La muerte de la mascota: cómo ayudar al niño a superar la pérdida de su fiel amigo

Quienes tenemos o hemos tenido animales de compañía, sabemos lo importantes que llegan a ser en la familia, y el gran vacío que dejan cuando se van. En el caso de los niños que se crían junto a sus mascotas, el vínculo que llega a formarse es tan fuerte y especial que cuando el animal muere, los pequeños pueden llegar a sufrir mucho.

Si bien es imposible evitarles el sufrimiento que causa la muerte de la mascota, podemos llevar a cabo una serie de consejos para ayudarles a afrontar el dolor y entender lo que ha ocurrido, ya que en muchas ocasiones este es el primer contacto que el niño tendrá con la muerte de un ser querido e importante para él.

Si es posible, prepárale para la muerte del animal

Siempre que se pueda, lo más recomendable es preparar al niño para la muerte de su mascota, pues tienden a aceptarla mejor cuando es esperada.

Lógicamente, esto no es posible cuando la muerte es accidental, pero sí lo será en caso de que vuestra mascota esté gravemente enferma o su esperanza de vida esté llegando al final (por ejemplo, en el caso de los hámster domésticos que no suelen vivir más de tres años).

Cuando se trata de animales con una esperanza de vida más larga y que van envejeciendo dentro del seno familiar (como es el caso de los perros y los gatos), es aconsejable que aprovechemos ciertas situaciones para hablar a los niños sobre esta etapa de la vida, con el fin de que vayan entiendo su ciclo y su final (por ejemplo, "nuestro perrito ya no tiene tantas ganas de jugar porque se está haciendo mayor")

No mientas nunca al niño

Con el fin de tratar de minimizar el dolor que provoca la noticia de la muerte del animal, muchos padres se inventan historias como que "se ha escapado", "se ha ido al campo con su familia", "se ha marchado de viaje", "le ha adoptado alguien que va a cuidarlo muy bien"...

Pero estas excusas no solo no ayudarán al niño a sentirse mejor (su mascota ya no está y para él eso es lo importante), sino que su dolor puede verse alargado al mantener la esperanza de que el animal volverá algún día. Además, en caso de que descubra la verdad, nuestro hijo se sentirá profundamente dolido y la confianza con nosotros puede verse dañada.

Adapta tu lenguaje a su capacidad de comprensión

Hablar a un niño sobre la muerte no es fácil, pues la entenderá de manera diferente según la edad que tenga.

Por lo general, antes de los cuatro años no distinguen con claridad la realidad de la ficción, y piensan que la muerte es algo reversible. Suele ser entre los cuatro y los once años cuando comenzarán a entender gradualmente que la muerte es algo universal, inevitable e irreversible, y que todos los seres vivos acaban muriendo.

Es importante hablar de la muerte con naturalidad, delicadeza y sencillez, empleando un lenguaje claro y comprensible para el niño, y evitando ambigüedades, eufemismos y expresiones que puedan confundirle, como "se ha quedado dormido". Además, conviene escoger un momento tranquilo y ralajado para comunicarle la noticia, teniendo en cuenta también su estado emocional previo.

No restes importancia a su dolor

Ten presente ante todo que la mascota que ha ocupado un hueco en vuestra familia seguramente ha sido especialmente importante para el niño, ya haya sido un perro, un gato, un pajarito o cualquier otro animal de compañía. Por ello, a la hora de comunicarle la noticias jamás restes importancia a sus sentimientos, ayúdale a expresarlos y a gestionarlos de forma sana.

También puede ocurrir que el niño no muestre ninguna reacción al inicio, aunque eso no significa que no esté sufriendo. Otras manifestaciones habituales son los cambios temporales de comportamiento, como falta de apetito, pesadillas, rebeldía, tristeza, escapes nocturnos cuando ya se había dejado el pañal...

En estos casos se recomienda tener mucha paciencia, ya que son expresiones de dolor que se superan con amor, acompañamiento y tiempo. En cualquier caso, si tienes dudas es preferible consultarlo con el pediatra.

