17 cosas que nunca debes hacer con tu bebé

Cuando nace el bebé, son tantos los consejos contradictorios que recibimos los padres de parte de familiares, amigos y hasta de desconocidos, que podemos llegar a confundirnos hasta el punto de perder confianza en nuestra capacidad de cuidarles.

Básicamente, lo único que debes saber es que tu bebé es un pequeño ser humano que depende completamente de tí, tanto en lo que respecta a cuidados como a nivel emocional. Comprendiendo esto como premisa, todo lo demás cae por su propio peso y hay cosas que no debes hacer como padre, madre o cuidador. Resumimos aquí 17 cosas que nunca debes hacer con tu bebé.

1. Gritarle y mucho menos pegarle

Los gritos son una forma de violencia y no sirven para educar a los niños. Imagínate lo que puede sentir tu bebé al ver que su figura de apego, su madre o su padre, tiene una actitud violenta hacia él. Aunque no pueda entender lo que dices, se sentirá desprotegido y atemorizado.

Jamás debes gritarle a un bebé. Si te sientes desbordada o desbordado, no te dejes llevar por la ira. Respira, reflexiona y comprende que es un bebé indefenso que depende completamente de tí. Y por supuesto, jamás de los jamases pegarle.

2. Zarandearlo o lanzarlo al aire

Jamás se zarandea a un bebé. El síndrome del bebé sacudido, también conocido como síndrome del niño zarandeado es el conjunto de lesiones cerebrales que se producen al sacudir vigorosamente a un bebé. El cerebro se mueve hacia adelante y hacia atrás y choca dentro de las paredes del cráneo.

¿Quién puede sacudir a un niño? Se estima que se dan 20-25 casos por cada 100.000 niños menores de dos años, siendo más habitual en bebés menores de seis meses. La mayoría de las veces ocurre por perder los nervios ante la imposibilidad de calmar un llanto desesperado, lo que lleva a sacudir al niño pudiendo provocar graves consecuencias como daño cerebral, sordera o incluso la muerte.

3. Dejarlo llorar

Hace años (y todavía hay quienes lo sostienen) se creía que dejar llorar al bebé hasta que se durmiera por cansancio era la mejor manera de enseñarle  a dormir. Pero no funciona, y si funciona y el bebé deja de llorar, le provoca un estrés innecesario con consecuencias negativas a corto y largo plazo.

El llanto es la única forma que tiene el bebé de decirnos que nos necesita. Y dejarlo que llore, ignorándolo, es ignorar su llamado de ayuda. Así como no ignoramos a alguien que se acerca a hablarnos, muchísimo menos podemos ignorar el llanto de un bebé que no puede valerse por sí solo. No se puede (ni se debe) ignorar el llanto de un bebé.

El llanto de un bebé genera en quien lo oye una reacción primaria, inconsciente, que nos impulsa instintivamente a atenderle. Nuestro cerebro dice que ese indefenso bebé necesita que se le atienda.

4. No cogerlo en brazos cuando te lo pida

Es un gran error creer que los bebés "se malacostumbran" si los coges en brazos. Es una creencia antigua, sin ningún tipo de fundamento. Los brazos son una necesidad básica del bebé, como comer o dormir.

Tenemos que entender que los bebés dependen de nosotros para todo, y el exceso de cariño y de atención nunca va a hacerles mal. Cuando el bebé nos reclama, la mayoría de las veces se debe a la necesidad de contacto físico, ya que el pequeño necesita nuestro calor y nuestra protección. Por tanto, la primera opción es tomarlo en brazos.

5. Ignorarlo

Al igual que lo que comentábamos sobre el llanto, aún cuando el bebé no llore, no le ignores.

Hay bebés que lloran mucho, ante el mínimo reclamo, y otros que lo hacen menos, y no por eso merecen menos atención. Si no le haces caso, el bebé se acostumbrará a ser ignorado en sus necesidades básicas y sentirá que ni siquiera sus padres, sus protectores, son capaces de atenderle.

El bebé necesita sentirse conectado con sus cuidadores y estimulado a través de la interacción con ellos para un adecuado desarrollo social. Tu bebé es un ser social. Háblale, sonríele, reacciona a sus emociones y estimúlalo de acuerdo a su etapa de crecimiento.

6. Desaparecer sin despedirte

Un error que cometen muchos padres con sus bebés es irse sin despedirse y desaparecer de su vista como por arte de magia, creyéndole que así le evitarán sufrir angustia de separación.

No desaparezcas. Aunque aún no pueda entenderte, dale un beso y dile que pronto volverás. Para un bebé o niño pequeño, el notar que has desaparecido le genera desconcierto y angustia, pues no entiende cuándo ni por qué te has ido, cuándo regresarás o incluso si volverás.

7. No darle el pecho (o el biberón) cuando te lo pida

La lactancia materna debe darse a demanda, es decir sin horarios (amamantar cada tres horas es un mito). El pecho no tiene horarios, porque es el propio bebé el que controla su hambre y su saciedad. A lo mejor toma tres minutos y a la media hora tiene hambre otra vez, y vuelve a pedir.

Además, hay que saber que el pecho no es solo alimento. Es decir, el bebé no sólo pide ser amamantado porque tenga hambre; muchas veces lo que necesita es succionar el pecho como forma de consuelo, para relajarse o dormirse.

Recuerda también que, por la misma razón, el biberón también se da a demanda.

8. Colocarlo a dormir boca abajo

La forma más segura de dormir para el bebé es boca arriba. Existe evidencia científica de que esta práctica disminuye el riesgo de Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) en más del 50 por ciento en bebés menores de seis meses.

