Uno de cada 15.000 niños españoles sufre hemofilia, una enfermedad genética que se caracteriza por el sangrado espontáneo, aunque todo depende de la gravedad del caso. Algunos padres no saben que su hijo es hemofílico hasta que no sufre un pequeño accidente que muestra la dificultad de coagulación existente, la herida tarda mucho en dejar de sangrar.
Casi todos los casos de hemofilia tienen antecedentes familiares, por norma general están relacionados con el cromosoma X, aunque unos pocos casos son el resultado de una mutación genética. Este trastorno hereditario que afecta a los niños varones es consecuencia de la deficiente actividad que presentan determinadas proteínas del plasma sanguíneo, especialmente aquellas que intervienen en la coagulación de la sangre.