Acompañamiento y cariño

Los primeros días tras la muerte del animal pueden ser un tanto confusos y difíciles para el niño, especialmente si la familia tenía unas rutinas muy marcadas en lo que a su cuidado y atención se refería.

Por ejemplo, si todas las tardes teníais por costumbre salir a pasear juntos con vuestro perro, o si era habitual que el niño durmiera cerca de su mascota, enfrentarse a una rutina totalmente diferente de la noche a la mañana puede llevarle tiempo.

Al igual que decíamos en el punto anterior, es importante ser paciente y acompañar al niño en todo momento, creando nuevas rutinas o actividades para hacer juntos que le ayuden a sobrellevar mejor ese vacío.

Preparad un homenaje simbólico a vuestra mascota

Muchas familias deciden realizar un pequeño funeral como una forma de despedir de una manera especial a su mascota, al tiempo que ayudan al niño a superar el momento. Estas son algunas de las ideas que os proponemos:

  • Enterrar a vuestra mascota en un espacio habilitado para ello (informaros previamente de la normativa al respecto que impera en cada comunidad autónoma). También existe la opción de conservar sus restos en una urna, una vez hayan sido incinerados en un crematorio especial
  • Preparar un pequeño altar en casa, con fotos, dibujos y flores que el niño recoja en honor a su mascota
  • Plantar un árbol o semillas en una maceta que simbolicen a vuestro animal
  • Guardar en una cajita o cofre sus pertenencias, como collar, juguete favorito, placa con su nombre... Podéis colocar esa caja en un lugar preferente de la casa o en vuestro jardín
  • Hacer una suelta de globos en recuerdo a vuestra mascota...

¡Pregunta a tu hijo!, seguro que se le ocurren un montón de ideas bonitas para rendir homenaje a su compañero de aventuras.

Recordad los buenos momentos vividos junto a la mascota

Tras la muerte de la mascota hay quien considera que es mejor no volver a hablar del tema con el niño, con el fin de evitarle el dolor de su ausencia. Pero callar una parte importante y feliz de la vida de vuestro hijo no va a aliviar el sufrimiento que siente ante su pérdida.

Por eso, los expertos recomiendan rememorar los momentos divertidos y especiales que la familia ha vivido junto a su mascota, pues recordar las anécdotas, los viajes que hicisteis juntos o aquella divertida escena protagonizada por vuestro animal no solo es una bonita forma de rendirle homenaje, sino de ayudar al niño a enfocarse en algo positivo.

No trates de cubrir la ausencia con otro animal

El refranero español dice aquello de "un clavo saca a otro clavo", pero en este caso no es la mejor alternativa. Y es que quizá pienses que comprar a tu hijo una nueva mascota para cubrir el vacío que ha dejado la anterior podría ayudarle, pero nada más lejos de la realidad.

Aunque seguramente tú también lo creas, lo que está claro es que para tu hijo vuestra mascota era única, especial e irrepetible. Quizá incluso se criara junto a ella, por lo que los buenos momentos vividos juntos se amontonarán en su cabeza tras su pérdida.

El niño necesita un tiempo para asimilar que su compañero de juegos ya no volverá; y este tiempo puede variar de una persona a otra. En este caso, los expertos coinciden en afirmar que la llegada de otro animal a la familia antes de que el niño haya completado su duelo puede ser contraproducente, e incluso podría provocar un rechazo al animal por parte del niño.

Por eso, lo más recomendable es esperar a que el niño (y el resto de la familia) se sienta mejor, y una vez superado este duro acontecimiento, -y siempre que siga habiendo ganas-, reflexionar nuevamente la idea de adoptar o comprar una nueva mascota.

Eso sí, es importante que el niño entienda que el nuevo animal que llegue a la familia no será igual que el ha perdido, aunque se trate de la misma raza y el mismo color. Cada animal tiene un carácter y unas necesidades diferentes, y jamás debe compararlos entre sí, pues lo único que conseguirá es frustrarse al comprobar que nada tiene que ver uno con el otro.

Fotos | iStock

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