Si ya tiene más de 5-6 meses y a pesar de colocarlo boca arriba, el bebé se coloca solo de lado o boca abajo mientras duerme, se le puede dejar que duerma en la postura que prefiera. Si todavía no puede darse la vuelta por sí mismo, entonces es preferible cambiarlo de posición si lo encontramos durmiendo boca abajo.

En la cuna no debería haber nada aparte del bebé por el riesgo de asfixia: ni peluches, ni almohadas, ni edredones o sábanas sueltas, ni cojines, ni cuñas, ni posicionadores antivuelco....

9. Abrigarlo demasiado

Tenemos la costumbre de abrigar a los niños como si estuvieran a punto de entrar en un congelador y realmente no hace falta abrigarlos tanto.

Sobreabrigar a los niños, especialmente a la hora de dormir, está relacionado con un mayor riesgo de muerte súbita. En recién nacidos, lo recomendable es que lleven una capa más que nosotros, los adultos. Si son mayores, aproximadamente a partir del año, basta con que lleven el mismo abrigo que nosotros.

10. Dejarlo solo en el coche

Jamás dejes a un niño solo dentro del coche, ni aunque solo sea por cinco minutos. En ninguna época del año -ni en invierno, ni en verano-, puesto que la temperatura aumenta rápidamente y puede convertirse en una trampa mortal. La temperatura de un coche aparcado al sol en verano y sin ventilación puede elevar a 42 o 43 grados la temperatura corporal y morir en el plazo de 30 a 60 minutos.

11. Usar trucos para que coma

Debemos ser cautelosos con esos "truquis" que nos contaron que son efectivos para que el bebé coma, o que "fulanita lo hace con su bebé y le funciona". A la hora de comer, ni distracciones, ni el avión, ni engañarles, ni taparle la boca con el chupete para que trague la comida, ni ningún otro método que además puede ser peligroso.

Nunca obligues o presiones al niño para comer. Está demostrado que podemos llegar a ofrecer un nuevo alimento hasta 10 o 15 veces hasta el que bebé lo acepta. Así que, paciencia. Hay que ofrecerle una variedad de alimentos para que elija el que más le guste y si rechaza alguno, volver a intentarlo más adelante. Jamás forzarlo a comer, pues acabará siendo contraproducente y rechazará lo que le ofrezcas.

12. Darle alimentos peligrosos

Hay que saber que hay ciertos alimentos que los niños pequeños no pueden comer por el riesgo de asfixia o cualquier otro peligro para su salud. Aquí tienes una guía de alimentos prohibidos según la edad que tengan.

Si tu bebé come en trozos, ten en cuenta que no debes darle alimentos duros como la manzana o la zanahoria crudas -por el riesgo de atragantamiento-, ni aquellos que por su forma redonda puedan quedarse atascados, como por ejemplo las uvas enteras o las salchichas. Tampoco hay que dar frutos secos enteros antes de los cinco años (sí pueden darse molidos).

13. No utilizar la silla de coche

Es obligatorio utilizar un sistema de retención infantil para viajar en coche con niños. Siempre, sin excusas. Ni siquiera el primer viaje del hospital a casa.

Tristemente, las estadísticas muestran que la mayoría de niños fallecidos en accidente de tráfico no va sujeto al sistema de retención. Por tanto, no sólo se deben utilizar siempre con niños menores de 12 años (o de menos de 1,35 de estatura), sino que hay que utilizarlos correctamente.

La silla debe ser adecuada para su altura y peso, ir colocada a contramarcha el mayor tiempo posible, bien anclada al coche y con los arneses correctamente ajustados y abrochados.

14. Dejarlo en la silla del coche durante más de hora y media

Permanecer más de hora y media, o a lo sumo dos horas en la silla del coche aumenta el riesgo de asfixia postural. La explicación está en que la posición que los bebés adquieren al colocarlos en estos dispositivos hace que aumente el riesgo de bradicardia (el corazón va más despacio de lo que debiera), de apnea (el bebé deja de respirar unos segundos) y de desaturación de oxígeno (llega menos oxígeno a la sangre).

Los sistema de retención son obligatorios pero deben utilizarse para traslados cortos, de como máximo dos horas, o detenerse en el caso de superar ese tiempo.

15. Dejar a su alcance objetos pequeños o peligrosos

Cuando el bebé empieza a gatear o dar sus primeros pasos, debemos ser muy cuidadosos con la seguridad en casa, con especial atención a escaleras, enchufes, horno, ventanas, productos de limpieza...

Tampoco debemos colocarle collares o pulseras ni dejar a su alcance objetos pequeños que puedan tragar como piezas plásticas, pilas de botón, imanes, etc.

16. Dejarlo solo tomando el biberón

Nunca dejes a tu bebé tomando solo el biberón. Esto es muy peligroso porque, aunque sea líquido y no un sólido, existe riesgo de atragantamiento. No deben usarse artilugios sujeta-biberones, y aunque el bebé ya sea mayorcito y le guste sujetar su bibi, tenemos que estar ahí para vigilar que todo va bien mientras toma la leche.

17. No acudir a las revisiones médicas

Solemos acudir al pediatra cuando el bebé presenta algún síntoma, pero las revisiones periódicas son también muy importantes. Son imprescindibles para controlar el peso y la talla del niño, así como para prevenir con la vacunación y detectar posibles enfermedades que pueda tener. Sin ellas, hay problemas que pasarían por alto y podrían afectar su desarrollo.

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