La fertilidad es un proceso para el cual el cuerpo de la mujer se va preparando desde que nace.
Por eso, es lógico que las condiciones en las que una niña crece repercutan en su capacidad de tener hijos en la edad adulta.
Así lo sugiere un estudio realizado por investigadores de la University College London que analizaron los niveles hormonales de las mujeres que habían migrado del Reino Unido a Bangladesh en diferentes etapas de su vida.
Encontraron que las mujeres que habían pasado su infancia en el Reino Unido, en mejores condiciones de salubridad, tenían niveles más altos de progesterona que aquellas que habían crecido en Bangladesh.
Por ello, pueden afirmar que el aumento de las hormonas reproductivas, y por ende una mayor posibilidad de concebir, está relacionado con las condiciones de sanidad, salud y menor riesgo de padecer enfermedades durante la primera infancia.

