Es más, mezclar ambos idiomas es un signo de habilidad lingüística.

Otros de los beneficios que tiene para los niños aprender un segundo idioma de forma temprana son:

Aprendizaje natural

A menudo, muchos padres se plantean cuál es la edad o momento ideal para iniciar a sus hijos en el aprendizaje de otro idioma. Los profesionales de Helen Doron nos explica que lo mejor es hacerlo "cuanto antes", pues "al igual que no nos planteamos cuándo es el momento de enseñar a hablar a nuestro bebé, tampoco deberíamos plantearnos cuándo enseñarle otro idioma".

"El primer paso que dan los niños antes de aprenden a hablar es familiarizarse con los sonidos que escuchan, incluso ya desde el vientre materno. Después comenzarán a entender el significado de las palabras, y posteriormente las expresarán mediante el lenguaje.

"Los niños aprenden su lengua materna desde el nacimiento. Científicamente está demostrado que ya desde los tres meses, el bebé tiene un circuito neuronal que se encarga de la comprensión del lenguaje. Así que cuanto antes estén expuestos a un segundo idioma, más rápido será su entendimiento y aprendizaje"

Es por todo ello, que si ya desde la cuna estimulamos el oído de nuestro bebé con un segundo idioma, irá familiarizándose con su musicalidad, ritmo y particularidades de cada uno de sus fonemas de manera completamente natural; del mismo modo que aprende su lengua materna.

Ayuda en el aprendizaje futuro de otros idiomas

Según nos explican los profesionales de Helen Doron, el niño que aprende un segundo idioma desde muy temprana edad adquiere un desarrollo neuronal específico con beneficios cognitivos que le puede ayudar en un futuro a aprender otros idiomas con mayor facilidad.

Por ejemplo, el niño que aprende un segundo idioma desde bebé, tiene una mayor capacidad de discriminación fonética, una mejor estructura mental y una mayor flexibilidad cognitiva, además de una mejor comprensión de la arbitrariedad del lenguaje. Y todo ello influye en el aprendizaje de otra lengua"

Beneficios sociales y profesionales

Cuando pensamos en los beneficios que tiene para los niños aprender inglés, quizá de inicio no se nos venga a la cabeza el factor social y profesional. Pero sin duda son aspectos fundamentales que cobrarán especial importancia en su futuro.

Y es que nadie pone en duda que en un mundo globalizado e interconectado como el que vivimos se hace imprescindible saber idiomas, pues manejar otras lenguas nos permite movernos sin fronteras e interactuar con otras personas, aparte de resultar importante para nuestro desarrollo profesional.

Mejora la atención y concentración

Otros estudios también han destacado que los niños bilingües adquieren una mejor atención y concentración a la hora de realizar tareas en las que no se requiere el uso del lenguaje. Además, manejar dos lenguas a diario estimula al cerebro y ayuda a entrenar la memoria (algo así como una especie de "gimnasia mental"), retrasando en una media de cuatro años la aparición del Alzheimer.

Por otro lado, investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela también señalaron que la construcción de frases en dos idiomas distintos ayudaría a los niños a mejorar sus habilidades lingüísticas y ampliar su vocabulario, haciéndoles más comunicativos.

¿Cómo podemos potenciar el bilingüismo desde la infancia?

Cuando hablamos de adquirir un segundo idioma es lógico pensar que aquellos niños cuyos padres manejan dos lenguas nativas diferentes, que viven en un país donde se habla un idioma distinto al que utiliza en casa, o que reciben una educación en un colegio extranjero, lo tienen más fácil que otros.

En este sentido, los expertos de Helen Doron nos explican que para ser bilingüe es fundamental exponer al niño al segundo idioma de la misma forma que a su lengua materna (en cantidad de tiempo, calidad del contenido y exposición temprana), de manera que el niño tenga que utilizarlo para relacionarse social y afectivamente.

Por ello, el método más eficaz para desarrollar el bilingüismo es que al menos uno de los padres hable al niño en otro idioma desde que nace, o que el menor viva un proceso de inmersión lingüística y cultural. Pero también el colegio o los cuidadores pueden favorecer el aprendizaje precoz de idiomas.

Además, es importante recordar que los niños interiorizan mejor lo aprendido si lo hacen jugando, por lo que cualquier actividad paralela y divertida que ayude a reforzar el idioma (cuentos, canciones, películas infantiles...) será siempre un excelente recurso.

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